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Agosto

El despertador de las 3 AM

Ampliar Suplemento 2021
POR TODO LO ALTO El recibimiento en Pamplona a Asier Martínez simbolizó los buenos resultados cosechados por la modesta pero competitiva representación navarra en los JuegosJ.C. CORDOVILLA
  • Marta Martín
Publicado el 25/12/2021 a las 06:00
Un piano y unos pajarillos no suenan bien cuando te despiertas a las 3 AM. Ni a las 3.03; ni a las 3.07; ni en cualquier intervalo que uno se ponga para que no coincidan unas alarmas con otras al posponerlas.
Pero aquellos despertadores de julio y agosto sentaban mejor al segundo café y enfrente de la pantalla. En el momento en que aprendimos que Tokio y Pamplona estaban a 7 horas de diferencia.
Porque allí, en Tokio, tenían lugar al fin los Juegos Olímpicos más inusuales de la historia. Los que se aplazaron un año, los de las PCRs y las gradas desiertas. Pero, de algún modo, los Juegos de volver a sentirnos en casa.
El deporte va más allá del entretenimiento cuando 11.000 deportistas aplazan su sueño, entrenan solos, y superan las críticas de aquellos que clamaban que los Juegos no se podían hacer. Como si se pudiera cancelar el trabajo de 5 años y reducirlo a nada. Y entre aquellos 11.000, ocho fueron navarros e hicieron que el piano y los pajarillos merecieran la pena.
Jon Moncayola y Mikel Merino (fútbol) lograron la primera medalla de la selección española en dos décadas con su plata; y Eduardo Gurbindo (balonmano) superó una larga y frustrante lesión para lograr el bronce de una generación de oro. Y hasta aquí las medallas navarras, pero no la emoción.
Porque todos lograron crear algo que se antojaba imposible en tiempos de pandemia: ilusión. Y la sensación de normalidad (la de siempre); de que todo es posible.
Asier Martínez (atletismo) se metió en una final en sus primeros Juegos. Sergio Fernández (atletismo) tuvo más obstáculos en la última olimpiada que en su modalidad y a pesar de todo llegó a Tokio. Nerea Pena (balonmano) demostró en el máximo escenario mundial qué significa ser guerrera.
Alberto Munárriz (waterpolo) lideró a la selección que rozó una medalla 25 años después. Pero luchar por ella ya era en sí decir “Estamos aquí”. Y Carlota Ciganda (golf) una vez más puso bandera entre los mejores.
La ilusión volvió con Izaskun Osés (atletismo), Iván Salguero (natación), Eduardo Santas (ciclismo), Beatriz Zudaire (baloncesto en silla de ruedas), Carmen Rubio (tiro con arco) y Estíbaliz Armendáriz (remo), los navarros en los Juegos Paralímpicos y quienes volvieron a demostrar que una pequeña Comunidad puede hacer grandes cosas. Entre otras, dar un motivo, en otro año muy complicado, para que las 3 AM tuvieran pinta de 10 AM. Y para que Tokio, a través de ellos, se convirtiera en Navarra. Ver la tele y sentirte en casa a más de 10.000 kilómetros, siete horas, y unos cuantos cafés que bañaban los aros olímpicos.
Marta Martín Catalán es periodista del COI
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