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Mujeres ciegas, ‘tullidas’, ‘locas’ o ‘dementes’: Raquel Idoate recoge 18 testimonios en ‘Heroínas navarras’

La de las féminas anónimas que han vivido en toda Navarra entre los siglos XVI y XIX

La pamplonesa Raquel Idoate, de 36 años, es historiadora experta en etnografía. “Me interesa la gente anónima, los olvidado de la historia’
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La pamplonesa Raquel Idoate, de 36 años, es historiadora experta en etnografía. “Me interesa la gente anónima, los olvidado de la historia’
La pamplonesa Raquel Idoate, de 36 años, es historiadora experta en etnografía. “Me interesa la gente anónima, los olvidado de la historia’

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 20/12/2021 a las 06:00

María de Albizarena nunca hubiera pasado a los libros de historia. Ni habríamos conocido la existencia tan dura que llevó a causa del dolor en un brazo, que le arruinó la vida. En sentido literal y figurado. Nunca. De no ser porque la historiadora Raquel Idoate Ancín ha rescatado su relato de unos legajos históricos y lo ha sacado a la luz. ¿A saber? María de Albizarena era una mujer “soltera y mayor” que vivía en el barrio de la Navarrería de Pamplona en 1582. Cuando, como consecuencia de un dolor en un brazo y las sangrías negligentes de un galeno, perdió la movilidad en la mano derecha y no pudo continuar con su trabajo como tejedora de lienzos. En el lenguaje de la época, “una manquedad” por la que quedó “tullida”. La historia de María es una de las dieciocho que ilustran el libro ‘Relatos breves de heroínas navarras’ (Editorial Uno, 12 euros), escrito por esta historiadora pamplonesa, de 37 años, como encargo de la Asociación Navarra de Mujeres con Discapacidad (Amudisna). Un total de 124 páginas que sacan a la luz las vidas de mujeres anónimas, con algún tipo de discapacidad física o mental, de nacimiento o sobrevenida, que vivieron en toda Navarra (Pamplona, Tafalla, Tudela, Roncal, Puente la Reina...) entre los siglos XVI y XIX. Por el texto desfilan María, Micaela, Josefa, Graciana, Juana, Manuela... Mujeres ciegas, cojas, mancas, enfermas de peste, locas o dementes (según el lenguaje de la época) o muertas por una pedrada perdida en una trifulca entre hombres al salir de la taberna. “ Eran tenaces, constantes y con empeño de reclamar lo que les pertenecía”.

Raquel Idoate lo sabe muy bien porque, para escribir el libro, ha buceado durante seis meses en la sección de procesos judiciales del Archivo Real y General de Navarra (ARG), cuyos documentos concluyen a comienzos del siglo XIX (de ahí la temporalidad de los relatos). Y de aquellos textos ha extraído estas historias de mujeres que, debido a su discapacidad, se arruinaban, perdían a sus hijos o no recibían su herencia. Idoate ha escrito los 17 capítulos históricos del libro. Y el abogado Juan Frommknecht, el último: la historia actual de Mamen Viñes Zueco, de Cortes, y una “heroína del siglo XXI”.

El origen de este libro vino del encargo de las mujeres de Amudisna. “Ellas me pidieron que buscara la historia de alguna reina de Navarra que hubiera tenido discapacidad, para poner ese nombre a la asociación. No encontré ninguna. Pero el resultado ha sido mucho mejor: las historias de mujeres anónimas y desconocidas, a las que hay que dar voz”, apunta esta humanista e historiadora, especializada en etnografía histórica (análisis del modo de vida de la gente en diferentes épocas). “Son los que yo llamo los olvidados de la historia, la gente corriente, de la vida diaria, en la que nadie repara. No fueron reyes, nobles, pintores... Pero protagonizaron una época”

ESCONDIDAS EN CASA

Con su investigación, ha sido consciente de cómo ha cambiado la discapacidad a lo largo de la historia; tanto en el lenguaje como en la atención de estas personas. “A veces, los cuidaba su familia, sus vecinos, la Iglesia... Eso, cuando no eran sus principales enemigos”. Con el paso del tiempo, surgen hospitales donde ingresarlos. Los testimonios proceden de todas las zonas de Navarra. “Aunque, menos de pueblos de la montaña, donde se tendía a esconderlas en las casas”. Las protagonistas de las historias, a pesar de discapacidad, trabajaban para mantenerse, asegura.

Como el caso de María de Cemboráin, de Tafalla, una mujer ciega que murió en 1608. Trabajó, según cuenta Idoate, en casa de sus tíos, como criada y cuidando de los niños. El problema vino cuando falleció y su hermano Miguel, como único heredero, reclamó el sueldo que le debían a su hermana “para pagar misas por su alma”. La familia para la que trabajaba se negó y recalcó que, al estar enfermera y ciega, “no era de ningún servicio sino de mucho estorbo”.

Especialmente dura, continúa Idoate, fue la situación por la que atravesaron las mujeres con alguna enfermedad mental, a las que llamaban “locas” o “dementes”. Como ocurrió con la tudelana Ana de Miguel. A su muerte, el hijo de su primer marido y su segundo esposo se disputaron su herencia. Y al consultar a los vecinos para dilucidar sobre el asunto, coincidieron en que hablaba sola y sin sentido “especialmente cuando se enfadaba”. “Siempre se vio que estaba loca y fuera de juicio y ella misma confesaba que había ofrecido su alma a Barrabás y que no tenía remedio”.

Pero si hay un caso especialmente triste, por la gratuidad con la que sucedió, fue el de Micaela Echandi, de Berrioplano, en la Comarca de Pamplona. Embarazada de siete meses, fue a intermediar en una pelea en la taberna del pueblo, en la que se había visto implicado su marido, cuando una pedrada sin rumbo y que no iba dirigida a ella, le abrió la cabeza. La mujer murió, igual que el feto de siete meses. Y fueron enterrados “en una misma caja” en la iglesia de Berrioplano.

En su inmersión en la historia, Idoate concluye que hace unos siglos había más personas con discapacidad que ahora porque muchas enfermedades no se curaban bien y otras, la mayoría ya desparecidas, eran muy graves: como la peste y otros males infecciosos, como la escrófula (una infección que provocaba úlceras) o el tabardillo (fiebre, manchas y granos). Patologías que hoy ya no existen o que podrían curarse. María de Albizarena, Micaela Echandi o Ana de Miguel nacieron, quizá, demasiado pronto. Aunque, al menos, hoy conocemos los relatos de sus vidas.

Mujeres con discapacidad física y mental y el ‘doble techo de cristal’

Mujeres que nacen con parálisis cerebral, que terminan en silla de ruedas por un accidente de tráfico o pierden la visión de un ojo, víctimas de violencia machista. Son algunos de los motivos por los que las féminas, igual que los varones, presentan una discapacidad física o mental. Y para mostrar esta realidad y las dificultades que salpican su vida, hace año y medio surgió la Asociación de Mujeres con Discapacidad de Navarra (Amudisna), que engloba ahora a una veintena de socias. “Médicos y psicólogos siempre te prestan ayuda. Pero una persona que ha pasado por lo mismo que tú, te escucha con empatía”. Así lo cree la vicepresidenta de la asociación, Mabel Pérez Hernández, nacida en Castejón hace 55 años, madre de tres hijos y enferma de Fibromialgia. Uno de los caballos de batalla de la entidad es mostrar el ‘doble techo de cristal’ de las mujeres, con discapacidad y ‘triple’, si, además, se suma que son emigrantes o viven en el medio rural.

DNI

Hija y nieta de historiadores. A Raquel Idoate Ancín (Pamplona, 37 años), su pasión por la historia le viene de familia. Licenciada en Humanidades por la Universidad de Navarra y máster en Estudios avanzados de historia y patrimonio por la UPNA, es hija de Carlos Idoate (que fue director de Archivos y Patrimonio documental) y nieta de Florencio Idoate (miembro de la Real Academia de la Historia). Doctora por la UPNA, es autora de ‘Emigración de la Navarra atlántica a América (1840-1874) y ‘Los Fort: de Navarra a América’, sobre esta familia que organizaba viajes a Ultramar. Como encargo de la Asociación de Mujeres con Discapacidad de Navarra, ha escrito ‘Relatos breves de Heroínas navarras’.

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