Combustibles 

La elección de gasolinera puede suponer un ahorro de hasta 18 euros por depósito

El aumento de los precios de los combustibles en pleno periodo vacacional representa un coste importante para el bolsillo de las familias

La diferencia en el coste por litro puede ser sustancial de una estación de servicio a otra
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La diferencia en el coste por litro puede ser sustancial de una estación de servicio a otra
La diferencia en el coste por litro puede ser sustancial de una estación de servicio a otra

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Diario de Navarra

Publicado el 12/08/2023 a las 06:00

El aumento generalizado de los precios, en especial de los alimentos, está laminando poco a poco el bolsillo de los hogares, que cada vez tienen más dificultades para llegar con un mínimo de desahogo a final de mes. Y aunque el coste de los carburantes no está en los estratosféricos valores de hace un año, sí que se han encarecido con bastante descaro en las últimas semanas justo en el momento en el que muchas familias van disfrutar de unas merecidas vacaciones. Pese a ello es posible conseguir un pico nada despreciable si se presta atención a los precios de las diferentes estaciones de servicio.

Las variaciones son notables, según los datos de las estaciones de servicio navarras extraídos este viernes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El conductor puede llegar a ahorrarse una diferencia de 33 céntimos de litro en el caso del gasóleo y de 31 céntimos en la gasolina. Suponiendo una capacidad media de 55 litros en un depósito, la ganancia supera ligeramente los 18 euros para los coches diésel y los 17 euros en la gasolina.

LEY DE OFERTA Y LA DEMANDA

Los precios de las gasolineras se establecen según el principio de la oferta y la demanda, de forma que aquellas estaciones de servicio en los lugares más concurridos y con mayor volumen de tráfico elevan las tarifas en consonancia. No siempre es posible aprovechar al máximo las diferencias entre unas y otras, bien por la distancia a recorrer o por la imperiosa necesidad de repostar en un lugar concreto, pero revisar la lista de precios con regularidad permite realizar un ahorro significativo a medio y largo plazo.

Quienes tienen más difícil aprovecharse de la sana competencia entre gasolineras son quienes viven en zonas aisladas. Cosa distinta sucede en los principales núcleos urbanos, donde no es complicado pagar un poco menos. En Pamplona, las diferencias llegan a 26 céntimos por litro de gasóleo y 22 céntimos por litro en la gasolina según los últimos precios registrados en el geoportal de precios del Ministerio, lo que supone un ahorro por depósito de 14 y 12 euros respectivamente. En el caso de Tudela, la variación se sitúa en 20 céntimos por litro de gasóleo y 17 céntimos por litro en la gasolina, lo que permite recortar la factura de llenar el tanque en 11 y 9 euros. Los que residen en Estella pueden encontrar una diferencia de 24 céntimos por litro de gasóleo y 18 céntimos por litro en la gasolina, que se traducen en 13 y 10 euros.

Distintas marcas, mismo carburante

Las estaciones de servicio, indistintamente de la marca comercial, se alimentan de los mismos depósitos centrales, que en el caso de Navarra se encuentran en el polígono de Esquíroz muy cerca de la fábrica de BSH. Las distribuidoras más conocidas añaden posteriormente a estos combustibles, cuando se distribuyen en camiones, sus aditivos propios. No obstante, los expertos aseguran que estos aditivos no proporcionan una ventaja sustancial en cuanto a menor consumo, más prestaciones o un menor desgaste del motor. Por tanto, la opción más inteligente cuando aprieta el bolsillo es elegir las estaciones de servicio con los carburantes más económicos, gracias a lo que es posible ahorrar hasta un 10%.

Otra buena recomendación para maximizar el ahorro de carburante es mantener al día el mantenimiento que establece cada marca para sus coches. No hacerlo significa que estos no funcionarán en óptimas condiciones, lo que provocará que los consumos suban en torno a un 5%. Tampoco ayuda la mala costumbre de olvidarse de las presiones de los neumáticos, ya que circular con menos aire del nivel que establece el fabricante aumenta la resistencia al avance y obliga al vehículo quemar hasta un 5% más de combustible del necesario. 

Los expertos aconsejan revisar la presión periódicamente, algo que pocos suelen respetar. Como mínimo, conviene mirarlas un par de veces al año. Las marcas suelen colocar una pegatina en el reverso del tapón del depósito o en los cantos de la puertas con los valores adecuados según el nivel de carga del coche y las vías por donde se prevé que se va a circular.

Los clásicos consejos de conducción eficiente, como circular con marchas largas, anticipación, evitar aceleraciones y frenadas innecesarias, son siempre una buena pauta para ahorrar combustible. Ello implica un cambio en el estilo al volante que requiere implicación, paciencia y constancia por parte del automovilista, virtudes poco compatibles con las exigencias de la vida moderna. En los trayectos urbanos habituales, es muy recomendabla memorizar la secuencia semafórica, lo que resulta muy útil para saber si merece la pena acelerar hasta la siguiente intersección o conviene más aprovechar la inercia dejando rodar al coche. 

No compensa acelerar mucho si se sabe que el siguiente semáforo va a estar inevitablemente en rojo. Tampoco sirve de nada correr en hora punta y pasar de un carril a otro, acelerando y frenando, para acabar tres o cuatro coches más adelante.

NO TENTAR LA SUERTE

En los desplazamientos por ciudad, la distancia más corta no siempre es la más económica. Deben tenerse en cuenta los momentos de mayor intensidad del tráfico y las zonas que se sabe de antemano que habrá cuellos de botella para evitarlas aunque haya que alargar el recorrido. Y, por último, es preferible aparcar en el primer sitio disponible en destino antes que tentar la suerte para acercarse lo más posible y terminar dando vueltas durante varios minutos quemando innecesariamente carburante.

Para viajes largos, lo ideal es utilizar vías rápidas porque es más fácil mantener una velocidad constante. Conviene no correr, ya que el gasto de combustible se dispara a partir de los 90 km/h. De hecho, circular a 120 km/h implica quemar hasta un 30% más de carburante para recorrer la misma distancia, según recuerda la Dirección General de Tráfico (DGT).

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