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Iris Cárdenas: "Entro a este autobús con la soga al cuello"

Iris Cárdenas, desempleada de 42 años, fue una de las pocas personas que accedieron este jueves por la mañana a esta oficina ambulante en Berriozar

Ampliar Iris Cárdenas teme perder el Número de Identidad de Extranjero (NIE) si no consigue trabajo en seis meses
Iris Cárdenas teme perder el Número de Identidad de Extranjero (NIE) si no consigue trabajo en seis mesesi.b.
  • I.B.
Actualizado el 13/01/2023 a las 07:38
"La gente se acerca al autobús y piensa que ponemos la vacuna contra la covid o que sacamos sangre”. En apenas dos horas, de diez a doce del mediodía, han sido nueve personas, mayoría mujeres, las que han subido las escalinatas metálicas de esta oficina móvil que este jueves aparcó por sorpresa en Berriozar junto a la Biblioteca. Al descubrir el autobús amarillo, la gente se detiene y lee con curiosidad los rótulos. “Nos dedicamos a recorrer todo el país informando de cómo gestionar el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Hoy vamos despacito, pero mañana (por hoy viernes) cuando se conozca que estamos aquí habrá más público”, sigue explicando una de las cinco personas que componen esta ventanilla de información itinerante. Un servicio que cumplió su primera etapa a finales de noviembre con un balance de 1.700 personas atendidas durante su estancia en 14 emplazamientos de cuatro comunidades autónomas. Esta iniciativa, enmarcada en la campaña de publicidad ‘Es lo mínimo’, arrancó de nuevo en enero tras el parón navideño con el mismo objetivo: dar a conocer esta prestación, acercándose a las personas que podrían tener derecho a recibirla y no la han solicitado.
Una de las primeras personas que no duda en subir estas escalerillas es una mujer de 67 años que cuida desde hace treinta a un familiar con minusvalía. Al leer los rótulos ha pensado que quizá en su situación personal pueda solicitar el subsidio mínimo, asiente tras una mascarilla. “Con la subida de los precios de los alimentos hace tiempo que la carne y el pescado apenas se consume en casa”, lamenta. “Tenemos demasiada información por todos los lados pero no sabemos cómo hacer las cosas. Y aquí, en cierta manera, te ayudan personalizando casa caso. Bueno, en realidad te orientan, porque luego hay que llamar a un teléfono, pedir cita, ir de ventanilla en ventanilla...”.
700 EUROS AL MES
Detrás de los susurros de esta mujer se presenta Iris Cárdenas, peruana de 42 años. El 70% de las personas atendidas han sido hasta hoy mujeres. Iris lleva tres años asentada en Navarra. Se adelantó a su familia para conseguir trabajo en el sector metal, profesión en la que se especializó en su país. Pero una vez que obtuvo el Número de Identidad de Extranjero (NIE) solo consiguió colocarse como cuidadora de ancianos y por 700 euros al mes. En este contexto, con un empleo muy precario, un marido sin trabajo, un hijo estudiante de 19 años viviendo con ellos y otra de 21 en Perú, en marzo les denegaron la Renta Garantizada. “¿Por qué?”. Se encoge de hombros. “Quizá porque consideraron que con mi sueldo podía pagar un alquiler y mantener a mi familia”. Sin embargo, en octubre la despidieron y no le quedó otra opción que aferrarse a una mínima ayuda, la que fuese, con tal de poder pagar un alquiler digno. “Y por eso he venido aquí, para comprobar qué ha pasado con el Ingreso Mínimo Vital que solicité en diciembre, porque no sé nada”. Iris se lo comenta a uno de los empleados del servicio. “Si con 700 euros solo podías pagar el alquiler y cargar la tarjeta de la villavesa, imagine ahora... ”. Se le escapa una sonrisa de impotencia. “Entro a este autobús con la soga al cuello”.
OLA DE VIOLENCIA EN PERÚ
Tras salir y bajar las escaleras metálicas, Iris confiesa que a todo esto se suman los problemas por la ola de violencia en su país. Hoy su mayor miedo, dice, es no poder renovar el Número de Identidad de Extranjero (NIE) y perder el arraigo laboral. “En agosto me caducó el pasaporte y lo renové, pero no consiguen enviarnos los nuevos documentos desde Perú por los problemas que están viviendo allá. Nos esta afectando directamente a mucha gente aquí”, explica. “Sin pasaporte no podemos trabajar. Y si transcurren seis meses sin empleo tendré que empezar de cero. Después de tres años de gestiones y tanto sufrimiento...”. Antes de despedirse, Iris aclara que en la oficina móvil no han podido solucionarle lo que venía buscando. “No pueden hacer nada porque ya tengo gestionada la ayuda. Así que solo queda esperar”. Una espera que como mínimo se suele demorar seis meses. Seis meses sin ningún ingreso económico. “Sobrevivimos gracias al comedor social París 365”.
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