Obituario

Ramón Arbeloa Erice, bancario, deportista y profesor

Ramón Arbeloa Erice
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Ramón Arbeloa Erice
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Juan-Cruz Alli Aranguren, amigo y compañero

Publicado el 17/09/2022 a las 21:43

El pasado 5 de agosto falleció en Pamplona Ramón Arbeloa Erice. Quienes le conocimos podemos testimoniar que fue una gran persona llena de virtudes y las mejores cualidades humanas, ejemplar en todas las facetas de su vida personal, profesional y deportiva, en todo congruente con sus profundas convicciones religiosas y el principio de que la fe sin obras es muerta. Su buen hacer la hizo viva desde sus tiempos escolares en los Escolapios y de joven deportista del Oberena de los primeros tiempos. De la escuela deportiva de los jóvenes de Acción Católica salió el matrimonio y fue su hogar de formación y ocio, practicando sus valores.

Su prioridad fue siempre su familia. Su esposa Blanca Esther, sus hijos Joaquín, Pello y Miren, y sus once nietos, de los que hablaba con orgullo. A ellos se dedicó con entrega generosa.

Su complexión física era la de un deportista nato, gran pelotazale, ganador de muchos trofeos y siempre dispuesto a jugar en una buena cancha y a ganar un buen jamón.

Profesionalmente fue un “bancario”, no le gustaba que le dijésemos “banquero” aunque admitía la broma. Tras sus estudios de profesor mercantil en la Escuela de Comercio dedicó al Banco de la Vasconia los mejores años de su vida, asumiendo desde muy joven todas las responsabilidades que le encomendaron en los sucesivos niveles y cargos que ocupó. En todos ellos demostró su capacidad de trabajo y sentido de la responsabilidad, mereciendo la confianza de sus superiores.

Su sentido social llevó a participar, con la misma entrega que ponía en todo, en la formación profesional administrativa que inició su tío Cándido en la “Academia Erice” de las calles Estafeta y Javier. Junto con su hermano Joaquín, los hermanos Sanz, Teresa Yárnoz y otros como Arraiza, Barea y Alli, formó cientos de personas en la mecanografía, el cálculo y la contabilidad, preparó opositores al sector financiero y la administración. Hasta que se establecieron oficialmente los estudios de formación profesional administrativa fueron esta y otras academias las que prepararon a quienes deseaban seguir este camino.

Ramón era un docente eficaz capaz de demostrar que, con voluntad y esfuerzo, los cálculos y los asientos contables más complejos eran dominables en dos meses. Así lo confirmaron los buenos resultados de sus alumnos. Existía una espíritu y método que el fundador transmitió a través de sus sobrinos y colaboradores: entrega y exigencia, confianza y apoyo, estímulo del aprendizaje, fe en el esfuerzo y obra bien hecha. Su satisfacción y la del equipo era ver los éxitos y empleos resultantes de las competencias adquiridas.

Todos sus amigos nos entristecimos con su enfermedad, porque creíamos que su fortaleza física e intelectual la superaría. Lamentablemente no ha sido así, pero en su familia, compañeros, alumnos y amigos nos quedan vivos su humanidad y ejemplo de vida, porque nunca se dejó llevar por la tentación de facilidad, practicando el espíritu de superación deportivo, heroísmo del deber y el servicio en una vida llena de obras bien hechas. Descansa en paz, Ramón.

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