TSJN

Anulada en Navarra una condena de 6 años por abusos sexuales por no declarar la denunciante

La sala estima que la víctima, menor cuando sucedieron los hechos, debió declarar en el juicio al ser ya entonces mayor de edad

La Audiencia Territorial de Navarra, donde el juez Fermín Otamendi instruye el 'Caso Osasuna'.
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La Audiencia Territorial de Navarra, donde el juez Fermín Otamendi instruye el 'Caso Osasuna'.
La Audiencia Territorial de Navarra, donde el juez Fermín Otamendi instruye el 'Caso Osasuna'.

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Efe. Pamplona

Publicado el 16/09/2021 a las 13:59

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha anulado una condena de 6 años y un día por un delito continuado de abusos sexuales debido a que la Sección Primera de la Audiencia Provincial rechazó la comparecencia de la denunciante en la vista oral al considerar suficiente su declaración grabada (prueba preconstituida) en la fase de instrucción.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJN, que decreta la repetición del juicio con el fin de que un tribunal compuesto por distintos magistrados de la Audiencia escuche el interrogatorio de la denunciante en la vista oral, estima que esta debió declarar en el juicio al ser ya entonces mayor de edad, informa el TSJN en un comunicado.

Al denegar la Audiencia su declaración en el juicio propuesta como prueba por la defensa del acusado y valorar la prestada en la instrucción como prueba preconstituida, se considera que se vulneró las normas y garantías procesales cuya infracción se denuncia en el recurso.

Cuando se interpuso la denuncia y se grabó la declaración en el juzgado de instrucción la víctima tenía 14 años, mientras que cuando se celebró el juicio, el pasado mes de mayo, la denunciante ya era mayor de edad.

En la sentencia, contra la que no cabe recurso, el TSJN estima parcialmente el recurso presentado por la defensa, que había solicitado que la víctima declarase en el juicio, una petición que fue denegada por la Sección Primera de la Audiencia y a la que no se había opuesto la acusación particular.

La Audiencia razonó que, si bien era mayor de edad cuando se celebró la vista oral, era menor de 13 y de 16 años cuando se produjeron los hechos imputados.

A ello añadió que, tras el informe psicológico emitido al respecto, se consideró que, desde el punto de vista de la protección de la víctima, que cuando se emitió el dictamen tenía 17 años, la declaración en el juicio no era procedente y que, “más allá de la mayoría de edad, ninguna circunstancia justificaba un cambio de criterio sobre dicha improcedencia y la suficiencia de la prueba preconstituida en relación a los hechos”.

“No puede sin embargo olvidarse que la declaración presencial de las presuntas víctimas en el juicio oral constituye, por las garantías que rodean su interrogatorio en él, la regla general, y que la exclusión de su comparecencia directa y su sustitución por el visionado de la grabación audiovisual realizada en prueba preconstituida —justificadas por la protección de su estabilidad psíquica y la eliminación del riesgo de victimización secundaria— representa una excepción", añade.

Una excepción que, continúa la Sala, "solo es de aplicación a las personas comprendidas en su ámbito tutelar, esto es, a las menores de edad —hoy, con carácter obligatorio, sólo a las menores de 14 años— y a las personas con discapacidad necesitada de especial protección”.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJN sostiene que ni la edad (catorce años y medio) que tenía la menor cuando se formuló la denuncia y prestó declaración en el juzgado, ni la conformación de esta declaración como prueba preconstituida, “le conferían una dispensa absoluta, indefinida e incondicional de comparecer en el juicio oral, si su presencia e intervención personal en el plenario eran pedidas".

Suponían "sólo la posibilidad de eludirla sustituyendo la declaración presencial por la reproducción de la grabada si, llegado el momento del plenario, su minoridad hacía de su interrogatorio en él una forma de victimización secundaria con fundados riesgos de perturbación de su desarrollo personal y su estabilidad psíquica y emocional”, indica.

Según expone la Sala, debe además tenerse presente que la declaración de la denunciante constituye la única prueba personal directa de cargo de los hechos enjuiciados, puesto que las demás son de referencia, en cuanto parten de sus manifestaciones, o tienen por objeto corroborar o desvirtuar la credibilidad y verosimilitud de lo declarado por ella.

La relevancia penal de su declaración obliga pues a extremar y reforzar las garantías en la recepción, percepción y valoración de una prueba personal que es nuclear o fundamental en este enjuiciamiento, subraya.

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