Temporal

La odisea de los conductores atrapados este viernes en la A-15

El corte de la autovía durante tres horas por la nieve, sin opción de desvío por un camión retenido en Irurtzun, colapsó el tráfico hacia San Sebastián

Dos afectados por el corte conversan sobre la autopista cubierta de nieve, con la retención de vehículos en Irurtzun
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Dos afectados por el corte conversan sobre la autovía cubierta de nieve, con la retención de vehículos en Irurtzun
Dos afectados por el corte conversan sobre la autopista cubierta de nieve, con la retención de vehículos en Irurtzun

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 01/04/2022 a las 21:21

A las 8.05 horas, la Diputación foral de Guipúzcoa informaba, a través de telegram, el cierre de la A-15 entre Andoáin y Berastegi, en el límite con Leitza. Las precipitaciones de nieve, que en ese momento eran intensas, replicaban la medida en suelo navarro por parte de la Policía Foral hasta extenderla hasta Irurtzun. La entrada a su casco urbano había sido habilitada como aliviadero para el sentido San Sebastián de la circulación. “No sé por qué no nos desvían por Irurtzun”. Con el móvil en la mano, César García, perteneciente a una empresa de transporte con sede en Ávila, se formulaba la interpelación reflexiva a la media hora de permanecer retenido su camión dentro de una doble columna de vehículos de, al menos, tres kilómetros de longitud, que obturaban la autopista. Lo que no sabía era que la alternativa de desvío por el centro de Irurtzun se encontraba cerrada. Un transporte taponaba el ramal para desesperación de los agentes de la Policía Foral que hallaron el apoyo de tres patrullas de la Guardia Civil. Para colmo de males, el atasco en la autopista se produjo en un estrechamiento de calzada por obras.

Los intentos de proporcionar fluidez al atasco resultaron infructuosas otros treinta minutos. Después de una hora un claro se abrió en el cielo, síntoma de buena esperanza, y la A-15 quedó despejada.

CAMBIO IMPROVISADO DE SENTIDO

Hasta que el tiempo concedió una tregua, los agentes de apoyo -que llegaron en tres patrullas por el arcén con el apuro de no golpear a camiones y la amenaza de quedarse igualmente atrapados-, improvisaron una solución de urgencia. Con la debida precaución y aprovechando que el sentido contrario de la circulación estaba igualmente cerrado dieron salida a algunos vehículos por un tramo de la mediana separado con cadena.

Irene Cuartero y Adrián Romero, pareja de Zaragoza, hicieron de la paciencia su principal virtud. A las 11.30 horas tenían previsto presenciar una carrera de caballos en el hipódromo de Lasarte-Oria, en Guipúzcoa. El reloj avanzaba sin poder renaudar la marcha. “En Zaragoza hacía cierzo frío, al pasar Pamplona hemos visto un poco de nieve y ahora estamos aquí (en Irurtzun) parados”. Su lamento de no poder llegar a la hora convenida era doble. Él, que esperaba disfrutar del regalo por su inminente cumpleaños de una visita al hipódromo, debía conformarse con recrear la vista con la imagen de postal de Dos Hermanas cubiertas de nieve.

La impaciencia consumió a quienes no habían reparado en el aviso del cierre de la autopista y tenían prisa por llegar a su destino. La esperanza de otros estribaba en la reapertura de la autopista lo antes posible. La Diputación de Guipúzcoa mantiene desde otoño activado su propuesta de cierre cuando la cota es inferior a 700 metros. El jueves, la Agencia Vasca de Meteorología pronosticó nevadas a 200 y 400 metros. Fue cuestión de tiempo para que la Ertzaintza y operarios adscritos al servicio de conservación de carreteras comprobasen a primeras horas de la mañana la predicción.

Una furgoneta gira por un tramo de la mediana, separado con cadenas, para eludir el atasco
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Una furgoneta gira por un tramo de la mediana, separado con cadenas, para eludir el atascoJ.C. Cordovilla
Una furgoneta gira por un tramo de la mediana, separado con cadenas, para eludir el atasco

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Antes de decretar la prohibición de paso, Clever Chanatasi Pérez pudo cruzar con su camión, proveniente de Francia. Lo único es que su trayecto se vio interrumpido en el área de servicio de Pagozelai para cumplir con “la pausa” decretada para los transportistas a cada tramo del trayecto. Coincidió en el descanso con el rumano Marius Simeriano, sin fortuna para atravesar la A-15 a tiempo. No le quedó otra que dar la vuelta en Leitza y aparcar en Pagozelai a que el temporal amainase. “Se me ha ido el camión de un lado para otro”, confesaba. La prudencia le dictó la conveniencia de echar el freno. A escasos metros, el búlgaro Sergey Viktorov tiraba de pala para ayudar a otros transportista a activar la marcha de su articulado. Las ruedas patinaban a cada impulso del acelerador. “No lo conozco, pero somos compañeros”, explicaba el esforzado voluntario de la pala para dejar expedito el camino.

Cuando apareció el quitanieves conducido por Lontxo Zubitur, de Leitza, Sergey elevó sus brazos en señal de victoria. La ayuda final llegó con un vehículo de apoyo, con una cuña más pequeña en su parte anterior, para asegurar la salida del camión atrapado del compañero desconocido.

La espesura no alcanzaba los 20 centímetros de media tarde en San Miguel de Aralar pero la lámina de nieve era lo suficientemente densa como para inutilizar un tráiler de 40 toneladas. Entretanto, el centro urbano de Alsasua respiraba. Desde la entrada este viernes del temporal de nieve, los profesionales de la ruta dividen su mirada entre la carretera y el cielo para adivinar signos que les hagan ser prudentes y evitar riesgos.

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