Pleno de investidura
Un debate eclipsado por las fiestas y con 'invitados especiales'
Las vacaciones de agosto restaron lustre al debate de investidura de la presidenta Chivite, que este martes revalidará su gobierno. Pocos invitados. Y algunos, imprevistos, como la manifestación contra el parking de la calle Sangüesa


Publicado el 15/08/2023 a las 06:00
Dicen que cuando alguien menciona el manidísimo microcuento de Augusto Monterroso –“Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí”– un triceratops se revuelve en su tumba (o en un depósito de combustible...). Este lunes, en uno de los debates más importantes de la legislatura, lo citó la portavoz Laura Aznal (EH Bildu). El dinosaurio, en la metáfora de la portavoz abertzale, representaba los problemas de la gente. Pero da juego para hacer múltiples analogías, en cualquier dirección imaginable. Hay dinosaurios en política que, cuando despiertas, siempre siguen allí. Parece que se han ido, pero siguen allí. Y dan miedo.
Pamplona vivió este lunes, un 14 de agosto, lunes, en pleno puente de la Asunción, el debate de investidura de la XI legislatura de la Navarra democrática. Miles de conciudadanos se sumían en la fiesta mientras en Pamplona se vivía la segunda temporada –haciendo el símil televisivo– de una serie con idénticos protagonistas y con nuevos personajes secundarios (los parlamentarios debutantes). Hoy, esta tarde, Chivite volverá a convertirse en presidenta de Navarra al revalidar un gobierno de coalición con Geroa Bai y Contigo/Zurekin. Y con la necesaria abstención de EH Bildu. Veremos que giros de guion deja esta segunda temporada.
“No conozco un mejor lugar para estar un 14 de agosto que este salón de plenos”, derrochaba humor el presidente de la Cámara, Unai Hualde (Geroa Bai), poco antes del inicio de la sesión. El debate comenzó a las 9.30 horas de la mañana. Y poco antes, los diferentes grupos parlamentarios llegaban a la sede de la soberanía popular de Navarra agrupados como un equipo ciclista, arropando al líder. La presidenta Chivite, lideresa socialista, llegó con sus correligionarios y flanqueada por su marido y por su fiel número 2, Ramón Alzórriz, enfundado en un pizpireto traje azul con corbata de fantasía.
Frente a la puerta del Parlamento, de par de mañana, unas 20 personas volvían a exigir –aprovechando el foco mediático– la paralización de las obras del parking de la calle Sangüesa. El mensaje era para la presidenta Chivite: “Gobierno, actúa. C/Sangüesa está indefensa”. La alcaldesa Ibarrola –la verdadera interpelada de la manifestación antiparking– apareció en la tribuna del público con la intervención de su jefe de partido y líder de la oposición, Javier Esparza. Y desapareció cuando terminó su alocución. Entre medio, el portavoz de UPN dejó varias perlas al gobierno de coalición: “Defienden su sillones, sus sueldos y sus coches oficiales” o “Va a presidir (Chivite) un gobierno de retroceso para Navarra”.
Esparza apeló áspero a la realidad actual –arrancó con Volkswagen–, mientras Chivite, en el preámbulo de su segunda presidencia de Navarra, hacía un discurso maximalista, más abstracto, a cuatro años vista. Se emocionó y casi sollozó al final de su primera intervención –sin límite de tiempo y con una duración de 45 minutos– y se trastabilló con una única frase en euskera.
En la tribuna del público –menguada de invitados por las vacaciones de agosto–, Joseba Asiron y Miren Zabaleta (EH Bildu) comentaban la jugada, mientras Alberto Catalán (UPN) seguía impertérrito el debate. Fernando Domínguez, exconsejero de Salud también se dejó ver en el Parlamento. Y ya en el primer receso de la mañana, después de la intervención de Chivite, pasamanos de acólitos en el atrio y la sensación de más de un “qué hay de lo mío”. Arribismo, que quedan puestos por decidir.
Aznal (EH Bildu) revivió al dinosaurio de la soberanía de los “territorios vascos” y Vox, en el otro extremo, hacía su puesta de largo con un discurso marca de la casa, con varios tópicos negacionistas. El grupo parlamentario de EH Bildu abandonó la Cámara durante el turno de Vox.