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Consumo

La subida del precio del pollo no repercute en los productores

Tensión en el sector, que augura problemas de abastecimiento en otoño

Ampliar Un carnicero atiende a un cliente en la zona del mostrador del establecimiento donde se expone la carne de pollo
Un carnicero atiende a un cliente en la zona del mostrador del establecimiento donde se expone la carne de polloeduardo buxens
Publicado el 10/07/2022 a las 06:00
La carne de pollo corre el riesgo de dejar de formar parte de la dieta diaria, como ya ocurría en los años 60, cuando solamente se consumía de forma esporádica, en ocasiones especiales, como banquetes o para agasajar a un invitado. En estos momentos, la carne de pollo es más cara en los lineales (entre 3,25-3,5 euros el kilo en el súper frente a 2,60-2,90 euros de principios de año), pero según los avicultores, a ellos no les está llegando parte del incremento (unos 60 céntimos por kilo) que paga el consumidor.
La tensión en el sector es enorme. Los avicultores alertan de que podría reducirse la oferta de pollo en los lineales hacia el otoño. Aseguran que habrá granjas que desistan de su actividad, según señala el sindicato Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y la asociación ‘Defiende tu Avicultura’, en la que están inscritos 31 navarros.
Los avicultores de carne de pollo - en Navarra existen cerca de un centenar de granjas- afirman que están en “quiebra técnica” y que se ven obligados a poner dinero de su bolsillo para producir un pollo. Aseguran que los costes energéticos (luz y gas) ahogan su actividad.
Los avicultores reclaman a las empresas, llamadas integradoras, un aumento del precio que les pagan por cada pollo que les crían. Estas empresas (proporcionan a los avicultores los pollitos recién nacidos y el pienso para que los engorden) también reclaman, pero a la distribución, un precio justo por el producto. Las integradoras destacan que sufren un “brutal” encarecimiento de los piensos y del carburante (transporte de pollos) y señalan dificultades para trasladar el incremento a la gran distribución.
Puestos en contacto con varios productores navarros han preferido no dar nombre para evitar una situación incómoda con sus integradoras. Bajo esa condición, afirman que les siguen pagando el mismo precio por el pollo que hace dos y tres años. “Mi integradora me dice que no me puede mejorar el acuerdo porque el Gobierno no quiere que suba el precio de la carne de pollo para que no aumente el IPC porque, como con el IPC, se actualizan sueldos de funcionarios, pensiones...”, apunta uno de ellos que añade que ha tenido que refinanciar el préstamo de su granja.
Los productores navarros consultados cuentan que cobran entre 38 y 50 céntimos por cada pollo ya engordado (de unos 2,5 -3 kilos) cuando, en su opinión, deberían cobrar en este momento entre 55 y 65 céntimos para obtener una rentabilidad. “A nosotros no nos llega nada, como mucho uno o dos céntimos más” , asegura el portavoz de ‘Defiende tu Avicultura”, Alexis Codesal. “La subida media que necesitan los avicultores es de unos 17 céntimos. Ahora nos está costando dinero criar pollos. Si esto sigue así, habrá quien se vea incapaz de recepcionar pollos porque pierden dinero”, advierte. Codesal critica al Ministerio de Agricultura por no hacer cumplir la Ley de la Cadena Alimentaria, que impide vender a pérdidas. “Una familia media consume 50 kilos de carne de pollo al año. Si, por ejemplo, se sube 10 céntimos supondría a esa familia unos 5 euros al año, pero no quieren que el pollo cueste mas”.
En este contexto de tensión, el sector se ha vuelto a revolucionar al conocer que la UE ha aprobado la entrada de carne de pollo de Marruecos, lo que interpretan como una maniobra en contra de los productores locales.

“Producir un pollo cuesta ahora un 35% más que hace un año”

AN Avícola Mélida es el mayor operador en Navarra. Su director general, Iokin Zuluaga, expone que, desde hace casi un año, la subida de costes “está tensionando mucho” el mercado y “ahogando especialmente al primer eslabón” de la cadena ( ganaderos y mataderos). Dice que el pienso ha subido un 50%, la energía un 450% y los envases un 35%. “A todo esto se suma el transporte, con el precio de los carburantes al doble que hace unos meses”. Según el directivo, producir un pollo cuesta ahora un 35% más que hace un año y “el problema radica en que no podemos repercutir esos incrementos a nuestros clientes”. Zuluaga apunta: “Los consumidores están pagando más por los alimentos, pero en ningún caso el precio llega a absorber ese aumento de los costes. En cuanto a nuestros socios ganaderos, no prevemos una bajada de la actividad en los próximos meses. Dicho esto, la situación con el tremendo incremento de los costes está muy tensa especialmente para quienes estamos en el primer eslabón la cadena. La situación no es sostenible en el tiempo”, subraya.

¿Cómo funciona una granja de pollos integrada?

Una empresa o integradora (UVESA, AN Avícola, etc) llegan a acuerdo con granjero. La empresa lleva a la granja los pollitos cuando pesan 40 gramos, aporta el pienso, la atención veterinaria y el transporte para llevarlos al matadero cuando, pasado 45 o 50 días, ya pesan unos 2,5-3 kilos. El granjero, además de las naves y la mano de obra, asume gastos de luz, gas y agua.

“Pedimos que se reconozca el valor de la carne de pollo”

Las empresas integradoras - vende a la distribución y hacen acuerdos con avicultores para la crianza de los pollos- también están sumidas en un incremento de costes que pone en riesgo su viabilidad, por lo que reclaman una retribución justa para la carne de pollo. “Pedimos que se reconozca el valor del producto que hacemos”. Es una de las frases del comunicado al que hacen referencia desde UVESA. Se trata de un escrito firmado por el 90% de las empresas del sector (unidas en Avianza). En ese escrito, el sector exige que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria (prohibe la venta por debajo de costes) y subraya la imposibilidad de las integradoras de repercutir costes a la distribución. Las grandes superficies absorben el 80% de todas las ventas.
UVESA, que considera “poco probable” que se produzca un desabastecimiento en otoño, hace especial hincapié en que el mayor impacto es la subida del pienso (cereales) porque, según Avianza, supone “el 70% del total de los costes”. En el sistema de integración, el pienso corre a cargo de las integradora. “El pienso ha subido un 150% en año y medio”. No obstante, UVESA reconoce el aumento de los costes energéticos sufrido por los granjeros asociados y dice que “la subida producida en abril” supone una “mejora” que “paulatinamente se trasladará a todos los eslabones del proceso, algo que ya estamos comunicando a nuestras granjas asociadas, pero que está pendiente de concretar”.

Las subidas, para los de siempre

​El pollo sube y sube. La gasolina sube y sube. Y así una lista interminable de productos habituales en nuestro día a día que también suben y suben. Primero fue la crisis del coronavirus. Luego fue la guerra de Ucrania. Y con ella la crisis de la gasolina, y la del cereal. Entre medias, el cierre de Sanghai por nuevas olas de coronavirus. La información de estas páginas sobre el incremento del precio del pollo y sus repercusiones en el sector son un buen ejemplo de que una cosa está clara: siempre lo acaba pagando el consumidor. Porque según declaran los productores, ellos no ven nada de ese incremento. ¿Entonces? ¿Quién decide?, ¿quién reparte? Habrá tantas respuestas como preguntas, pero al final el pagano siempre es el mismo.

Nacho Calvo​

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