Empleo público
Así fue la jornada de los 4.718 aspirantes para las 424 plazas de la OPE de enfermería en la UPNA
Más de 40 aspirantes, contagiados este domingo por covid y confinados, no pudieron presentarse a la prueba y la harán próximamente


Actualizado el 07/02/2022 a las 15:46
El parking de la UPNA colgaba este domingo a las 15 horas el cartel de ‘completo’. En contra de lo que ocurre cualquier domingo en ese espacio vacío, había multitudes que bajaban las escaleras hacia el edificio, se apeaban de las villavesas, se abrazaban con sus compañeros y esperaban, ansiosos, a que abrieran las puertas del aulario. Porque su futuro estaba al otro lado de esos muros. En esas clases en las que se disputaban una plaza fija o temporal para trabajar como enfermeros en el Gobierno de Navarra. La ‘oposición más polémica’ de los últimos tiempos comenzó este domingo a las 16 horas y concluyó dos horas después. Durante este tiempo, 4.718 candidatos (de los 5.357 inscritos, el 87,76%%) optaban a unas de las 424 vacantes para el Servicio Navarro de Salud o el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra. 9 de cada 10 aspirantes son mujeres. Y las plazas se distribuyen del siguiente modo: 192 para el turno libre, 191 para promoción interna, 33 para el turno de discapacidad y 8 para mujeres víctimas de violencia de género. Más de 40 candidatos inscritos no pudieron examinarse este domingo por estar confinados por covid. Harán el examen próximamente, aunque aún no se ha concretado en qué fecha.
Antes de comenzar la prueba, a las 15.15 horas, un grupo de enfermeros se concentraron a las puertas del aulario, con varias pancartas en las que se leía: “La enfermería se muere” o “La salud pública se muere”. Enfundados en camisetas y luciendo brazaletes con este eslogan, lamentaron que esta oposición se celebre “en medio de la sexta ola de la pandemia”, con buena parte del personal de baja por contagio, con el resto haciendo horas extras para cubrir a los compañeros y, en definitiva, con poco tiempo para estudiar. “Estamos aquí para que nos oigan y nos vean. Porque la enfermería lleva siendo invisible mucho tiempo”, clamó María Monguillot, asturiana de 28 años, que trabaja en el servicio de urgencias extrahospitalarias (que agrupa al centro San Martín, Buztintxuri y el 112) y que se ha erigido en portavoz de sus compañeras en protesta. “Estamos hartas de que se nos ningunee, de la eventualidad, de que no se nos reconozca como nivel A, de nuestras pésimas condiciones y de que todo ello repercuta en nuestra calidad de atención al paciente”, rezaba el comunicado que leyó. La misma opinión que comparten sus compañeras Maite Rodríguez, de 41 años, y Edurne Gutiérrez, de 35, que también trabajan en las urgencias extrahospitalarias. “Además de todo el trabajo que tenemos, no disponemos de ninguna ventaja. En otras comunidades, como Aragón, se puntúa el tiempo trabajado durante la pandemia”. Itsaso Garde, de 32 años, y Rosana Muñoz, de 40, insisten en que el servicio de urgencias extrahospitalarias está saturado y también han tenido que compaginar su trabajo con la vacunación. “Hemos estudiado ‘a trompicones’. Cuando hemos podido. Pero el convocar la oposición ahora, con tan poco tiempo y en plena sexta ola, ha sido ‘la gota que ha colmado el vaso’”.
“No nos quejamos de la oposición, sino de la fecha y de que la hayan adelantado- recalca María Manguillot-. Y de que el ratio de enfermeras por paciente sea superior al que aconseja el Ministerio: 1.800 pacientes en lugar de 1.000 en atención primaria y 15, en vez de 8, en los hospitales”.
