Parkinson
Cicloturista y sin temblores, la historia de un navarro que se aleja del estereotipo de persona con parkinson
A Luis Liras Beaumont le diagnosticaron parkinson hace tres años. Pero a la edad de 65, celebra el Día Mundial de esta enfermedad en Mallorca, pedaleando en una marcha cicloturista


Publicado el 11/04/2022 a las 06:00
A Luis Liras Beaumont le diagnosticaron parkinson hace tres años. Pero a la edad de 65, celebra este lunes el Día Mundial de esta enfermedad en Mallorca, pedaleando en una marcha cicloturista de seis etapas organizada por el colectivo Pirenaica. Como este pamplonés hay un gran número de pacientes que se alejan del estereotipo de persona de edad muy avanzada, temblorosa y dependiente que ha calado en el imaginario público. Es lo que reivindica la Asociación Navarra de Parkinson (ANAPAR) con la campaña ‘La otra cara del Parkinson’.
“Se trata de visualizar que los enfermos crónicos no tienen que quedarse en casa parados, y esperando a que empeore esa enfermedad”, sostiene Luis Liras por teléfono. No solo pueden desenvolverse en tareas distintas, sino que “hay que hacerlas porque desde neurología dicen que es muy importante estar activo, que es muy bueno para que la enfermedad no avance o avance lo mínimo posible”.
UNA VIDA MUY ACTIVA
Liras se ejercita cuatro o cinco veces a la semana: “ Siempre he hecho deporte: atletismo, triatlón y ciclismo. Cuando ya se me diagnosticó no quería dejarlo, contacté con Pirenaica y me ha venido muy bien”. Vecino de Urroz Villa, también sube montañas cercanas al municipio o sale de paseo con su mujer.
El resultado de las pruebas neurológicas le sobrevino en el mismo periodo en que se jubiló, aunque Luis Liras asegura que ahora está tan ocupado o más que cuando se encontraba al frente de su tienda de bicicletas o trabajaba como jefe de producto en una tienda de deportes.
AUSENCIA DE TEMBLORES
“Estoy seguro de que si no tuviera esta rigidez podría hacer algunos ejercicios con la bicicleta mejores de lo que hago, no me costaría tanto subir los puertos”, alega el pamplonés. Porque la sintomatología que presenta no tiene que ver con la falta de pulso, de hecho, según Anapar y la Federación Española de Parkinson, el 30% de los pacientes no llega a desarrollar temblores.
Liras cuenta con cierto agarrotamiento en la mitad izquierda de su cuerpo y un enlentecimiento: “Todo lo que tengo que hacer con la parte izquierda está un poco descoordinado, de alguna manera me incapacita para hacer algunos movimientos más finos. Tampoco me permite hacer las cosas con una rapidez normal, me cuesta comer”.
A esto se suman algunos dolores en la espalda, estreñimiento y la pérdida de olfato. El cicloturista perdió este sentido hace varias décadas y ni los especialistas ni él lo relacionaron con el parkinson. Tampoco la rigidez, hasta que en una jornada como la del lunes, el año en que se jubiló, Luis Liras leyó una entrevista a una persona con la enfermedad con motivo del día mundial. “Me veía reflejado en los síntomas que ella decía que tenía. Me autodiagnostiqué. Pedí cita con el médico de cabecera, me derivó a neurología y me hicieron las pruebas”, relata. El tratamiento que le indicaron mejoró su rigidez, pero el parkinson, recuerda, es neurodegenerativo: “Alguna vez me pongo a pensar y digo, joé, esto va a peor. Pero la verdad es que tampoco pierdo mucho tiempo en ello; si no puedo andar en bici, iré a caminar, y si después de varios años no puedo caminar, haré otro tipo de actividad. Estaré activo. Mientras lo podamos contener un poco y que tarde lo máximo posible, aquí seguiremos”, afirma enérgico.
El pamplonés es práctico y se ha ayudado de Anapar y la Escuela de Pacientes del Servicio Navarro de Salud para sobrellevar la situación. Aunque en realidad el diagnóstico, admite, casi lo alivió porque temía una enfermedad más grave. El parkinson se relaciona con la vejez, pero 1 de cada 5 personas que se le detecta tiene menos de 50 años.