Comedores Compulsivos
"Cuando me da por comer, no tengo fondo, no puedo parar"
Comedores Compulsivos o Overeaters Anonymous (OA) es una asociación nacida para ayudar a personas con trastornos relacionados con la comida


Actualizado el 24/10/2021 a las 10:28
Comedores Compulsivos Anónimos nace en 1960 en Estados Unidos, cuando dos mujeres se juntaban en un parque con sus hijos y hablaban de sus problemas con la comida. Una de ellas oyó un día en televisión a un ludópata que hablaba de sus problemas con el juego y de cómo, al conocer el programa de ‘12 pasos’ contra el alcoholismo, se dijo: “Esto es algo que también me pasa a mí”. Empezó a ir a algunas reuniones de Alcóholicos Anónimos y se dio cuenta de que ese programa lo podía aplicar a la ludopatía o a otras adicciones. Así nació Comedores Compulsivos Anónimos o Overeaters Anonymous en inglés (OA).
La asociación se ha extendido por todo el mundo. A Madrid llegó en 1980 y a Pamplona en 1992. En 2022 cumplirá 30 años en la capital navarra. Su objetivo es claro: “Llevar el mensaje al que está sufriendo por el problema de la comida, hay muchas personas que sufren y el fin es que sepan que estamos”.
Habla Carla (nombre ficticio), afectada y una de las responsables del colectivo.Un comedor compulsivo es una persona que empieza a comer y no puede parar, no tiene relación sana con la comida. “Mi síndrome es el del atracón. Cuando me da por comer, no tengo fondo, no puedo parar, pero la cabeza me dice que no y aún así continúo”, explica Mar (también nombre ficticio), comedora compulsiva y miembro de la asociación. “Cuando creo que he terminado de comer, en verdad no paro. Repito y vuelvo a repetir. Puedo empezar a comer algo que me gusta sin parar. Hasta que no conocí OA no sabía que había gente como yo”, relata Mar.
Te puede interesar

La asociación ofrece comprensión. “Hasta que no llegué a Comedores Compulsivos Anónimos no sabía lo que me pasaba. Al conocerles, me sentí comprendida”, revela Mar. “Mi familia me decía ‘chica, no comas tanto que te vas a poner mala’, pero no podía parar de comer. Llegar a un sitio en el que hay otros comedores compulsivos y ver que te entienden cuando cuentas tu situación fue un alivio para mí”.
Mar sigue desgranando su vivencia personal. “Cuando me da el ataque de no poder parar, hago cosas para intentar parar. He asumido que es para siempre, pero que puedo pararlo. Para otras cosas tomas una pastilla, pero para esto lo que tienes que hacer es seguir el programa de ‘12 pasos’ y utilizar sus herramientas. Da esperanza que haya compañeros que llevan años y que te expliquen bien los pasos que hay que hacer”.
En OA no se contabiliza la gente que participa porque impera el anonimato. Además, por la pandemia, las reuniones son por Zoom y toman parte afectados anónimos de toda España e incluso Latinoamérica. En las reuniones comparten su día a día con esperanza de seguir adelante a pesar de sufrir esta enfermedad.
Carla explica que, en la pandemia, ha aumentado el número de personas que llaman a la asociación. “Llevo al servicio del teléfono nacional, sobre todo de familiares y amigos de afectados que ven que la pandemia les está afectando mucho. El estar más encerrado en casa te pide comer más, muchas veces incluso a personas que no son comedores compulsivas. El aburrimiento, el agotamiento, la ansiedad piden comer... Se han incrementado mucho las llamadas y hemos hecho un programa para familiares y amigos. Todos los días tenemos dos reuniones de Zoom y pensamos ofrecer estas reuniones a familiares y amigos como novedad”.
Las reuniones, al ser anónimas, se desarrollan sin vídeo; sólo se escucha la voz. Al principio hacen un test de 15 preguntas para ver si quien participa se ve reflejado. “Si es así, tienes una pista para ver si eres comedor compulsivo. Damos una vía para ver si se tiene el problema o no”, afirma Carla.
Mar descubrió la asociación por medio de una nota publicada en este periódico. A partir de ahí, se interesó. Desde entonces se dio cuenta de que era una más: “Nos acompaña una obsesión por el físico y esto hace que exista una gran cantidad de trastornos de la conducta alimentaria”, apunta.
Por su parte, Carla vivía en una dieta continua y pensaba que la solución era estar todo el día entregada a ella, hasta que se dio cuenta de que no podía más. “Estuve muchos años haciendo dieta porque debía usar una medicación y engordaba. Muchas veces le echaba la culpa de que engordase a la medicación. Cuando hacía dieta bajaba de peso, pero enseguida volvía a engordar. Yo explicaba que tenía una especie de dragón dentro y que a media tarde arrasaba. Era una situación muy difícil de mantener. Conocí mi problema en una época muy mala de mi vida, me había quedado sin trabajo. Gracias a las reuniones me han hecho identificar qué alimentos son los que tomo cuando me dan los atracones. Las cosas que vas a buscar cuando te levantas son de las que tienes que tomar nota y observar qué pasa si dejas de comerlas”, manifiesta.