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INTIA

La melona sobrevive en Navarra

Un proyecto de INTIA contra el cambio climático ha permitido recuperar en Navarra 78 semillas viejas. El caso más especial es el de la melona, que hace años dejó de cultivarse de manera general

A la izquierda, una rodaja de melona, con semillas a la vista. A la derecha, un ejemplar del fruto
A la izquierda, una rodaja de melona, con semillas a la vista. A la derecha, un ejemplar del frutoCedidas
  • Diario de Navarra. Pamplona
Actualizado el 09/11/2021 a las 23:00
Más de 50 personas de diferentes municipios navarros han contribuido al éxito de un proyecto desarrollado por INTIA y con el que se han conseguido recuperar 78 semillas antiguas diferentes de distintas zonas de la Comunidad foral. La iniciativa está incluida en el proyecto Life-IP NAdapta-CC contra el cambio climático.
El proyecto de recuperación se ha desarrollado en las fincas experimentales de Sartaguda y Santesteban, y los colaboradores han cedido especies de semillas que habían conservado. Según explicó ayer INTIA, el caso más paradigmático de este proyecto de recuperación de semillas es el de la melona. Se trata de una planta que hace años dejó de cultivarse de manera general en Navarra, pero que se ha podido rescatar gracias a que todavía se sigue cultivando en algunas superficies de terreno de Murillo el Fruto y gracias también a que un vecino de Ujué se prestó a colaborar y posibilitó la recuperación de las semillas antiguas de esta especie tan singular. Las semillas se han multiplicado en la finca de INTIA en Sartaguda, “con lo que se garantiza la continuidad de esta especie que se encontraba prácticamente desaparecida”, expuso la sociedad pública del Gobierno foral.
La melona, como comúnmente se la conoce en la Ribera, es una especie de sandía (citrillus sp) de la familia de las cucurbitáceas. Según los datos y testimonios recogidos en la guía elaborada por INTIA de todas las especies, nadie sabe datar con certeza la antigüedad del cultivo de su cultivo.
“Este tipo de sandía era muy común sembrarla en muchos pueblos de estas zonas y era habitual comer su dulce elaborado en muchas casas”, afirmaron desde el equipo de INTIA, responsable del proyecto. Se estima que su consumo habría podido desaparecer a comienzos de la década de los 70 y prácticamente en la actualidad ha dejado de cultivarse.
CARACTERÍSTICAS
En cuanto a los aspectos agronómicos, la fecha adecuada para la siembra de la melona es el mes de mayo. El peso de mil semillas ronda los 136 gramos y su vegetación es muy sencilla, siendo una planta rústica. Además, en la fase de multiplicación de semilla de esta campaña, la melona se ha podido desarrollar sin problema de plagas y enfermedades. Como todas las cucurbitáceas, se trata de una planta rastrera y produce grandes frutos de forma oval que pueden llegar a pesar más de 10 kilos. Su piel es de color verde claro, de bastante dureza exterior, y cuando se deja madurar demasiado se vuelve amarilla y su interior se pierde enseguida. La recolección de esta especie se realiza en torno al mes de octubre.
Además, sus semillas son de color verde oscuro, lo que la diferencia de las sandías tradicionales, que son negras. Los frutos de la melona no son aptos para consumo en fresco, su carne no tiene sabor, por lo que su único uso es el de la confitería, en la elaboración de diferentes tipos de dulces.
El equipo de INTIA que ha llevado el proyecto de recuperación está formado por Amaia Uribarri, Asun Tiebas, del área de Experimentación, y Salomón Sádaba y José Diego Sarratea, de las fincas de Sartaguda y Santesteban respectivamente.
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