Enrique Maya: "García Adanero me ha dejado desconcertado, es muy duro"

Dice que le faltó “un poco el aire” para seguir en el pleno de Pamplona tras “conocer la traición” de Sergio Sayas y García Adanero. A pesar “del enorme daño a UPN”, se muestra positivo en “reconstruir el puente con el PSN”

Enrique Maya, alcalde de Pamplona y vicepresidente de UPN

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Enrique Maya, alcalde de Pamplona jesús Caso

Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 07/02/2022 a las 08:16

Enrique Maya, alcalde de Pamplona, vicepresidente de UPN, recurrió este sábado a una frase de su madre: “Tú tranquilo, hijo que, a veces, un mal es para un bien”. Se la decía cuando había hecho mal un examen o había conocido a una chica y aquello se fue al traste. La rescata ahora, cuando alguien que para él era un referente en política: Carlos García Adanero, le ha dejado desconcertado, como un examen en blanco, y dolido, como un amor fallido. Pero aferrado al consejo de su madre, “a pesar del enorme daño a UPN” se muestra “positivo”. Alude a su oficio, la arquitectura y apela al PSN: “Se ha roto un puente, pero es más fácil reconstruirlo que hacer uno nuevo”.

Miércoles 2. Un duro día de Escalera. ¿Cómo lo vivió?

La Ejecutiva nos daba capacidad de negociar. Javier Esparza estuvo en contacto permanente con el Partido Socialista e íbamos hablando. No era una negociación nada fácil. Éramos conscientes de que para nuestro votante era delicado. Había dos cosas. Una: esta reforma laboral es buena y, por lo tanto, tenemos que apoyarla. No solo porque es buena, sino porque en nuestros estatutos se habla del acuerdo por el empleo. Es algo que para nada va en contra de nuestros principios. Al revés, va a favor. La segunda: qué se negocia. Y surgió una cuestión que es puro azar: sale el pleno en el que me iban a reprobar en relación a las palabras que dije en torno a los menores no acompañados y los 27 millones, que son del ayuntamiento. Lo realmente importante era lo de la reprobación porque yo, como vicepresidente del partido y alcalde de Pamplona, no puedo permitir que a la vez que mi partido avala un decreto legislativo del Partido Socialista en Madrid, el PSN me repruebe y, además, por la razón que es. Eso también Javier (Esparza) lo veía claro. Era no coincidir en el tiempo la reprobación con la votación y fue tan en el tiempo que cuando los dos diputados votaron en contra yo intervenía en la defensa de mi no reprobación. Y en ese momento explota todo.

¿Cómo se entera de que explota?

Me lo dice Ana Elizalde. Había un runrun porque se suspendió la votación, que sí, que no... Y, como al final sale que había prosperado por un voto, todos pensamos que uno había votado a favor y otro en contra. Lo cual hubiera sido malo, pero menos malo que lo que fue. En ese momento me dice Ana: Enrique, hemos votado que no. Uf, en ese momento, yo que además estaba hablando, me vengo abajo. Maite se coge un rebote mayúsculo, le pido disculpas, le digo que estoy tan enfadado como ella y que tomaremos medidas. Es lo que viví.

¿En los días posteriores ha estado con Maite Esporrín?

Le mandé un whatsapp en el mismo pleno. Y le llamé al acabar, me cogió, le dije que me gustaría reunirme. Me dijo que se tenía que ir, que no me preocupara, fue muy amable. Y no hemos vuelto a hablar. Porque he tenido, además, una semana terrible.

¿Han hecho autocrítica? ¿Por qué no hablaron directamente el jueves usted o Esparza con los diputados?Una reunión telemática a cinco... ¿Lo ataron bien?

En política hay cuestiones que son reglas de juego. Si la dirección del partido toma una decisión y la traslada es razón para que se acate. Si hablamos con las dos personas y se abre un periodo de debate de si sí, si no..., de alguna manera estás complicando la toma de una decisión que es de tres. En cualquier estructura organizativa el que tiene la responsabilidad de decidir, decide. En la Ejecutiva, ellos (Sayas y Adanero) no pusieron ni una sola pega a la reforma laboral. Sí se habló de que tenía que haber contrapartidas. Las negociaciones son complicadas, pero lo que pides tiene que ser viable. No podría, por ejemplo, pedir la Carta de Capitalidad de Pamplona, porque en función del acuerdo Bildu-PSN no se iba a conseguir. Entonces se midió la reprobación y las partidas presupuestarias y que era intocable la reforma laboral, que se respetase la voluntad de la CEOE y de los sindicatos.

¿Dudó en algún momento del voto de los dos diputados?

No, de verdad. Les conozco, más a Carlos. Diría que he tenido una relación especialmente buena, de quedar un sábado a tomar un café en Carlos III. Me parece un referente dentro del partido. Su opinión es para mí algo sólido, sabe muchísimo. Y si dice votaremos que sí. Ya está. No lo discuto.

¿Y qué opinión tiene ahora de él?

Estoy desconcertado. En la vida cuando tienes una persona referente... Yo en política llevo diez años, él, ni sé. Me afilié cuando entré en la alcaldía. Conocía UPN, sus principios y valores, pero entré tarde, con 52 años. Ya estaba García Adanero y me parece un gran parlamentario, sabe comunicar. Y con Sergio también tuve buena relación. He tenido buena relación con todos en el partido. Pero ahora se han pasado muchísimo. Decir que no a un acuerdo de una directiva que además era de una materia coincidente con nuestros valores, por querer erigirse en los grandes defensores de los principios de UPN de no pactar con quien pacta con Bildu, que es Sánchez, me parece que es pasarse de rosca. Estamos abocados, si queremos gobernar Navarra, a acuerdos con el partido socialista. No podemos romper esos puentes. Está Navarra y están los ayuntamientos. Lo he dicho un montón de veces: tengo que pactar con el partido socialista y no estoy yendo contra ningún valor ni ningún principio por pactar con un partido que pacta con Bildu. Me parece un discurso nada justificado, que nos ha hecho un daño enorme. Pero, como he dicho en el Consejo, me quedo con la frase de mi madre. Se abre ahora una etapa en UPN muy bonita. La puerta con el Partido Socialista por mucho que se diga, está abierta, porque son conscientes de que la voluntad era esta. Lo saben. Soy positivo. Tras el Consejo de hoy se abre momento interesante.

¿Ha hablado hoy -por ayer- con García Adanero y Sergio Sayas?

No, no. Ayer -por el viernes- en la Ejecutiva estuvo Carlos, él oyó lo que opinábamos, opinó y me dirigí a él. Veía mucha tristeza en las caras. Porque es un referente. Si fuera alguien que ha llegado de repente.... Es duro, muy duro. Hay gente que lleva con él desde Juventudes. No entendemos.

¿Cree que lo han hecho a cambio de algo?

Estoy convencido de que no. Si tuviera que poner la mano en el fuego... Creo que ha sido una cuestión de que se han sentido en Madrid muy protagonistas de la oposición a Pedro Sánchez. Han salido muchísimo en los medios, en las redes, han tenido intervenciones muy buenas. Y se han visto un poco prisioneros de decir. Bueno, ¿Y ahora nosotros cómo vamos a decir que apoyamos a Sánchez? Creo que va por ahí. Imaginemos, como se rumorea, que acabasen en otro partido, pues igual acaban, pero no creo que esté ya pactado. Sinceramente no lo creo.

¿Y por qué dijeron una cosa e hicieron la contraria?

Porque tenían la decisión tomada y lo explicó Carlos. Dijo: Si lo decíamos por la mañana la presión sería tremenda. Pero desde nuestra óptica fue terrible.

No lo ocultaron, dijeron otra cosa

Sí, mintieron. Ya sé que una teoría es que alguien les dio algo. Pero no creo. Lo ocultaron y lo que es más grave, a la dirección.

¿Es este su peor momento en los diez años que lleva en política?

Diez años, y me han tocado unas cuantas. En congresos...Pero esto ha sido durísimo, tener que pedir apoyar que Sergio y Carlos nos den sus credenciales y, si no, pedir que se expulse del partido, para mí es durísimo.

¿Como alcalde?

El pleno fue lo más duro. Tener que defender un tema cuando sabes que en Madrid dos diputados te han traicionado, te falta un poco el aire para seguir allí. Cuando ves que Maite Esporrín se pone muy nerviosa y dice lo que dice, hay que tener temple para no perder los nervios. Pero no estoy de acuerdo con lo que dice Maite en Diario de Navarra hoy -por ayer-. Le pediría mesura. No puede salir con la idea de que yo no soy de fiar por lo que pasó. Por algo que no depende de mí. El futuro igual no es el de ella y mío. Pero el de Navarra y el de Pamplona pasa por entendimientos entre PSN y nosotros. Maite y yo coincidimos en muchas cosas. Se tendió un puente, se rompió. Quedan restos, no es lo mismo hacer uno nuevo que reconstruirlo. Le pediría que tenga ese sentido, que mi credibilidad no depende de que pase una cosa que no controlo.

¿Podría desembocar esto en una moción de censura?

No me lo planteo. No descarto que el día de mañana, si las directrices del partido socialista no cambian, puede haber un acuerdo con Bildu, aquí y en el País Vasco. No descarto nada, también creo que en Pamplona estamos en disposición de tener mayoría absoluta, y aunque lo estuviéramos, la sociedad de Pamplona tiene una gran parte de personas socialistas, no es posible vivir de espaldas. Le pido altura de miras. Vamos a tener un poco de calma e ir recosiendo todo.

¿Ha podido conciliar el sueño?

He dormido mal, la primera noche, dormí horrible. Soy tendente a las jaquecas, me he tomado mis pastillas, pero más de lo habitual.

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