Recomendaciones
Los riesgos que encierran ríos y pantanos
Alberto Garde Sesma, responsable del Grupo de Rescate Acuático de Bomberos de Navarra, recomienda sentido común a la hora de bañarse en una zona natural. Y aun así, los peligros no desaparecen


Publicado el 27/06/2023 a las 06:00
La temporada de baño ha empezado de forma trágica en Navarra, con tres personas ahogadas en solo tres semanas. ¿Qué debe tenerse en cuenta a la hora de entrar a una zona de baño natural? ¿Cuáles son los principales peligros’? ¿Qué hacer cuando alguien se está ahogando? Alberto Garde Sesma, responsable del Grupo de Rescate Acuático de Bomberos de Navarra, en el que lleva 23 años de sus 30 como bombero, responde a estas cuestiones.
Aunque parezca de Perogrullo, resalta, el primer requisito es saber nadar. Y lo subraya porque la mayoría de los ahogamientos que ha visto en estas dos décadas han sido por este motivo. “Entras a un río o a un pantano que solo te cubre hasta la rodilla, pero en el siguiente paso, como no se ve el fondo, no haces pie y de repente de vas al fondo y te ahogas. Así de rápido y de trágico es”, cuenta.
Antes de adentrarse en el agua, también es necesario estar en condiciones. “Si estás sin dormir por haber estado de marcha, si estás de fiesta con unas cervezas... no te bañes. Una persona se ahoga en dos o tres minutos, no da tiempo a que acuda alguien que tenga conocimientos de rescate”, añade Garde. No estar en condiciones suele ser otra de las causas más frecuentes de ahogamiento que ha visto en su carrera.
RÍOS Y PANTANOS
No es lo mismo bañarse en un pantano que en un río. El primer lugar es algo así como una gran piscina natural donde no hay corrientes, “pero sí distancias grandes y profundidades grandes”, advierte el bombero. En Alloz, por ejemplo, de una orilla a otra puede haber unos 200 metros, a lo que hay que sumar el viento si alguien decide cubrir este tramo a nado. “Hay que tener muy claro si se está capacitado para ese tipo de natación. Si no te ves preparado para esa distancia, no lo hagas”. En un río existen tramos de remanso, pero también con corrientes. Y ahí se corre el riesgo de que la persona arrastrada sufra golpes o quede atrapada por algún tipo de vegetación, o que en esos momentos de nervios y tensión no sea capaz de regresar a la superficie...
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También hay que tener muy en cuenta los peligros que entrañan los saltos al agua desde altura. “Hay quien va a una zona de poza a la que se tiraban el año pasado porque estaba bien, pero puede que este año haya troncos o piedras fruto del arrastre y un golpe ahí puede ser fatal”.
Y aun con todo, incluso si se respetan todas las recomendaciones, las normas, si se elige el sitio y se actúa con sentido común... los riesgos no desaparecen. Porque esas zonas no cuentan con vigilancia de socorristas y una persona puede sufrir calambres, un corte de digestión o una hidrocución (un síncope por el cambio brusco de temperatura al sumergirse en agua), unas afecciones que pueden provocar un ahogamiento.
RESCATE "PELIGROSÍSIMO"
“Rescatar a alguien que se está ahogando es dificilísimo y peligrosísimo”, remarca Garde. Sin la formación y la experiencia necesaria, la buena intención de ayudar a alguien que se está ahogando puede acabar con las dos personas fallecidas. “Entre el esfuerzo y el apuro de llegar, y que una persona que se está ahogando se te va a agarrar con desesperación, si uno no se sabe gestionar esa situación puede que acaben los dos en el fondo. Suena duro decirlo, pero si no sabes que vas a poder hacerlo, es mejor no intentarlo”.

