Trata sexual

Félix Durán Garrido: “Los proxenetas se frotan las manos con la guerra en Ucrania”

El responsable de las investigaciones de Trata de la UCO, la unidad de élite de la Guardia Civil con base en Madrid, estuvo este jueves en Pamplona

El teniente Félix Durán Garrido, este jueves, en la sede de la Confederación de Empresarios de Navarra
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El teniente Félix Durán Garrido, este jueves, en la sede de la Confederación de Empresarios de Navarra
El teniente Félix Durán Garrido, este jueves, en la sede de la Confederación de Empresarios de Navarra

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Carmen Remírez

Actualizado el 11/03/2022 a las 10:32

El teniente Félix Durán Garrido lleva al frente del grupo de Trata de Seres Humanos de la Unidad Central Operativa (UCO) de Guardia Civil desde la puesta en marcha de este equipo especializado, en 2015. Nacido en 1971 en Pontevedra, antes formó parte del equipo especializado en crímenes y secuestros. Siempre, asegura, ha intentado estar del lado de las víctimas, con las que intenta mantener un contacto lo más estrecho posible. Una menor a la que rescató de una red en 2018 aún lo sigue llamando.

Con realidades como la de la prostitución o la trata, ¿hay avances? Parece que son realidades tristes que todos conocemos pero a las que en realidad no prestamos mucha atención, como si mirásemos hacia otro lado...

No necesariamente. Avances ha habido muchos. Solo en materia de cooperación internacional se ha trabajado mucho. El problema es más social. Falta sensibilización. Hay que recordar que, a diferencia de otros delitos, en España la prostitución no está prohibida. Pervive en una situación alegal en la que, en realidad, me atrevería a decir que el ejercicio libre de esta actividad es muy minoritaria. La inmensa mayoría la ejerce en una situación brutal de vulnerabilidad. Desde luego, en este mundo yo no he conocido mujeres libres.

¿Pobreza y trata van de la mano?

Es necesariamente su caldo de cultivo. Ahora mismo, por ejemplo, con la situación en Ucrania, las redes de captación y los proxenetas se frotan las manos. Mujeres pobres que huyen, en ocasiones con menores a su cargo, que se encuentran con un ‘captador’ que les ofrece un trabajo y una vía de escape. Nadie les explica que eso conlleva un, entre comillas, empleo, durante 24 horas al día, 7 días a la semana, aceptando todo tipo de clientes, amedrentadas y coaccionadas.

¿Quiénes están detrás de esas redes de captación y explotación?

Hay muchos tipos, pero fundamentalmente son grupos delictivos, muchas veces con ramificaciones en los países de origen de donde provienen esas mujeres. Por ejemplo, en Colombia, un mercado en auge en el ámbito de la prostitución, se dedican a ello antiguas bandas que se movían en el ámbito del tráfico de drogas y que ya manejan las vías de entrada en España para todo tipo de mercancías. Para ellos, no importa que sean sustancias o mujeres. Son mercancías. La presencia en los países de origen les facilita muchísimo ese primer contacto. Es que ponen hasta anuncios en redes sociales ofertando trabajos que a veces camuflan haciéndolos pasar por servicio doméstico, hostelería o servicios de masajes. Pero ni siquiera eso. Un 30-40% de las mujeres sabe a lo que viene, aunque no se espera situaciones tan denigrantes o condiciones económicas tan difíciles...

La deuda.

Efectivamente. Los inicios parecen esperanzadores. Les pagan el avión, les dan un dinero para pasar por aduanas de entre 3.000-4.000 euros y les piden un contacto de su familia en el país de origen, por si les ocurriera cualquier cosa o hubiera algún problema. Una vez en España, la situación cambia radicalmente. La mujer acaba en un piso o en un club, con su dinero embargado para pagar la deuda contraída, obligada a aceptar a todos los clientes que soliciten sus servicios y coaccionada a seguir dando dinero a la organización bajo la presión de que, en caso de que no lo haga, su familia a la que tienen localizada en su país de origen pueda sufrir represalias. En definitiva, mujeres en condiciones de violencia y semi-esclavitud, que conviven con nosotros en nuestras ciudades y pueblos.

¿Qué podemos hacer para poner fin a esos ‘negocios’?

Es muy complicado. Con permiso de Tailandia, España es ahora mismo el paraíso del sexo. Como en Francia la prostitución está prohibida, la Junquera (Girona) alberga el mayor prostíbulo de Europa... En el ámbito legal de la trata laboral hay más armonía en la UE, pero entiendo que es política y que es complejo. Yo, como parte de la Guardia Civil, hago lo que me dice la legislación española y, en ese marco es donde trabajamos.

¿Y qué mensaje lanza a un cliente que consume prostitución sabiendo todo eso?

Insisto en la importancia de la sensibilización. A esas personas que salen de fiesta y acaban en un piso pagando por sexo les diría que pensasen qué hay detrás de esa mujer. No le están pagando una copa o un servicio sexual, están dando su dinero a una red delictiva, sustentando un delito y denigrando a una persona. El día de mañana la que podría estar en esa situación podría ser su hija.

¿Estamos más concienciados contra la trata laboral?

Depende. Esos temporeros que trabajan en nuestros campos vienen también de situaciones de extrema pobreza, con contratos que no son reales, hacinados y que, a pesar de cobrar 300 euros al mes por trabajar 14 horas al día, te aseguran que están mejor que en su país... El problema está en normalizar esa situación. Hay que escuchar a las ONGs que nos advierten sobre determinados precios y pensar qué hay detrás de determinados productos.

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