Tribunales
Condenados por acosar a una familia por motivos racistas en una localidad de Valdizarbe
Los dos acusados aceptaron antes del juicio dos años de cárcel y el pago de una indemnización de 10.000 euros a las víctimas


Publicado el 08/06/2026 a las 05:00
Durante un año, y solo por el hecho de ser extranjeros, dos vecinos de una localidad de Valdizarbe estuvieron insultando y acosando a una familia que vivía en el piso superior de su inmueble, una conducta de “humillación y desprecio” que llegó a provocar que las víctimas, una pareja y sus tres hijos menores, acabaran mudándose a Pamplona.
Los dos acusados iban a ser juzgados esta semana en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, pero llegaron a un acuerdo con Fiscalía y aceptaron dos años de cárcel por un delito continuado contra los Derechos Fundamentales y cuatro de acoso. También abonarán 10.000 euros de indemnización a la familia, a la que no podrán acercarse, y tendrán que pagar las costas procesales.
Los dos acusados, que no ingresarán en prisión, vivían en sendos bajos de un inmueble. Encima, en el primer piso, una familia procedente de Marruecos que no había tenido ningún problema durante los cuatro años de estancia. Pero desde mediados de 2022, comenzaron a ser acosados por dos de sus vecinos. Los acusados, “guiados por el firme rechazo y repulsa hacia la citada familia por el mero hecho de ser extranjeros”, se lee el escrito de acusación de la fiscal reconocido por ellos mismos, comenzaron a referirse a ellos con expresiones denigrantes como “conejos”, “ratones”, “gilipollas”, “puta gorda”, “coged a vuestros niños e iros a vuestro país”.
Las humillaciones, sigue la fiscal, iban dirigidas a toda la familia, pero en especial a una de sus hijas, de 9 años. En algunas ocasiones, estos ataques verbales se hicieron delante de otros vecinos, reprochando a la familia que hacía ruido.
La situación se agravó. Los acusados, “con el propósito de alterar la vida cotidiana y generar intranquilidad a la familia”, comenzaron a subir el volumen de la televisión y propinaban golpes en el techo. Uno de los procesados, incluso, llegó a cantar “dónde están los ratones, los ratones están en su casa”.
Las actitudes de los procesados adquirieron tal intensidad y reiteración que provocó en los menores conductas de evitación, tales como no salir de casa o intentar no regresar hasta asegurarse de que no estaban sus vecinos, salir acompañados de una vecina, estar quietos en casa para no hacer ningún ruido que provocara reacciones... La mujer, asimismo, también redujo las labores domésticas para no generar ruido. Por último, y durante siete ocasiones, las ruedas del vehículo de la familia aparecieron pinchadas y desaparecieron del portal las bicicletas de los menores.
Las conductas de los acusados realizadas durante un año, y que iban dirigidas a “fomentar el desasosiego familiar para motivar su marcha del domicilio”, lograron que las víctimas se mudaran. Toda la familia ha sufrido “nerviosismo significativo, miedo, inseguridad y sentimientos de frustración”, tal como consta en el escrito asumido.
Los procesados se enfrentaban inicialmente a una pena de 7 años y 3 meses de cárcel.