IV Semana Europea de la Mediación
Hijos, centro y parte de la mediación
El impacto de los divorcios de alta conflictividad en los menores y el proceso de acompañamiento que se ofrece a las familias se desgranaron durante la jornada organizada este miércoles en Civican con motivo de la IV Semana Europea de la Mediación


Publicado el 20/01/2022 a las 06:00
Ansiedad, culpa, agresividad, conductas de riesgo. Un divorcio de alta conflictividad puede despertar entre los hijos un gran padecimiento que, sin una buena gestión, se enquista. La mediación ayuda a que los progenitores den con puntos de encuentro. Para lograrlo es necesario poner en el centro a los menores, según atestiguaron los participantes de la jornada Familias en el centro del derecho en Europa, organizada por Mediación Navarra y por Matukio en el marco de la IV Semana Europea de la Mediación, y retransmitida de forma virtual al público de Civican.
LOS HIJOS PARTICIPAN
“Lo que no tenemos que dar por hecho es que los padres, cuando se separan, saben qué les pasa a sus hijos”, aseveró Margarita García Tomé, terapeuta familiar, socióloga, directora del gabinete de mediación Gamefa y responsable del Centro de Escucha, Acompañamiento y Mediación de Madrid, en su intervención. Los menores involucrados en divorcios de conflictivos “están sufriendo mucho; todos ellos, pequeños y mayores, piensan que tienen culpa”. Sus temores y el comportamiento de sus padres provocan respuestas emocionales diversas que se muestran a los adultos después de las primeras sesiones por si reconocen alguna en sus hijos.
Con los niños la familia debe “dejar que lloren, después consolarlos” e insistir en que ellos no tienen culpa de nada. Para conocer las necesidades de los hijos, es positivo incluirlos en la mediación. La mayoría de familias, aseguró García, admitieron al terminar el proceso que así “habían ganado en comunicación”. La terapeuta explicó que “los niños se enteran de todo” y conocer qué piensan resulta esencial: “Les aclaramos que las decisiones las van a tomar sus padres, pero que pueden dar su opinión y será tenida en cuenta”.
DESJUDICIALIZAR EL ASUNTO
Del mismo modo, en ocasiones es conveniente que intervengan terceras personas, como abuelos o nuevas parejas, y hacer que estas se sientan legitimadas. “No solo atañe al hijo y al padre, sino que toda la familia entra y es actora”, explicaron la abogada Gloria Pérez de Colosia y la psicóloga Nuria Vázquez Orellana, de la Asociación Española de Investigación sobre la Infancia y Parentalidad Positiva. Cuando se forman dos bandos que intentan tirar del menor hacia su lado, se pueden crear conflictos de lealtad y otras problemáticas de forma que algunos niños “acaban rompiéndose por la presión”. A veces toman partido para no seguir sometidos a esa tensión.
Los adultos dicen que su relación conyugal ha terminado, argumentó Iñaki Bolaños, terapeuta familiar y mediador, durante su ponencia, pero en realidad “continúa viva a través de esas emociones que no pueden controlarse”.
Mediación y obligatoriedad, opinó Bolaños, son excluyentes. Salvo una excepción: las situaciones “maltratantes” para los pequeños. Porque los procedimientos judiciales se alargan en el tiempo y las relaciones “dejan de expresarse desde el punto de vista familiar”, un cambio que a menudo impide avanzar. Por eso es preciso llevar a cabo un camino para desjudicializar las relaciones. Los desencuentros en los tribunales a veces producen tal frustración que los participantes acogen de mejor manera la mediación.
En ese proceso, Bolaños distinguió tres “momentos”. Un primero, cuando en la mediación se conjunta, donde los progenitores ven una actitud “un poco diferente” el uno en el otro. El individual, porque las personas, explicó el terapeuta, necesitan ser escuchadas. Y el último, cuando se produce el reencuentro y se toman las decisiones pertinentes.


EN FRASES
Margarita García Tomé, directora del gabinete de mediación Gamefa: “Los niños, pequeños y mayores, sufren mucho, piensan que tienen culpa”
Nuria Vázquez, doctora en psicología: “La mediación no solo atañe a padres e hijos, toda la familia entra y es actora”
Iñaki Bolaños, terapeuta familiar y mediador: “La relación conyugal continúa viva a través de esas emociones que no pueden controlarse”