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Víctimas

Covite registra 36 actos de apoyo a ETA en Navarra en lo que va de año

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo celebró este jueves su jornada anual en Pamplona con tres mesas redondas

Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo; Marta Buesa, en representación de la Fundación Fernando Buesa; e Íñigo Pascual, de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo
Consuelo Ordóñez, presidenta de (Covite), Marta Buesa, en representación de la Fundación Fernando Buesa; e Íñigo Pascual, de la Asociación Navarra de Víctimas del TerrorismoJESÚS CASO
  • Paloma Dealbert
Publicado el 12/11/2021 a las 06:00
“La mayoría de las víctimas de este país, como han vivido este terror sistemático, han aprendido la lección. ¿Qué han hecho? Intentar disimular ser víctimas. Si quieren seguir viviendo allí o no pueden irse, tienen que mantener ese perfil”, insistió Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). La entidad eligió Pamplona como sede para la décimonovena celebración de su jornada anual. Su Observatorio de Radicalización, anunció Ordóñez, ha registrado 171 actos de apoyo a ETA; 36 en Navarra.
Ordóñez, que intervino en una mesa redonda junto a Íñigo Pascual Ramos -hijo del director de proyectos de Lemóniz Ángel Pascual Múgica, asesinado en 1982- y Marta Buesa Rodríguez -hija del político del Partido Socialista de Esukadi Fernando Buesa, al que mataron en el 2000- contó que los medios de comunicación empezaron a buscarla, en una concentración de Gesto por la Paz, le lanzaron una piedra. Ahora, señaló, con cada aparición pública de Arnaldo Otegi con cada aparición pública la llaman: “La próxima vez que abra la boca este cínico teníamos que decir que no vamos a comentar palabras, solo hechos”.
Marta Buesa coincidió en que la atención desmedida que suscitó las declaraciones del presidente de EH Bildu en el décimo aniversario del fin de la violencia de ETA hizo que las víctimas volvieran “a bailar al son de ese protagonismo que se les da”, aunque su discurso luego no contara con “ese reconocimiento de la ilegitimidad” del terrorismo. “Creo que seguimos siendo invisibles para este líder político y para la izquierda abertzale”, aseguró.
Íñigo Pascual tampoco dio “credibilidad” a la aparente petición de perdón de Otegi: “No han hecho absolutamente nada por las víctimas. Si quieren algún gesto de verdad interesante pueden ayudarnos con la justicia”. La presidenta de Covite indicó que la entidad cifró en 326 los crímenes de ETA que no cuentan con sentencia. En muchos otros, existe condena para los autores materiales, pero no para los intelectuales, como en el caso del asesinato de su hermano, Gregorio Ordóñez, en 1995. “Porque no hemos llegado a otros grupos terroristas que han actuado en este país, la impunidad que han tenido”, añadió Consuelo Ordóñez.
“No sé si me interesa tanto quién o quiénes fueron los tontos útiles que dispararon como el que mandó”, admitió Pascual. El miembro de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo habló del escaso apoyo que recibió tras el atentado contra su padre; un compañero de clase incluso lo señaló como “un mal necesario”. Y el silencio se extendió incluso al núcleo familiar. Ahora, manifestó Buesa, parte de aquella “legitimación social” se mantiene. “ETA ya nos mata, estamos mejor. Pero no ha desaparecido ese culto a la violencia. Las heridas que causa en la sociedad un terrorismo sistemático, selectivo, durante 40 años, son tremendas”, argumentó Ordóñez.
Los ponentes destacaron la importancia de que se eduque a los jóvenes sobre ETA y incluyan los testimonios de las víctimas. En el País Vasco, expuso Buesa, las charlas con las mismas, voluntarias, las solicitan pocos colegios, casi todos concertados o privados. Unos encuentros positivos para los alumnos y víctimas. “La gente que se posiciona es un rayito de sol en nuestra vida”, aseguró Pascual.

Ordóñez, increpada en un bar de Pamplona

Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo, sufrió un ataque verbal el miércoles por la noche cuando se encontraba en un bar del Casco Antiguo de Pamplona junto a la alsasuarra Conchi Fernández, viuda de Aurelio Prieto, asesinado por el entorno de ETA en Tolosa. Según relató Ordóñez, cuando se acercaron a la barra del establecimiento un hombre ”claramente abertzale”, al que acompañaba una mujer, se dirigió a ella de forma violenta: “De repente pasa a mi lado, se me encara y se pone como un loco a gritarme ‘tía, qué asco me das. Yo soy de aquí de toda la puta vida y me voy a ir’”. Por la actitud del individuo, añadió, pensaba que la iba a agredir físicamente. “Se iba a la puerta y volvía para chillarme”, ahondó. Según contó a este periódico, ella le terminó por responder que si se quería ir, que se marchara, y el hombre abandonó el local. La presidenta de Covite ha puesto este incidente en conocimiento de la Policía Nacional, cuerpo al que acudió al final de la tarde para denunciar unos hechos que transcurrieron sin que ningún otro cliente o empleado del bar interviniera.

Los homenajes a terroristas, actos para “legitimar” ETA

Los homenajes a terroristas de ETA, conocidos como ongi etorris, centraron el debate de la última mesa redonda de la XIX Jornada Anual de Covite. Unos actos a los que la doctora en Comunicación y profesora de la Universidad de Navarra María Jiménez Ramos atribuyó tres significados. El primero, de integración para los participantes, pues se “intensifican los sentimientos de identidad compartida”. Además, al protagonista se lo eleva a la categoría de héroe: “Como figura que ha dado ese paso definitivo los demás entienden que es alguien a quien admirar”. Y constituye un acto de propaganda para “legitimar públicamente las estrategias del pasado”.
Joseba Eceolaza, miembro de Gogoan-Por una Memoria Digna, señaló que el recibimiento al etarra que sale de la cárcel tiene “un efecto placebo” dañino para el preso: “Transmite la idea de un apoyo social que no existe”. En las distintas manifestaciones de apoyo, apuntó Eduardo Mateo, responsable de Proyectos de la Fundación Fernando Buesa, se incluyen “electrocharangas y payasos para los niños”: “Una frivolidad y una banalización absoluta de una ruindad de un país en el que simplemente hay personas presas porque mataron o ayudaron a matar”.
Mateo añadió, en referencia a la izquierda abertzale, que “no se puede una mañana en el homenaje a las victimas y a la tarde en homenaje a los presos”. Jiménez defendió que este sector está “en una carrera de ganar tiempo” y que cuanto más se alejen los hechos en el tiempo “menor será la exigencia del resto” con el mismo. La doctora en Comunicación señaló que hay una tendencia a reducir la historia de ETA a una cuestión del dolor experimentado por distintos agentes. Algo que preocupante por los jóvenes que no la vivieron: “¿Qué relato de los hechos y qué valores les estamos transmitiendo para que esa medida del sufrimiento sea la de interpretación de la realidad?”
“Que haya existido terrorismo de Estado, torturas, no es excusa para que se haya matado a 853 personas”, concluyó Joseba Eceolaza en esta tercera mesa. También lamentó la existencia de sectores de la izquierda no nacionalista que “están comprando” una narrativa de compensación de víctimas. Las primeras ponencias, con la investigadora Elena Maculán, el filósofo Martín Alonso, y Miren Ortubay, profesora de Derecho Penal, versaron sobre la justicia restaurativa.
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