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Tribunales

Condenado a 5 años y 8 meses el autor del atropello mortal a Pablo Salinas

En el juicio recononoció que iba bebido y drogado y que se dio a la fuga

juicio atropello Pablo Salinas
El acusado del atropello mortal al joven Pablo Salinas, durante la vista celebrada en el Juzgado de lo Penal número 2 de PamplonaGabriel González
Actualizado el 16/11/2021 a las 23:49
El autor de un atropello mortal y fuga en Pamplona el pasado mes de mayo ha sido condenado a 5 años y 8 meses de prisión: 4 años de prisión por un delito de homicidio imprudente, con la atenuante de reparación del daño (entregó 10.000 euros a la familia antes del juicio), y 20 meses por abandonar el lugar del accidente, con la atenuante en este delito de intoxicación por consumo de alcohol y estupefacientes. Además, no podrá conducir durante 5 años y 5 meses. La víctima, Pablo Salinas Cervera, de 32 años, murió atropellado cuando cruzaba un paso de peatones en la Avenida de Bayona regulado por un semáforo, en rojo para los vehículos. Era trabajador de Diario de Navarra y esa noche volvía a casa del periódico.
El acusado, que se encuentra en prisión desde entonces, reconoció todo lo que se le imputaba en el juicio, celebrado a mediados de octubre en el Juzgado de lo Penal nº 2 de Pamplona. Así, asumió el relato de la Fiscalía: la madrugada del 28 de mayo, sobre las 00.10 horas, circulaba por la Avenida de La Rioja, a entre 106 y 109 kilómetros por hora, según el informe policial, haciendo chirriar sus ruedas en la rotonda, hasta que advirtió que una patrulla policial le había visto. Siguió a gran velocidad y cruzó un semáforo en rojo, atropellando a Pablo Salinas , que pasaba correctamente. El acusado no se detuvo y fue detenido a pie en las proximidades de la comisaría de la policía local, junto a unos arbustos. Dio positivo en alcohol (arrojó tasas de 0,53 y 0,56), en cocaína y MDMA. El peatón murió en el acto.
Durante el juicio, el acusado pidió disculpas a la familia de la víctima en repetidas ocasiones. Se enfrentaba a los 9 años que pedía la familia de la víctima, los 7,3 de la fiscal, o una pena inferior (entre 3 y 5,6) si se estimaban las atenuantes de intoxicación, confesión y reparación del daño que apreciaba la defensa. La magistrada estima dos de ellas, la atenuante simple de reparación del daño y la analógica simple de intoxicación.
La sentencia destaca que el acusado, tras consumir alcohol, cocaína y éxtasis (dijo que al dedicarse a la hostelería y estar en paro había incrementado sus consumos) circuló con su vehículo "de forma desatenta" y además "incrementó la velocidad" al comprobar que le seguía la policía. Después se dio a la fuga, paró dos veces para dejar a dos de sus amigos (iban con tres en el coche) y a continuación aparcó el vehículo y "continuó escapándose hasta ser encontrado en la maleza por los policías". Para la magistrada, a estos dos delitos no se puede sumar el de conducción temeraria, como pedía la acusación particular, "pues tal delito ya ha sido tomado en consideración para la calificación del hecho más grave y el delito de abandono del lugar abarca toda la conducta del acusado tras el atropello".
La sentencia rechaza que pueda haber una atenuante de confesión, pues había "tal potencial incriminatorio" de indicios y pruebas que "la admisión de los hechos por parte del acusado ha resultado de escasa relevancia". Sí aprecia la de reparación del daño, ya que reunió 10.000 euros para la familia aparte de la indemnización del seguro. "Se trató de una contribución relevante, aunque como en todos los supuestos de pérdida de una vida humana el significado jurídico de reparación del daño no coincida con la acepción de esa expresión en el lenguaje coloquial". La sentencia estima la atenuante de intoxicación para el delito de abandono del lugar, pero en su grado mínimo, ya que no considera que sus capacidades estuvieran afectadas de una manera muy relevante. "Así se desprende del hecho de que parara el vehículo para que descendieran dos de sus amigos y que después lo abandonara, saliendo corriendo y escondiéndose entre la maleza, aunque los policías lo encontraron de inmediato. Todo ello revela que la afectación de sus capacidades fue de carácter leve, ya que no le impidió tomar decisiones de entidad, no auxiliar a la víctima en primer lugar, ni interesarse por ella, y después intentar ocultarse", resalta la magistrada.
La sentencia contempla además una indemnización extra para la familia de 17.000 euros en total para sus padres y su hermana por el daño "excepcional" que sufrieron, puesto que viven enfrente de donde ocurrió el suceso y se enteraron del mismo prácticamente en directo. Padres y hermana anunciaron en el juicio que cualquier cantidad la destinarían a alguna fundación o entidad que se dedique a prevenir sucesos como el que le costó la vida a Pablo.
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