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María Iraburu toma las riendas de la UN comprometida con Navarra y las personas

La pamplonesa es desde este lunes la primera mujer y la primera navarra en llegar a rectora de la Universidad de Navarra

Ampliar Momento en el que María Iraburu toma posesión del cargo de rectora de la Universidad de Navarra
Momento en el que María Iraburu toma posesión del cargo de rectora de la Universidad de Navarra, relevando a Alfonso Sánchez-Tabernero (izda.)EDUARDO BUXENS
Actualizado el 11/01/2022 a las 09:33
Apunten esta palabra: sostenibilidad. Y también estas dos: identidad y dinamismo. Con ellas, María Iraburu Elizalde (Pamplona, 57 años) ha firmado este lunes su compromiso con Navarra. La que ya es la primera mujer y la primera nacida en la Comunidad foral en llegar a rectora de la Universidad de Navarra, cogió las riendas de una saludable montura que promete compromiso con el entorno y con las personas. La toma de posesión de la rectora fue una declaración de intenciones de una UN que se abre a una nueva etapa. Continuista con el trabajo desempeñado por Alfonso Sánchez-Tabernero durante la última década, sí, pero también diferente.
Ataviada con un pantalón negro, suéter de cuello vuelto del mismo color y una levita en degradados de negro y rojo, a la nueva dirigente de la UN no lo hizo falta más color que el azul de su mirada para transmitir la felicidad del momento. Ella, como describió el rector saliente en su discurso, es una de esas personas “a las que le brillan los ojos al trabajar”. Y lo sabe bien, pues han compartido 16 años en el rectorado de la Universidad. Ángel Gómez Montoro, séptimo rector de la UN, los fichó el mismo día y desde entonces han desarrollado sueños y proyectos. “Tiene las tres condiciones necesarias para cualquier buen gobernante: criterio, determinación y empatía”, describió Sánchez-Tabernero.
Y María Iraburu recogió el guante. Dijo ser consciente de que se encuentra ante una misión de gran envergadura, “para la que nadie se puede considerar capacitado”. Sin embargo, su currículo y gestión como número 2 de la UN durante los últimos 9 años dice lo contrario. Y por ello esta Doctora en Biología se ha puesto ya manos a la obra en desarrollar la nueva impronta que busca la Universidad: la sostenibilidad.
maría iraburu
Pie de foto2: María Iraburu durante su discurso en el acto de toma de posesión, delante de la escultura del fundador de la Universidad, san Josemaría EscriváCEDIDA
“Tenemos la convicción de que la Universidad puede tener un impacto aún mayor, no tanto por los medios de los que dispone, siempre insuficientes, sino por el poder transformador que tienen el compromiso con el entorno y con las personas. Ese será el hilo conductor de la Estrategia 2025, Universidad y Sostenibilidad. Por ello, los proyectos actuales y futuros de la UN, como el nuevo Museo de Ciencias, girarán entorno a dos dimensiones: identidad, porque la Universidad tiene una aportación propia e irremplazable, y dinamismo, porque la Universidad, empleando una expresión de su fundador, san Josemaría Escrivá, espolea la pasividad y despierta fuerzas que dormitan”, dijo.
Y en la toma de posesión, con las principales autoridades navarras como testigo, María Iraburu quiso mandarles un mensaje. Lo hizo con la ilusión de ser la primera rectora nacida en la Comunidad foral. “Que la UN sea de Navarra no es un mero accidente geográfico. Desde sus orígenes, los que la iniciaron quisieron que fuera un proyecto social, integrador, enraizado en esta tierra y abierto al mundo. Y que contase con el apoyo de muchos amigos y de las instituciones públicas y privadas que aprecian su tarea en beneficio de la sociedad. Por nuestra parte seguiremos trabajando por el desarrollo de Navarra, desde la investigación, la asistencia y la docencia, sostenidos por los principios del humanismo cristiano, que por convencimiento y no por conveniencia, respecta y fomenta la libertad de personas e instituciones”, terminó.

Banderas, flores, una carpa y los huevos a las Clarisas

En la Universidad de Navarra están acostumbrados a ponerse de largo. Cada año, en septiembre, el centro se engalana para acoger el acto de apertura del curso. Es un día de birretes, togas, mucetas y desfiles en el que la comunidad universitaria entronca con un pasado de tradiciones centenarias. ¿Pero qué ocurre en una toma de posesión de rector? Pese a lo especial de la ocasión y lo espaciado en el tiempo (la anterior fue hace casi 10 años), el acto es sencillo. Menos por una salvedad esta vez. Bueno, más bien dos; la covid y la lluvia. Pero como se dice en el mundo cinéfilo, aquí va un spoiler: ninguna de las dos deslució el día.
Tradicionalmente la UN organiza las tomas de posesión de sus rectores en la zona noble del Rectorado: en el edificio Central y en el Salón de Grados. Rodeados de paredes de madera y bajo la atenta mirada de los cuadros de los anteriores rectores. La pandemia, como tantas cosas, obligó a modificar el acto. Se apostó por celebrarlo al aire libre, donde los aerosoles covid tienen más dificultades para encontrar huésped. El problema es que es Pamplona. Y enero. Y en pleno temporal de lluvia. ¿La solución? Sacar el acto al patio central y desplegar una gran lona que sortease las inclemencias del tiempo.
Así, a lo largo de los últimos tres días se montó una carpa de 12 por 10 metros en el patio central y se adecuó el espacio con un pequeño atril y escenario. Todo bajo la protección de la estatua de San Josemaría Escrivá de Balaguer, el fundador de la UN. Para ganarse su favor (si es que fuera necesario), se colocó a sus pies un ramo con 75 rosas, una por cada año que cumple la Universidad.
Y como en la UN saben que toda encomendación es poca, se buscó otra intervención divina: llevaron huevos a las Clarisas. Como los novios que quieren evitar mojarse el día de la boda. En beneficio de las religiosas, hay que reconocer que el sol lució unos minutos durante el acto. Y había plan B: se habían preparado 50 paraguas negros para repartir entre los asistentes.
Estos rondaron las 250 personas, dispusieron de mascarillas FFP2 repartidas por la organización y entraron desde antes del mediodía por la puerta central del edificio del mismo nombre. Y no es dato menor: esa puerta sólo se abre para ocasiones especiales como la de ayer. También permaneció izada la bandera de la UN en lo alto del mástil, algo que se hace en los actos de apertura e investidura de doctores, y se colocaron los blasones en los ventanales principales. Al final, y tras los 26 minutos que duró el acto retransmitido en streaming e introducido por la relatora Nagore Gil, la etapa de María Iraburu Elizalde al frente de la UN quedó refrendada en el Libro de Actas: junto a su firma, las rúbricas de Alfonso Sánchez-Tabernero, rector saliente, y Jesús María Ezponda, el secretario general.
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