Natalidad

Amaia Markuleta: "Retrasé el embarazo por el trabajo pero todo ha ido bien"

Poner en marcha su empresa de marketing ‘online’ y la competición deportiva en halterofilia y ‘crossfit’ pospusieron su maternidad. El pasado diciembre nació su hija y no desea tener más

La pamplonesa Amaia Markuleta; su marido, Leonel Frederick; y su hija Izar, de cinco meses
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La pamplonesa Amaia Markuleta; su marido, Leonel Frederick; y su hija Izar, de cinco meses
La pamplonesa Amaia Markuleta; su marido, Leonel Frederick; y su hija Izar, de cinco meses

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 20/05/2022 a las 06:00

La vida de Amaia Markuleta se ha dado la vuelta como un calcetín. Ha pasado de dedicarse en cuerpo y alma a su trabajo como autónoma en marketing ‘online’ y a la competición deportiva en halterofilia y ‘crossfit’ a no dormir, amamantar a su bebé y sacarla a pasear. Su primera hija, Izar (’estrella’ en euskera), nació el pasado 9 de diciembre de 2021 cuando ella sumaba 41 años. “Me decían que, por la edad, podía tener más problemas para quedarme embarazada, durante la gestación y el parto. Pero no ha sido así. Todo ha ido fenomenal”, explica esta pamplonesa en su casa de Iturrama. Casada con el cubano Leonel Frederick, de 32 años y peluquero y barbero de profesión, confiesan estar “felicísimos” junto a su pequeña. “Es cierto que retrasé la maternidad por el trabajo. Pero ya no me gustaría tener más hijos y no por la edad. Creo que una niña es suficiente para atenderla mejor y mantener el equilibrio de vida familiar, profesional y el deporte”.

Amaia Markuleta Arrula tuvo una pareja anterior durante varios años pero nunca se planteó tener hijos. “Al final, te centras en la carrera, en hacer un máster, en estabilizarte y en tener una proyección profesional. Y ser autónoma no es nada fácil”, expone. Además, su dedicación al deporte (fue bronce de España en halterofilia) la llevaba a seguir compitiendo. “Entonces, conocí a mi marido y me sentí estable personal y profesionalmente. Percibía el reloj de la maternidad y enseguida me quedé embarazada”.

El embarazo, insiste, le ha ido “de maravilla” y ha estado practicando ‘crossfit’ adaptado a gestantes hasta el día antes de dar a luz, con una profesora especializada. “Mi matrona se quedó sorprendida de que no cogí apenas peso y la recuperación del suelo pélvico tras el parto ha sido rapidísima”. Amaia dio a luz en la semana 39+6 de embarazo (cuatro días antes de salir de cuentas) en el Hospital Universitario de Navarra e Izar pesó 3,250 kilos. “Por causalidad, el mismo día también dio a luz mi cuñada en San Sebastián. Las primas celebrarán su cumpleaños a la vez”, se ríe.

Al principio, recuerda, experimentó problemas con la lactancia porque la niña no mamaba bien. “Se dieron cuenta de que era un problema con el frenillo, se lo cortaron y ahora casi le doy leche materna en exclusiva. ¡Hemos salvado la lactancia!” Como la pequeña sufrió algo en el parto, ha estado yendo a un osteópata. “Estaba muy nerviosa y le ha ayudado. Ahora está mucho mejor”.

Amaia y Leonel prevén viajar hasta La Habana el próximo año para que la familia paterna conozca a la pequeña Izar. Esa ‘estrella’ que ha llegado al mundo para alegrarles la vida.

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