Cartas de los lectores
Agradecimiento a la UCI de Virgen del Camino


Publicado el 12/08/2023 a las 08:21
Desde pequeños, en casa y en la escuela, nos enseñan un sinfín de cosas: hablar, caminar, leer, escribir… Pero hay algo para lo que nadie te prepara: para el dolor, el sufrimiento, la angustia y el desespero.
Desgraciadamente este año, mi familia ha experimentado todos estos miedos. UCI fue la palabra que terminó de rompernos. Claro está sin imaginar “los ángeles” que encontraríamos detrás de ese largo pasillo azul del hospital.
Una familia rota, venida desde Cadreita, fue atendida entre algodones durante más de 60 días (29 de mayo al 28 de julio) por todo el personal de la UCI del Hospital universitario Virgen del Camino. Médicos, enfermeras, TCAE, cirujanos, fisios, psicólogos, auxiliares, celadores, y todo aquel que fue necesitado, nos atendieron al compás de aquellos pitidos de las máquinas, de una forma tan humana que jamás hubiéramos imaginado.
La palabra gracias se quedaría corta. Actuaron con nosotros como equipo médico, incluso hubo momentos en que nos sentimos como una gran familia. Los vimos adaptarse en todo momento a cada situación cambiante, sobre todo, en las situaciones de gravedad extrema, sin rendirse y siempre con una sonrisa. Los escuchábamos hablar en la gravedad y, siempre, cuidando con cariño a la paciente del box 2, Mari José Zaldivar, como si estuvieran acompañando a su propia madre, hermana o amiga. Ya lo dice el investigador Michelle Belau: “Cuando la vida es dulce, da gracias y sonríe, cuando la vida es amarga, da gracias y verás tu crecimiento interior”.
Creíamos que no estábamos preparados para el dolor o el miedo, pero ha cambiado nuestra percepción. Nuestros “ángeles” en la tierra, el equipo UCI del Virgen del Camino, nos ha hecho creer en su sabiduría médica, en la esperanza y aferrarnos a este mundo. Agradecimientos de esta familia, de mis hijos Hugo y Mireia, mi cuñada Ana Zaldivar y mi sobrina Ana, que podrá seguir disfrutando de la vida junto a mi esposa Mari José muchos, muchos años más. Eternamente agradecidos al personal Virgen del Camino por vuestro esfuerzo y tesón.
Como diría el médico Henry Beecher: “La gratitud es la flor más bella que brota del alma”.
José Luis Pejenaute Simón (Chela); Cadreita