Asesinato de Miguel Ángel Blanco
El Espíritu de Ermua se materializa en la UN en forma de miles de cartas
La Fundación Miguel Ángel Blanco ha donado a la universidad para su investigación material inédito y objetos almacenados del concejal desde su asesinato por ETA

Actualizado el 22/06/2023 a las 19:58
Si la solidaridad, el cariño y la empatía se pudieran medir al peso, la familia de Miguel Ángel Blanco seguro que se sintió abrumada. El execrable asesinato del edil de Ermua aquel julio de 1997, además de dar nombre a un movimiento inédito en la España de entonces, generó una tsunami de reacciones en la sociedad civil. Manifestaciones masivas, concentraciones silenciosas, abrazos en comisarías, policías quitándose el pasamontañas y cartas, miles de cartas. Hasta 43 cajas abarrotadas de ellas que han permanecido 25 años metidas en un garaje. Hoy vuelven a la luz para ser escaneadas y estudiadas como parte de la donación del Archivo de Miguel Ángel Blanco a la Universidad de Navarra. Y dan para mucho. Son la prueba tangible que levantó el Espíritu de Ermua.
La Fundación Miguel Ángel Blanco ha sacado a la luz cientos de documentos inéditos, la gran mayoría cartas de condolencia, que fueron guardados por la familia del concejal asesinado por ETA en 1997 y que ahora recuperan y hacen más tangible que nunca el espíritu de Ermua con su donación a la Universidad de Navarra para su estudio y difusión.
En total, la Universidad ha recibido 43 cajas, más de la mitad con cartas de personas dirigidas a la familia. Pero hay más: dibujos, camisetas de equipos de fútbol firmadas, libros de firmas, objetos conmemorativos y una serie de pertenencias personales de Miguel Ángel Blanco, como su maletín de piel ya ajada o calendarios y carteles de su grupo musical favorito, Héroes del silencio.
Que el material haya acabado en Navarra se explica por dos motivos: la relación estrecha de amistad de Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, con María Jiménez, investigadora de la UN especializada en víctimas del terrorismo, y el ofrecimiento de la Universidad para trabajar con los fondos en su Archivo General. “La Universidad de Navarra nos dio toda la credibilidad, su profesionalidad, era el lugar idóneo para este material. Fueron los primeros en dirigirse a nosotros cuando se supo que existía este material y demostraron tanta pasión por investigarlo... Se gestó un convenio de colaboración por el que la familia Blanco-Garrido cedía todos estos materiales”.
25 AÑOS ALMACENADOS EN UNA LONJA
¿Y de dónde ha salido este fondo? De un garaje situado en una pequeña lonja junto al portal de la casa de Miguel Ángel Blanco. Allí guardaba su padre sus enseres de albañil y allí depositaron lo que fue llegando aquellos días. Las miles de cartas, las dos baterías que con tanta afición tocaba el concejal... todo. Hasta hace unos meses. “En mayo de 2022 accedí junto a Marimar Blanco (hermana de Miguel Ángel) a la lonja, iba a ser el 25 aniversario y queríamos recuperar su parte más humana. Pude abrir algunas cartas en aquella lonja, y fue el tangible de la memoria, esa sensación me acompañará siempre. Se ha hablado mucho del Espíritu de Ermua, pero es un intangible, esto es la materialidad del Espíritu de Ermua. De la lectura de todo lo que hay allí se va a poder extraer todo lo que la gente sintió. Quedará para las siguientes generaciones”, Ha exolicado Cuesta.


Así, en los últimos meses, desde el archivo general de la UN, con el liderazgo de Inés Irurita y la labor de su media docena de trabajadoras, se ha hecho un primer cribado del material. “Hay 22 cajas de cartas procedentes de ciudadanos de toda España que muestran su pesar y compasión con la familia. Miles de cartas. Pero la gran mayoría están aún sin abrir. La familia estaba en shock y no pudo leerlas. Hay dos cajas de cartas que proceden del extranjero. Incluso que llegan a embajadas de España en otros países y que el Ministerio de Interior remitió a la familia. Hemos conseguido financiación de la Fundación Víctimas del Terrorismo. Dedicaremos el resto de 2023 a ir digitalizando todo, en 2024, en una segunda fase, habrá investigación para analizar el contenido del material. Y después llegará la difusión de todo lo que salga de ahí. Nos gustaría organizar una exposición, una web interactiva con todo el material y trabajar con los colegios. Nos parece una manera muy bonita de contar a las nuevas generaciones la macro historia de lo que fue el terrorismo con una micro historia, la de Miguel Ángel Blanco, cuyos valores hoy siguen vigentes”, ha destacado María Jiménez.
Charo Sádaba, decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, ha comentado que “el archivo es otra prueba más de la solidaridad que generó el asesinato de Miguel Ángel Blanco en la sociedad española. Es una responsabilidad y un honor para la Facultad de Comunicación custodiar y analizar este material, que servirá como antídoto contra el olvido”.
Por su parte, Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, ha destacado: “Hemos encontrado el lugar idóneo para poder realizar un sueño: que la memoria de Miguel Ángel Blanco, su significado social, ético y político, venzan al olvido y sigan inspirando a nuevas generaciones. Preservar lo que aprendimos juntos aquellos días de julio de 1997 imborrables y poder compartirlo con la sociedad es un objetivo que empieza a verse cumplido de una manera solvente”.
"LAS CARTAS REFLEJAN QUE NADA VOLVIÓ A SER IGUAL"
“El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 constituye uno de esos acontecimientos esenciales para la configuración de la memoria colectiva: la gran mayoría de los ciudadanos que lo vivieron recuerda dónde estaba o qué hacía cuando lo mataron”, señaló María Jiménez, investigadora principal del proyecto. “Este es un archivo de dolor, pero cuando acabemos la investigación es probable que nos demos cuenta de que este es también un archivo de la esperanza, de la movilización social y del compromiso cívico que condensa un momento muy concreto, pero decisivo de nuestra historia reciente”.
“A menudo se afirma que el asesinato de Miguel Ángel Blanco cambió la historia y este archivo es el reflejo colectivo y a la vez individual de ese cambio. Cada una de las cartas y mensajes muestran que el secuestro y asesinato de Miguel Ángel llegó a lo más profundo de muchas personas, que influyó en su percepción del terrorismo, que las llevó a movilizarse en público y a llorar en privado. Las cartas reflejan que ya nada volvió a ser igual”, comenta María Jiménez, que ya ha podido revisar algunos de los materiales del archivo, inéditos hasta ahora.
“Este archivo también refuerza nuestra convicción de que Miguel Ángel Blanco es un referente memorialístico en España. Su figura constituye un punto de encuentro colectivo y en un contexto de polarización creciente, establecer nexos y espacios de concordia puede ayudar a contrarrestar discursos radicales. Asimismo, la difusión del contenido del archivo puede contribuir a contrarrestar el desconocimiento y a que la historia de Miguel Ángel Blanco sea una puerta desde la que los jóvenes puedan asomarse a la historia”.
El equipo de investigación ha diseñado un proyecto de dos años de duración que, de momento, cuenta con la financiación de la Fundación Víctimas del Terrorismo, tras concurrir a su convocatoria nacional de subvenciones. El Archivo General de la Universidad, una vez concluida la fase de clasificación, comenzará un proceso de digitalización y catalogación. Y desde la Facultad de Comunicación se iniciarán las fases de investigación y divulgación.
25 AÑOS DEL ASESINATO
El pasado 13 de julio se cumplieron 25 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco por la organización terrorista ETA. Su secuestro y asesinato tuvieron un gran impacto en la sociedad, que se movilizó de forma masiva y sentó la bases de lo que después se conocería como "el espíritu de Ermua.
La donación de este archivo es el colofón del aniversario, un proyecto que abordará las muestras de afecto y solidaridad que recibió la familia Blanco Garrido de personas anónimas de toda España.
NARRATIVA, VIOLENCIA Y MEMORIA
El grupo de investigación Narrativa, violencia y memoria se encargará de la clasificación y la investigación de los materiales del archivo. Se trata de un grupo interdisciplinar cuyo objetivo es investigar los testimonios de las víctimas, la representación de la violencia y el discurso de odio y la radicalización y la construcción de la memoria.
La incorporación de este archivo a la Universidad y, con él, el inicio de un proyecto de investigación de la Facultad de Comunicación, suma una línea más en el trabajo que, desde hace más de una década, realizan profesores e investigadores de la Facultad de Comunicación y, también ahora, del grupo de investigación “Narrativas, violencia y memoria”.