Los agricultores navarros podrán cosechar con hasta 40º con medidas preventivas
El plan busca equilibrio entre la prevención y el mantenimiento de la actividad


Actualizado el 10/05/2023 a las 23:27
Navarra guarda en su retina las imágenes de llamas en sus campos, familias evacuadas por la cercanía del fuego, el sonido de los hidroaviones sobre sus cabezas y las hileras de tractores con chíseles al aire listos para hacer cortafuegos. El de 2022 fue un verano duro en el que se puso a los agricultores en el foco de los incendios forestales por continuar con su actividad en los días más calurosos del año con el riesgo que ello conllevaba.
A raíz de los primeros fuegos, desde el Ejecutivo foral se prohibieron en toda Navarra las labores agrícolas realizadas con fuego o con maquinaria susceptible de generar incendios como cosechadoras, empacadoras, trituradoras... Esta normativa fue variando a lo largo del verano hasta que en agosto, el Gobierno de España aprobó un Real Decreto que prohibía definitivamente el uso de esta maquinaria cuando existiera un índice muy alto o extremo de incendios. Pero no solo se basaba en las temperaturas como el índice de Navarra, también tenía en cuenta el viento y la sequedad del ambiente. La suma de estos condicionantes aumentaba en Navarra considerablemente la probabilidad de aplicación de ese índice que restringía de forma tajante las tareas agrícolas.
Para minimizar esta problemática, “compatibilizar medidas de prevención y reducir los incendios forestales con el mantenimiento de la actividad socioeconómica”, el Gobierno de Navarra aprobó ayer el Plan Anual 2023 para la Prevención, Vigilancia y Extinción de incendios forestales en Navarra. Este documento, sobre el que aún se pueden hacer alegaciones, es fruto del trabajo conjunto entre el Ejecutivo foral y representantes de las diferentes entidades agrícolas de la comunidad.
La diferenciación, la clave
El documento racionaliza las labores y las diferencia entre secano y regadío, hecho que antes no se contemplaba y englobaba a todo dentro del mismo paragüas, siendo la prohibición una medida generalizada para prácticas de diferentes niveles de riesgos. El plan también segrega entre los tipos de actividades que el agricultor esté realizando. “Hay unas que tienen mayor riesgo de incendio que otras, incluso hay maquinarias que tienen más riesgo de prender chispa que otras”, aclaraba ayer un experto del ámbito agrícola.
La maquinaria con más riesgo es la pesada como las cosechadoras, empacadoras o picadoras. En general, los agricultores estarán autorizados para hacer uso de estas herramientas entre los 36 grados o 34 en zona de Pirineos y los 40 siempre que lleven un teléfono móvil para avisar, haya un observador controlando y tengan un tractor con apero o con capacidad de al menos 1.000 litros que permita aplicar agua a presión. Esto en lo referido a parcelas de regadío o secano en los que la periodicidad de riego sea eventual y la cosecha tenga bajo contenido de humedad.
A lo largo del verano pasado se pudieron ver estos condicionantes en varias fases, pero no llegaron a implementarse de forma estricta y continua. Por su parte, la maquinaria con menos riesgo de incendio corresponde a las abonadoras, recolectadoras de tomate, vendimiadoras o aplicadoras de fitosanitarios.
Como se ha comentado, la nueva normativa foral diferencia la cosecha de cereal o de grano en seco de aquellos otros cultivos con porcentaje de humedad alto y que tienen menos probabilidad de arder. La idea de aproximar el riesgo de incendio existente en función del tipo de cultivo y demanejo que se esté desarrollando facilita que el agricultor se pueda organizar mejor. Además de estos cambios en lo relativo a la actividad, el plan también incluye cambios en lo referido a la división de zonas geográficas. A partir de ahora ya no solo habrá tres zonas: norte, media y ribera. Habrá subzonas en el tercio central. Antes iba desde Los Arcos hasta Gallipienzo, aproximadamente. Ahora será subdividida en tres zonas. Esto implica que se acote mejor el riesgo de incendio, ya que las diferencias entre las distintas zonas son considerables.
Este verano ya no será igual para todos los agricultores, que en función del nivel de aviso existente (verde, amarillo, naranja y rojo) y de las características de su cultivo y la práctica que necesite desarrollar deberá echar un vistazo a las tablas incorporadas en el nuevo documento redactado en conjunto.
Nivel rojo y naranja: los más extremos del plan
La normativa pasa a depender exclusivamente de la temperatura. Cuando el nivel de aviso por temperaturas máximas sea rojo (40 grados en el Pirineo y 42 en el resto de Navarra) se prohibirán todas las actividades. El uso de cosechadoras y empacadoras estará prohibido en secano y regadío, pero dichas labores de recolección en el regadío sí se podrán realizar siempre que no se emplee ese tipo de maquinaria que pueda generar chispas.
La siguiente meteoalerta, como se conoce a este criterio para establecer excepciones a la normativa nacional, será la naranja. Esta se activará cuando las temperaturas superen los 39 grados y 37 en el Pirineo. En este caso, la cosecha será permitida hasta las 14.00 horas tanto en regadío con periodicidad eventual como en secano. Siempre que los agricultores cuenten con las medidas de prevención de teléfono móvil, observador y tractor con apero o con capacidad para 1.000 litros de agua.
Por lo que respecta a los cultivos que no son cereales o leguminosas, como pueden ser los viñedos, olivares, frutales, maíz y alfalfa con riego permanente, colza, girasol o cultivos en verde con destino ensilados, bastará con teléfono móvil y un extintor hídrico de 9 litros o una mochila de 15.
Nivel amarillo y verde: menos de 39 grados
Se decretará el nivel amarillo cuando las temperaturas superen los 34 grados en los Pirineos y los 36 en el resto de la Comunidad foral. En esta situación, los agricultores deberán tener en cuenta que podrán hacer uso de su maquinaria pesada en cultivos de cereal y leguminosas de secano y de riego eventual con las medidas preventivas ya citadas. Igual que en nivel naranja con la excepción de la hora. Se permite más de las 14.00 horas.
En lo referido al volteado, hilerado y empacado de cultivos de secano en verde para forrajes con destino a henificación o deshidratación también deberán cumplir con las medidas de seguridad. Para la cosecha bastará con el teléfono y el extintor hídrico de 9 litros o mochila de 15. En el resto de parcelas y tipos de cultivo valdrá con estas dos últimas medidas.
En la meteoalerta verde, la normativa se limita al teléfono móvil y la mochila o extintor independientemente de la categoría. Es el nivel más permisivo y corresponde a las temperaturas por debajo de los 34 grados en el Pirineo y los 36 en el resto de la geografía foral.
Otros ámbitos incluidos en la estrategia
El sector agrícola no es el único ámbito contemplado en este plan de prevención de incendios. En él se habla de trabajos forestales. Basan su criterio en las meteoalertas citadas, igual que en la parte agrícola, y centran las acciones en el aprovechamiento forestal y la corta de arbolado. Para ello dividen el mapa en cinco comarcas, por tipo de vegetación (hayas, robles, pinos, choperas...) y los condicionantes varían desde la prohibición total hasta el desarollo de la actividad con medidas.
La obra civil también tiene su apartado en el plan de prevención. Se centran en los trabajos , tanto de carácter público como privado realizados a menos de 400 metros de suelo forestal. El uso de maquinaria en meteoalerta roja queda prohibido. El uso de fuego en las romerías estará prohibido en situación de riesgo muy alto o extremo de incendios. En los días en los que no exista ese riesgo, pero que estén entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, se podrá utilizar fuego siempre que se haya comunicado con un mes de antelación. Se podrán celebrar conciertos aún con riesgo alto siempre que haya medidas y recursos de extinción.