Aves migratorias
¿Por qué tardan en llegar las grullas a Navarra?
Ni las formaciones ni el griterío que acompañan a estas aves en su migración se han sentido este otoño en Navarra. No en número significativo. Una circunstancia que ha sorprendido a expertos


Actualizado el 16/11/2023 a las 20:01
A estas alturas del año, en 2022, se habían contabilizado más de 100.000 grullas de paso por Navarra. Ejemplares de la conocida como Grus grus grus que en algunos casos pernoctan o paran a alimentarse en zonas como la Balsa de Ezkoriz, entre Zolina y Badostáin, camino a Gallocanta y al sur. El viaje desde el centro y norte de Europa hacia la dehesa extremeña y portuguesa y hacia el norte de África había dejado innumerables episodios y había hecho las delicias de curiosos y ornitólogos. De aficionados comunes y de las decenas de voluntarios que se dedican contarlas en Navarra, zona de paso de la ruta occidental, y en el resto de la Península. Este año apenas superan el millar con el paso de algunos ejemplares el lunes en la Ribera.
La situación causa extrañeza en esa red de expertos y aficionados que las esperan en su viaje de otoño, pero también cuando el invierno comienza a pasar página allá por marzo. “Es algo rarísimo y totalmente inusual. Se supone que en cuanto cambie el tiempo llegarán en grandes bandadas”, augura Juan Ignacio Deán, biólogo miembro de Gorosti.
Las grullas, como las palomas, son aves sobre las que influye la meteorología y la alimentación. Las posibilidades de encontrar aquello que necesitan para subsistir. Y precisamente el hecho de que el invierno no se asome en Europa explica que no hayan iniciado sus característicos viajes en bandadas en forma de uve. “Por ahora encuentran alimento y están bien. Es lógico que si tienen lo necesario ahorren esfuerzos. Pero vendrán a lo bestia en cuanto lleguen las primeras borrascas. Lo contrario sería preocupante”, añade Deán.
Las grullas, que se localizan en diferentes zonas del planeta, experimentan en los últimos años cambios en su migración. No llegan tantas a África desde Europa al encontrar refugio y alimento en otro espacios. Viajan de día y de noche desde el final del verano. Durante semanas, casi hasta Navidad. Los tiempos en sus viajes añaden rareza al comportamiento.