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Agresiones

Teresa Soler y Albert Sanfeliu: "No existe un perfil de mujer maltratada pero todas son fortísimas"

Cuatro mujeres de diferentes edades cuentan sus historias de violencia machista. Junto a ellas opinan expertos de la psicología, sociología, salud... Son los protagonistas de este documental que busca prevenir desde los centros escolares

Ampliar De izda a dcha: Tere Sáez (’Lunes Lilas’) y los directores del documental, Albert Sanfeliu y Teresa Soler, recientemente en Pamplona
De izda a dcha: Tere Sáez (’Lunes Lilas’) y los directores del documental, Albert Sanfeliu y Teresa Soler, recientemente en PamplonaCordovilla
  • Sonsoles Echavarren
Publicado el 16/05/2022 a las 06:00
Nadia, Silvia, Vicky y Montse son cuatro mujeres muy diferentes. De entre 24 y 73 años, con distinto nivel de estudios, formación, procedencia geográfica y momento vital, las cuatro comparten, sin embargo, un aspecto clave en su vida: han sido víctimas de violencia machista. En algún momento. Antes o después. Y ninguna, siguen coincidiendo, fue consciente hasta un tiempo después. 
Ahora, cuando han conseguido salir de ese pozo tan hondo y oscuro, quieren contar su historia. Y comparten su testimonio de frente, dando la cara y como una muestra de que se puede escapar de ese agujero que tornó su vida muy negra y a punto estuvo de engullirlas. Estas cuatro mujeres son las protagonistas del documental ‘Patriarcado: el organismo nocivo’, que acaban de estrenar los catalanes Teresa Soler Garrido y Albert Sanfeliu Rodríguez, como una “herramienta educativa y de prevención” y en la que se equilibran los testimonios personales con las opiniones de expertos (psicólogos, forenses, sociólogos, filósofos...) Recientemente, presentaron la cinta en Pamplona, invitados por el colectivo ‘Lunes lilas’, de prevención de la violencia machista. En las líneas que siguen, los directores reflexionan sobre esta realidad que, lamentan, “está yendo hacia atrás”. “En los últimos seis años, este tipo de violencia ha aumentado un 36% en una generación de mujeres que han sido educadas para no permitir el abuso. No son conscientes hasta que no es demasiado tarde”.
¿Cuál es el estado actual de salud de la violencia machista? Aunque se ha evolucionado y ha dejado de ser una cuestión doméstica, parece el cuento de nunca acabar...
No sé si de nunca acaba o de nunca a empezar a tomárnoslo en serio. Ahora es el momento de hacer un alto en el camino y reflexionar por qué estamos en franca posición de retroceso en ciertos derechos y libertades que ya creíamos conquistados.
¿A qué se refieren?
A que la palabra construye el relato. La ultraderecha no va a negar los sesenta feminicidios que hay pero la van a tildar de violencia intrafamiliar y no de género. Y estos discursos vuelven a estar latentes en el Parlamento. Por eso, hemos utilizado la palabra ‘Patriarcado’ y no dudamos de que tenía que estar en el título. Es el aire que respiramos.
¿Y cuál sería la solución?
Pasa por la educación sexual en los centros escolares y en no condicionar los ‘roles’ de género. Por eso, es importante ‘desaprender’.
¿Por qué estamos yendo hacia atrás? Debería suceder lo contrario por el momento social...
Es absolutamente importante abordar esta cuestión. Nuestro trabajo está orientado en transformar la sociedad desde la pedagogía. En el documental hay mucho arte, pero es, sobre todo, una herramienta educativa. Queremos que conecte con la gente, que nadie se aburra y que sean capaces de empatizar. Era importante provocar emoción. Porque nadie se identifica con una nuca ni con una espalda... Los testimonios son luminosos y alejados del enfrentamiento y la irritación.
Insisten en que es importante seguir hablando de la violencia machista. ¿La gente no es consciente de que la sufre o de que la viven personas de su alrededor?
Después de la proyección, solemos invitar al coloquio. Y habitualmente el 70% de las mujeres que están en la sala coinciden en conocer algún caso de violencia machista frente a un 10% de los hombres. Algo totalmente anacrónico. ¿Cómo es posible? Existe mucha información cognitiva pero debemos hacer un cambio emocional. Y el documental debe crear un espacio para avanzar hacia una sociedad igualitaria.
Precisamente, entre adolescentes y jóvenes se dan mucho casos. ¿Qué se podría hacer para evitar estas situaciones?
Hay mucho por hacer. El otro día, en Pamplona, ocurrió una cosa preciosa: una mujer contó que si hubiera visto el documental hacía 47 años no habría tolerado 47 años de malos tratos de su marido.Porque nunca se había planteado la violencia machista así. Por eso, escuela y familia son los grandes escenarios educativos.
DEL INSULTO A LOS GOLPES
Recalcan que la violencia machista puede afectar a cualquiera...
No existen perfiles de mujeres maltratadas. Los cuatro que aparecen en el documental representan al grueso pero seguro que nadie las definiría así. Todas ellas son fortísimas de carácter y personalidad. Solemos pensar que son débiles pero estamos equivocados. Además de sufrir el maltrato tienen que aguantar que les digan: '¿Pero tú? ¡No puedo creer que hayas soportado esto!’ Entre las nuevas generaciones, es descorazonador que casi la mitad haya sufrido violencia. Y un estudio de la Universidad de Salamanca concluye que el 45% de universitarias mantiene relaciones sexuales con sus parejas solo para que no las dejen.
Otros estudios apuntan que las mujeres víctimas de violencia tienen un 40% más de posibilidades de morir (y no solo por ser asesinadas) debido a alteraciones físicas causadas por el estrés...
¡Por eso hay que hacer un cribado en la sanidad pública! El 100% de estas mujeres acuden a los centros de salud por ansiedad, depresión... Los golpes son solo la punta del iceberg pero por debajo hay mucho sufrimiento. Los sanitarios deben darse cuenta de lo que ocurre y aplicar protocolos. Porque hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
Una de las ponentes habla del ciclo de la violencia machista, que comienza con una 'capa de seducción' muy fuerte...
Así es. Primero te enamoras perdidamente, luego te dicen que necesitan ayuda y las mujeres, como estamos educadas para ayudar, la prestamos. Más adelante, se convierte en un ciclo y la única solución es la salid. Como dice la catedrática Carmen Delgado, es importante comprender ese proceso para entender a las mujeres. A veces, no hacemos las preguntas correctas y no dedebemos insistira a una mujer maltratada: '¡Sal del pozo! ¡Denuncia!'
¿Por qué no?
Imagina que ves a una mujer en el fondo de en pozo. Si está ahí, es porque alguien la ha tirado. No porque ella haya hecho algo. No tendríamos que dirigirnos a ella, sino al que la ha violentado. La violencia machista es un drama colectivo, no singular. Nos pertenece a todos.
VIOLENCIA CON MUESTRAS DE AMOR
¿Por qué dicen que estas cuatro mujeres del documental son referentes y no solo para quienes han sufrido malos tratos?
Porque nos hemos acercado a ellas gracias a sus relatos reflexionados. Los medios de comunicación debemos tener un grado de moralidad altísimo para entrevistar a estas mujeres. Y no hay que acercarse a ellas cuando están en carne viva. Sino que hay que esperar a que hayan hecho un trabajo terapéutico. El mensaje que lanzan es que sí se puede salir. La violencia de género no suele venir nunca con la mano amplia sino a través de muestras de amor. Y ahí es donde se inicia este proceo pernicioso. Las muestras de amor van tejiendo esa tela de araña y la violencia física es solo la punta del iceberg.
¿Qué podemos hacer si conocemos un caso cercano?
Cada vez que observamos una injusticia y no actuamos, entrenamos nuestro carácter para ser pasivos. Como sociedad, tenemos una responsabilidad individual y no podemos mirar hacia otro lado. Pero también necesitamos la complicidad de las instituciones. Que quieran colaborar con nosotros para llevar el documental a colegios, institutos, centros cívicos...
Terminan con una reflexión optimista sobre los buenos tratos. ¿Cómo los definen?
Es lo normal, lo recomendable... No existe el verbo'bientratar'. Sin embargo, el 'maltratar' lo podemos conjugar en todos los tiempos verbales. Es una anécdota muy lacerante y anacrónica.
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