Hostelería
Una Navidad con oleada de cenas y comidas de empresas canceladas
La hostelería habla de varapalo económico ya que había reservas desde hace semanas


Actualizado el 15/12/2021 a las 20:13
Las cajas registradoras de restaurantes y bares se las prometían felices de cara a Navidad hasta que la sexta ola ha echado por tierra sus expectativas. Después de reservar con semanas de antelación, gran número de empresas ha reculado y cancelado a última hora. Los hosteleros cuentan que la avalancha de anulaciones ya fue notable el pasado fin de semana, pero que han arreciado de cara a este viernes y sábado.
El miedo y la precaución están detrás de estas decisión porque las empresas no quieren sufrir bajas por covid, ni confinamientos de empleados ni que su nombre se asocie a un brote. “Se habrán anulado más del 85% de las comidas y cenas de empresa. Es una tragedia económica, un varapalo para el sector, en una de las mejores fechas del año para la hostelería de toda la provincia. Ya nos ocurrió en vísperas de Sanfermines y ahora, de nuevo, pero esta vez afecta a toda la provincia porque las comidas y cenas de empresa tienen lugar por todos los pueblos y ciudades”, afirma rotundo el gerente de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Navarra (AEHN), Nacho Calvo.
POSPONERLA O DONAR EL DINERO
El panorama que tienen por delante los hosteleros no da pie al optimismo. Con Navarra liderando los positivos a nivel nacional, las reservas que aún se mantienen en pie penden de un hilo. Nacho Calvo tilda de “razonable” y “comprensible” que las empresas cancelen, aunque pide a los empresarios que reflexionen y que no se ahorren ese dinero, sino que pospongan las cenas y comidas de empresas a enero, febrero, marzo o a cuando el paisaje sanitario dé una tregua. “Si el motivo es hacer equipo, confraternizar, se puede hacer en cualquier otro momento del año. Es absurdo pensar que la cena de empresa solo sea en Navidad”, añade.
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De hecho, hay empresas, las menos, que ya lo han hecho. Es el caso de la Pastelería Samanes, de Tudela, que tenía prevista una cena para el pasado fin de semana y ha decidido retrasarla para más adelante. Otras empresas, como Ingeteam, han donado el dinero de la cena a una causa solidaria elegida por los propios trabajadores (Objetivos de Desarrollo Sostenibles).
El perjuicio de cancelar las celebraciones trasciende a la hostelería. El comercio también lo nota, ya que también se resiente la venta de ropa, calzado o complementos para una velada en la que, sin duda, se estrechan relaciones laborales.
UN "PÉSIMO" DICIEMBRE
Diciembre va a dejar un mal sabor de boca a la hostelería. El puente del Día de Navarra y de la Constitución fueron bastante flojos en comparación con otros años. La continua lluvia y el frío desincentivaron las salidas. Y lo mismo ocurrió con las inundaciones. Ahora, las Navidades han empezado también aguadas y ya se da por hecho que será un mal cierre de año, en contra de lo que suele ser habitual.
“No sé qué se está haciendo mal en Navarra porque estamos siendo líderes en cinco de las seis olas. Excepto en la primera, en todas. Y la hostelería ha sido siempre la cabeza de turco”, añade Calvo.
Para el presidente de delegación provincial de la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas (AEDIPE), Álex Uriarte, las empresas se han encontrado ante una tesitura inesperada. “Muchas habían reservado en un escenario positivo de contagios, pero en cuestión de unas semanas se ha torcido todo y las empresas han entendido que no pueden contribuir ni alentar aglomeraciones. Toca responsabilidad”, apuntaba. Añadía que la opción de solicitar test de antígenos antes de la comida o la cena no ha tenido buena acogida. “Lo mejor es no correr riesgos”.
“Cuadrillas de entre 6 y 10 personas”
“El viernes pasado nos quedamos con un comedor vacío, en el que caben casi 40 personas, por las cancelaciones de empresas. Sin embargo, para el sábado al mediodía ya estaba lleno de cuadrillas no muy numerosas. Veo que las cancelaciones de empresas, que se han hundido casi por completo, se están salvando en parte porque vienen pequeños grupos de amigos”, cuenta el responsable del asador Olaverri, Adolfo Larraza, que considera lógica la postura de las empresas. “Lo que peor llevamos es que hay personas que esperan hasta el último momento para cancelar y no podemos hacer nada”.
“Caen todos los grupos grandes”
“Han ido cayendo prácticamente todas las reservas de grupos grandes. Una tras otra y estamos preocupados porque esta manera de trabajar genera mucha incertidumbre en los negocios”, afirma Manuel Enciso, del asador Mutiloa. “Para el viernes tengo un grupo de 17 y no sé qué ocurrirá al final. La cuestión es que tienes que tener todo listo y, en el último momento, te dicen que alguien del grupo ha dado positivo o que tienen miedo o lo que sea y todos los preparativos se te vienen abajo”, agrega el restaurador. “Eso, a veces, implica pérdida de género”.
“Más de 600 anulaciones en unos días”
“Diciembre está siendo flojísimo. La triste realidad es que se han cancelado muchas comidas y cenas de empresas, sobre todo las grandes, las que traían entre 80 y 180 comensales. Entre el fin de semana pasado y este hemos perdido 600 comensales, a 50 euros de menú con música. Un verdadero desastre”, agrega Antxon Elizalde, del Hotel Don Carlos, con un tono de desánimo. “Es muy complejo gestionar todo. No solo por la comida y bebidas, sino también por la gestión de camareros y de personal. Muchos esperan a última hora para cancelar”, añade.
“Resisten las cenas de amigos”
“Están siendo unas semanas muy extrañas porque estamos en un escenario muy cambiante, con mucha anulaciones que, con suerte, a veces se compensan con otras reservas, pero todo muy variable. La sensación que tengo es que cuando empezaron a aumentar los casos en Navarra las empresas empezaron a anular porque era lo que, entre comillas, desde las instituciones se les aconsejaba que hicieran”, cuenta la responsable, Natalia Ecay, de la Antigua Farmacia. Afirma que los grupos grandes han desaparecido este año, pero que “resisten las cenas de amigos”.
“Decidimos pedir fianza. Era un caos”
“Las cancelaciones de comidas y cenas de empresa demuestran que, al final, la hostelería es la que paga el pato. Estamos sufriendo mucho”, afirma Luis Salcedo, del Remigio. Explica, que en el caso de este restaurante tudelano se decidió pedir una fianza de 20 euros que, en caso de cancelación, los clientes pueden utilizar a partir de enero o pueden emplearlo en comida para llevar. “Es muy triste pero era un caso. Vemos que te reservan para quince y, al final, solo viene ocho y a veces sin avisar. Lo asumimos pero que nos genera complicaciones”, añade.