Educación

Alumnos de Larraona piden “destapar y curar” las heridas del terrorismo

15 estudiantes de 2º de Bachillerato han presentado sus conclusiones tras entrevistar a 30 testigos de la violencia terrorista para un proyecto educativo del colegio

El periodista Íñigo Alfonso moderó la mesa redonda con Lourdes Pérez (segunda por la izquierda), Itziar Zabalza, Josu Elespe, y los alumnos Miguel Lasarte, Carlota Fortún y Marta Amezcua
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El periodista Íñigo Alfonso moderó la mesa redonda con Lourdes Pérez (segunda por la izquierda), Itziar Zabalza, Josu Elespe, y los alumnos Miguel Lasarte, Carlota Fortún y Marta Amezcua
El periodista Íñigo Alfonso moderó la mesa redonda con Lourdes Pérez (segunda por la izquierda), Itziar Zabalza, Josu Elespe, y los alumnos Miguel Lasarte, Carlota Fortún y Marta Amezcua

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Paloma Dealbert

Publicado el 08/03/2022 a las 06:00

“¿Qué os pasó? ¿Cómo fue posible que ocurriera esto? ¿Dónde estuvo la gente? ¿Dónde estuvisteis cada uno?”. Son preguntas que plantean 15 alumnos de 2º de Bachillerato a la sociedad después de descubrir el impacto del terrorismo de ETA. Estos estudiantes del colegio Claret Larraona, de entre 17 y 18 años, hace seis meses desconocían la historia de esta banda terrorista. Durante este tiempo se han entrevistado con 30 personalidades de distintos ámbitos, testigos directos de la misma. Y después de escucharlos han extraído varias conclusiones y muchos interrogantes más que presentaron este lunes 7 de marzo en el Planetario de Pamplona como punto final al proyecto El final de ETA, ¿y ahora qué? Un relato de vivencias, que lideró su profesor de Geografía de España, Eduardo Ortiz.

“Hemos descubierto en directo qué es el dolor y el odio, pero también el perdón y la reconciliación, admitió el alumno Miguel Lasarte Vivas al inicio del acto. Cuando la banda terrorista cometió el último asesinato, los estudiantes tenían unos 5 años. Durante los últimos meses han hablado con políticos como el exministro Jaime Mayor Oreja, el exlehendakari Patxi López, Joseba Asiron o Patxi Zabaleta, víctimas como Tomás Caballero Martínez, Consuelo Ordóñez o Maixabel Lasa, así como con miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, periodistas y profesores. 

“La bondad del proyecto es que no han venido a politizarnos ni a adoctrinarnos, sino a contar sus vivencias. He intentado que estuviera representada la sociedad en general; no han podido venir, porque no hemos querido, gente que defiende el terrorismo”, explicó Ortiz a Diario de Navarra.

Los jóvenes dedujeron de los encuentros que la sociedad “enfermó de miedo, de odio, de rencor, de fanatismo, de silencio”. Que persisten las secuelas y que las heridas infligidas siguen sin curarse. Concluyeron que “ETA no ha conseguido nada” y se asombraron ante el olvido que han sufrido las víctimas.

Elaboraron un decálogo para la sociedad, en el que animan a cada ciudadano a autoexaminar su papel durante los años de terrorismo y afirman que “urge destapar y curar las heridas” y sacar a la luz toda la verdad, incluido “todo el mal causado e impune”. En las diez pautas, solicitan la formación de “un relato objetivo y veraz” y piden “mimar a los que más han sufrido y custodiar lo aprendido”.

La clave, conocer la historia

Con maneras muy distintas de expresarse, vivencias muy alejadas y unas diferencias de edad notables, tres alumnos de 2º de Bachiller y tres testigos del terrorismo de ETA intercambiaron su visión del proyecto, durante su presentación. 

Los tres invitados, Itziar Zabalza –hermana mayor de Mikel Zabalza, encontrado muerto después de ser detenido por la Guardia Civil–, la periodista Lourdes Pérez, subdirectora de la agencia Colpisa, y Josu Elespe –hijo del primer edil socialista asesinado, Froilán Elespe– coincidieron en que a pesar de haber participado en iniciativas para dar a conocer el terrorismo, el planteamiento de la actividad les pareció novedoso. “La diferencia es que esto era algo más global, con gente muy diversa, muy plural”, indicó Elespe. Y tanto los adultos como los adolescentes señalaron la importancia de que se dé a conocer esta parte de la historia para que no se repita.

Lourdes Pérez contó que no cree en lo que se denomina la batalla del relato: “Lo que está en juego es la verdad, y eso es más importante”. Las víctimas y testigos, señaló Zabalza, aportan “realismo” con su experiencias, su dolor: “El sufrimiento te puede llegar a empatizar con el que sufre”. Los estudiantes reconocieron que esa empatía les ayudó a aprender la dimensión de lo ocurrido. “No ha sido hasta ahora cuando hemos conocido lo que supuso para la sociedad y para cada persona”, confesó Miguel Lasarte, alumno participante. 

Su compañera Marta Amezcua manifestó que el proyecto les ha servido “como lección de vida” y que debe hablarse sobre el terrorismo. “Merecemos todos, los jóvenes y toda la sociedad, un relato objetivo”, afirmó Carlota Fortún, también estudiante, para que los ciudadanos puedan “vivir en una democracia” y ser “libres para pensar diferente”.

Entre el público se encontraban, entre otros, el exconsejero vasco de Interior, Juan Mari Atutxa, sentado junto al ex presidente del Ejecutivo foral Miguel Sanz; el ex presidente de la CEN, José Manuel Ayesa; los consejeros del Gobierno de Navarra  Javier Remírez, Ana Ollo y Eduardo Santos; portavoces de los grupos parlamentarios y representantes de los cuerpos policiales. Varias de las autoridades habían participado en la iniciativa como entrevistados.

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