Precio de la gasolina
"Los que necesitamos el coche para trabajar lo tenemos mal"
El precio de la gasolina, con la de 98 a 2 euros, acapara las conversaciones en estaciones de servicio en detrimento de la pandemia. Planean las dudas sobre la eficacia de las aplicaciones en el móvil


Publicado el 13/03/2022 a las 06:00
Se ha convertido en hábito alzar la mirada hacia la torre de entrada a las estaciones de servicio con los precios de los combustibles. “Hay conductores que se detienen, miran y siguen sin detenerse a repostar”. Lo comprobó el viernes en tres ocasiones Pablo Aguado Martínez en la estación de Cepsa, al inicio de la autovía del Camino, en el término municipal de Gazolaz. Los precios desorbitados de las dos últimas semanas, tras una progresiva escalada por la crisis de la energía, disuaden a no pocos a la hora de repostar con la libertad que lo hacían antes. La búsqueda de ofertas más baratas se ha convertido en reto con desplazamientos en Pamplona y sus alrededores.
Las aplicaciones son medios recurrentes en ese objetivo, aunque no siempre válido y menos aún eficaz. “¿Pero no tenían aquí la gasolina a 1,7 euros?”. La pregunta parte de un automovilista que enseña a un empleado el localizador de su estación de servicio reflejado en la pantalla de su móvil. La diferencia entre la información digital y el precio real que en ese momento está el diésel -por encima de 1,9-, constata una evidencia: no todas las gasolineras tienen actualizado al día su cuadro tarifario en los soportes de información.
En el extremo opuesto de la comarca, en Sarriguren, la pandemia ha dejado de ser tema central en las conversaciones de puntos de repostaje. “De los 300 clientes que pueden venir, todos dicen lo mismo: ‘¡Qué cara está la gasolina!’”. Iván Sánchez Borge, adscrito a la estación de Olaz de Repsol, ofrece su propio ejemplo para subrayar la observación unánime. “Me compré un coche en enero. Llenar el depósito me costaba 70 euros. Ahora cuesta 115”.
En la línea desorbitada, con valores de 2 euros para el octanaje 98 y próximos a esa cifra en la inferior de 95, la pérdida de poder adquisitivo ha introducido cambios de hábitos. “La gente viene ahora con los mismos 40 euros de antes para echar gasolina”, expone el empleado de Repsol. El precio no ha variado, pero el resultado sí. Donde antes el salpicadero marcaba tres cuartas partes del depósito, ahora señala poco menos que la mitad.
En un receso permitido en medio del trajín de su tarea, una compañera de turno, Isabel Olaya Dito, descubre su rol de trabajadora, obligada a desplazarse en vehículo a motor. “Empiezo a trabajar a las cinco de la mañana, sí o sí. Para estar aquí utilizo el coche. Esto del precio de la gasolina es horrible para los que tenemos que emplear el coche para trabajar”.
UN MALESTAR GENERAL
En su hogar encuentra una alternativa, que, visto lo visto, va a verse favorecida siempre que las distancias lo permitan. “Mi marido -añade la empleada- utiliza la bici eléctrica para ir al trabajo”. Debido al encarecimiento del combustible, “cada día nos va a costar más venir al trabajo”, interviene un tercer trabajador.
Las llamadas en la Asociación de Consumidores Irache se han intensificado, con una sensación generalizada de malestar, indica Alberto Lázcoz, de la entidad: “Algunas personas señalan que llenar el combustible les cuesta ahora cuarenta euros más que hace un año. Siempre informamos de que comparar entre estaciones de servicio puede suponer un ligero ahorro, pero siempre dentro de unos márgenes que marca el precio del petróleo, que efectivamente está disparado. A partir de ahí cabe hacer un uso razonable y necesario del vehículo y llevar a cabo un mantenimiento y conducción eficiente”.
Pablo Aguado Martínez, empleado de estación de servicio Cepsa en Gazolaz: “No entiendo por qué no quitan los impuestos con los precios a los que está la gasolina”
“El 50% del precio del diésel se va en impuestos y el 55% en la gasolina. Tal y como estamos en estos momentos no sé cómo no se quitan. La gente se acerca a la gasolinera, mira los precios y sigue adelante si no les convence”.


Jokin Azkona, conductor: “Todavía no se ha llegado al pico de una crisis que la vamos a pagar los de a pie”
“Muchas empresas se van a ver favorecidas con todo este lío. Pero la crisis va a afectar a todo Cristo; la vamos a pagar los de a pie”, opina Jokin Azkona, vecino de Zizur.


Carlos Ramírez Eguizabal, transportista de la empresa Ezquerro de Lodosa: “Esto es una locura y más para el trabajador autónomo”
Aunque está asalariado en la empresa Ezquerro de Lodosa, Carlos Ramírez Eguizabal, de Pradejón (La Rioja), mira por los trabajadores por cuenta propia. “Esto es una locura y más para los profesionales autónomos. Es cierto que influye a todos. Antes llenar un depósito pequeño de un camión costaba 150 euros; ahora, no sé, pero seguro que más de 170”.

