Solidaridad
Voluntarios de la ONG Ayuda Contenedores: “Trabajamos para garantizar una segunda vida en el tercer mundo con el material que enviamos”
José Mª Puig, José Antonio Landa y José Antonio González son voluntarios de la ONG Ayuda Contenedores


Publicado el 06/11/2023 a las 05:00
¿Qué significa enviar un contenedor con ayuda humanitaria?
Las necesidades están allá y las oportunidades aquí. Nosotros trabajamos para encontrar equipos y materiales que puedan garantizar una segunda vida en el tercer mundo. Cada contenedor que sale de aquí es un pequeño milagro gracias a la solidaridad de todos.
¿Un pequeño milagro?
Aquí viene gente generosa, entregada, dispuesta a cualquier cosa para tirar adelante con este proyecto.
Os quedan dos envíos para los 300 contenedores.
Sí, acabamos de mandar a Ucrania el 298. Estamos hablando de 38 países en 12 años.
¿Cuántas personas colaboran en esta organización?
Seremos cuarenta personas en total para las recogidas puntuales y para las cargas de los contenedores. También hay gente que realiza labores específicas en casa: preparación de ordenadores, reparación de maquinaria, actualización de la web...
¿Cuál es vuestra misión?
Trabajamos al ritmo de las organizaciones y de la realidad social. Somos una especie de antena de colaboración. Nuestra misión es encontrar materiales de calidad que supongan un salto vital para quienes reciben la mercancía. No se trata de mandar lo que nos sobra, los residuos, sino lo que pueda generar evolución. Este es el único fundamento para poder seguir trabajando. En cualquier caso, la información siempre parte de la asociación local, que debe precisar lo que necesitan y van a usar. Asimismo, son las organizaciones locales las que deben buscar la financiación para el envío.
¿Dónde comienza y termina el envío de un contenedor?
A veces arranca con la donación. Por ejemplo, te llaman de Madrid y nos dicen que están cambiando los colchones de las residencias, unos cinco mil, y que van a tener más. A partir de esa llamada contactamos con diferentes ONG teniendo en cuenta siempre que debe suponer un salto cualitativo para quien reciba los colchones.
300 contenedores dan para muchas fotografías personales.
Han sido tantas imágenes... El año pasado mandamos un contenedor de bicicletas a Honduras y nos lo agradecieron con un montón de fotografías de renacuajos sobre las bicis que habíamos arreglado aquí. Otra vez nos entregaron una imprenta en la calle Aralar y la enviamos a Siria. Fue una odisea desmontarla y transportarla hasta aquí. Tuvimos la suerte de viajar al norte de Alepo y comprobar emocionados que estaba funcionando. La utilizan para imprimir material escolar. Y cuando ves las máquinas de coser en Sierra Leona y te cuentan que gracias a ellas obtienen el sustento de la familia... (Sonríen).
Este lugar es un termómetro de la realidad social a nivel local y mundial. ¿Cuál es la situación?
Cada vez peor. Si el kilo de arroz vale más caro, estamos peor. Mandamos más comida. Y nos dicen: “Necesitamos alimentos porque no tenemos para mañana”. Quien realmente más nota los conflictos es el que menos tiene. También es verdad que se ha abierto una vía de donación y por eso accedemos con mayor facilidad a ciertos alimentos.

