Tribunales

Juzgado por una pelea que acabó con un dedo amputado de un mordisco en Pamplona

La Fiscalía pide 3 años de prisión por unos hechos que ocurrieron a la salida de un bar en 2019

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Palacio de Justicia de Navarra en Pamplona
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Gabriel González

Publicado el 23/03/2022 a las 21:15

La Fiscalía reclama 3 años de prisión o la expulsión del país a un hombre por haber agredido a otro en un bar de Pamplona: le rompió la nariz con una botella y le mordió en un dedo de una mano, causándole lesiones que acabarán con su amputación en próximas fechas. En el juicio, celebrado este miércoles 23 de marzo en la Sección Primera de la Audiencia, el acusado negó que mordiera a la víctima y afirmó que solo respondió a una provocación. La versión de la víctima, avalada por la policía, fue muy distinta.

Todo ocurrió la tarde del 1 diciembre de 2019, entre las 16.30 y 17 horas, en un bar del barrio de San Juan. Según el acusado, tenía cuatro días de fiesta por delante en el trabajo y los iba a pasar de fiesta, “consumiendo y tomando”. Tras cerrar una discoteca a las siete de la mañana, entró en un bar, donde estuvo hasta la tarde. En un momento dado, cuando salía del baño, coincidió con la víctima, a la que no conocía de nada. “Me metió la mano en el bolsillo de la cazadora y me rompió la cremallera. Era nueva, me había costado 400 euros”, contó a preguntas de su abogado, ya que no contestó ni a la fiscal ni al letrado de la acusación. Añadió que preguntó por qué le había roto la cazadora y que él le dio “un golpe en el pecho”. “De ahí vino la riña, salimos fuera y ahí nos fajamos a puños. Yo contra dos personas, una delante y otra detrás. A mí me provocaron”. Negó que empleara una botella en la pelea y aseguró que se encontraba muy influenciado por el alcohol y drogas cuando cometió los hechos. Ha estado en tratamiento de desintoxicación.

La víctima, cuya defensa pide 5 años de prisión, explicó que ya tiene cita para la amputación del cuarto dedo de la mano izquierda, una consecuencia de aquella agresión y que se le complicó debido a una bacteria. Contó que ese día comió con su hijo y que después fue al bar a tomar una cerveza. “Al llegar vi a este señor (al acusado) fuera y no le conocía, pero como era dominicano como yo, le dije al dueño, con el que tengo relación, que le dejara entrar”. El acusado entró y en el interior del local no hubo ningún problema. “Yo no hablé con él, pero le volvieron a echar y cuando estaba fuera rompió la cristalera con una botella grande de tequila. Yo lo vi desde dentro, salí a decirle que por qué había hecho eso y me dio con la botella en la nariz y me la partió. Para defenderme le agarré, caímos al suelo y ahí me mordió el dedo”, contó. Añadió que este episodio le ha afectado de forma “trágica”, ya que casi no sale por miedo a toparse con el acusado y que apenas puede trabajar por la lesión en el dedo.

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