Sentencia

Absuelta una policía que wasapeó un informe que llegó al chat del colegio

La imagen se viralizó y causó alarma social en 2018, pero el Supremo destaca que la actuación de la agente no desbordó el ámbito policial

La foto del informe fue de móvil en móvil hasta viralizarse
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La foto del informe fue de móvil en móvil hasta viralizarse
La foto del informe fue de móvil en móvil hasta viralizarse

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Gabriel González

Actualizado el 27/05/2022 a las 23:00

El Tribunal Supremo ha absuelto a una agente de la Policía Municipal de Pamplona que fue condenada hace cuatro años por haber wasapeado a su marido, también policía, un informe policial que acabó en el chat de padres del colegio. El documento se hizo viral y causó alarma social en la comarca de Pamplona porque hacía referencia a la denuncia de la madre de un menor que había sido abordado por un desconocido a la salida del centro, e incluía datos de un pederasta inglés afincado en Navarra. La agente fue condenada inicialmente a una multa de 4.200 euros y a un año y medio de inhabilitación para empleo o cargo público (en caso de firmeza le hubiera apartado del cuerpo durante ese tiempo), pero el Alto Tribunal acaba de absolverla.

En el juicio, celebrado en 2018, la policía explicó que la mañana del 15 de febrero de ese año su superior le informó de que la Policía Foral investigaba una denuncia en el colegio al que iban sus hijos y que había solicitado colaboración. A continuación, ella envió una foto del informe a su marido, que es policía nacional, y este la reenvió a su exmujer, policía foral, que lo acabó colgando en un grupo de padres del colegio Amigó. A partir de ahí, el documento se viralizó, hasta el punto de que Policía Foral, Policía Municipal y el propio centro emitieron comunicados para pedir tranquilidad.

La agente declaró que actuó “como madre y policía”. Explicó que creyó que el documento era una nota informativa, no un documento confidencial, y que no se fijó en que aparecía el nombre y apellidos de una persona. Argumentó que se lo envió a su marido por si podía ver al supuesto sospechoso por la zona. “Creo que solo hice mi trabajo, quería evitar que alguien se llevara a un niño y apareciera luego por ahí tirado. Se entendía que quedaba entre policías”. Pero primero el Juzgado de lo Penal nº 1 y después la Audiencia Provincial consideraron que había cometido un delito de revelación de secretos por compartir un informe con “datos relevantes y sensibles”.

DENTRO DEL ÁMBITO POLICIAL

El Tribunal Supremo no lo ha visto así. Destaca que la Policía Foral había solicitado colaboración a la Policía Municipal, por lo que el envío del informe por parte de la acusada a su marido, policía nacional, “no desbordaba objetivamente el círculo de conocimiento reservado a la actuación policial colaborativa”. Los magistrados asumen que el modo con el que se compartió la información fue “heterodoxo o irregular”, pero añaden que enviarla a un policía que iba a desplazarse a ese centro escolar (el marido iba a llevar a sus hijos) no solo “no mermaba o podía frustrar la investigación”, sino que podía “desarrollar la colaboración solicitada a través de una discreta labor de vigilancia”.

En este sentido, el Supremo no considera que la acusada “creara o incrementara de ningún modo el riesgo de que se frustrase la relevante actuación policiales”. Tampoco cree que su conducta supusiera un perjuicio para la persona que aparecía en el informe, puesto que el envío inicial no trascendía del ámbito meramente policial”. Acerca de lo ocurrido después y su viralización , que generó “la natural incertidumbre en los padres”, el Supremo afirma que fue algo realizado por terceras personas, “fuera ya del control y dominio” de la agente.

La agente asegura que actuó "como madre y como policía"

Diario de Navarra publicó el 26 de noviembre de 2018 las declaraciones de la agente que este viernes, 27 de mayo, ha sido absuelta.

La agente que wasapeó un informe dice que actuó “como madre y policía”

- El documento acabó en un grupo de padres de un colegio, se viralizó y generó una gran alarma social en febrero

- La fiscal pide 4.800 € de multa por difundir la denuncia de un menor abordado en un colegio y datos de un pederasta

El juicio a una policía que envió por whatsapp la foto de un documento policial que acabó siendo viral y originó una gran alarma social en la comarca de Pamplona desveló ayer cómo se originan este tipo de ‘bolas de nieve’: ella, agente de la Policía Municipal de Pamplona, remitió el documento (incluía la denuncia de la madre de un menor abordado en el colegio Amigó y los datos de un pederasta inglés instalado en Navarra) a su marido, policía nacional, que lo remitió a un compañero, que a su vez lo envió a su exmujer, policía foral, que lo acabó colgando en un grupo de padres del colegio. La agente municipal declaró que ese documento no era confidencial y que actuó “como madre y como policía”. Pero la fiscal le pide 4.800 euros y 2,5 años de inhabilitación para cargo público por un delito de revelación de secretos.

La agente, con 18 años de experiencia, afirmó que esa mañana , 15 de febrero, su superior le llamó y le contó que Policía Foral había solicitado colaboración con unos hechos que podían estar ocurriendo en el colegio de su hija. Y como sabía que su marido era policía nacional, añadió, le pidió que se lo comunicara “para ver si lo veía por la zona” (su superior negó después haberle hecho esta petición). Ella hizo una foto y se lo mandó a su marido “de inmediato”, porque eran las 9.28 horas y su hija entraba a las 9.30. “En ningún momento vi que era una investigación, pensé que era una nota informativa porque no llevaba sello, ni firma, ni expediente.... Tampoco fui consciente de que ahí aparecían el nombre ya apellidos de una persona (el supuesto pederasta). Creo que solo hice mi trabajo, quería evitar que alguien se llevara a un niño y apareciera luego por ahí tirado. Se entendía que quedaba entre policías”.

Sobre las once de la mañana, la foto le volvió a través de un grupo de padres del colegio. “Me quedé blanca, no daba crédito a lo que veía”. Entonces llamó a su marido y se lo comunicó a su superiora. Ayer, en el turno de la última palabra afirmó que ya ha pedido perdón y que es “víctima de una persecución” desde que en 2015 pusiera una denuncia laboral y que el instructor y el secretario de su caso fueron citados por ello.

Su superior relató que la Policía Foral había solicitado colaboración por si conocían hechos similares a los denunciados. Con ese fin, elaboró un documento interno y lo dejó en la mesa a sus agentes y superiores. “No lo firmé porque era una comunicación interna. No tengo que recordar que no se puede difundir”. Negó que pidiera a la acusada que hablara con su marido: “Como sabía que llevaba ahí a sus hijos solo le dije que no se preocupara, que nos habían comunicado eso pero nada más”. Cuando conoció la trascendencia social, se quedó “alucinada”.

El marido de la acusada corroboró que su mujer no le pidió expresamente “discreción”. Solo leyó que se solicitaba colaboración policial y se lo remitió a su subinspector, que lleva a sus hijo al mismo colegio. Este policía afirmó que estaba patrullando cuando recibió el whatsapp. “Lo leí lo justo y se lo envié a mi exmujer y a dos compañeros que son padres del colegio. Como no vi matrícula no pensé que hubiera alguien identificado, porque el nombre venía al final”. Su exmujer, que ya había hablado con él por teléfono, recibió la foto por correo cuando iba a entrar en el gimnasio. “Tenía prisa y no lo llegué a leer. Él me había dicho que como yo tenía más contactos en el colegio, que lo enviara por si acaso. Recorté el nombre y lo compartí”. Al grupo de padres de clase y al de baloncesto.

Y así se prendió una mecha que fue propagándose hasta que a media mañana era uno de los temas de conversación principales en Pamplona y comarca y en las redes sociales. Tanto que Policía Foral y Policía Municipal, a través de las redes y con un comunicado, tuvieron que llamar a la calma.

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