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Dependencia en Navarra (II)

Dependientes, personas con mayor riesgo de pobreza en Navarra

Cerca de 600 personas esperaban su valoración como dependientes al final del pasado año

Con la pandemia, los servicios de atención diurna descendieron un 10,2% durante 2020
Con la pandemia, los servicios de atención diurna descendieron un 10,2% durante 2020Cordovilla
  • P.D. Pamplona
Actualizado el 03/09/2021 a las 23:42
Si la mayoría de la población dependiente la encarnan mujeres mayores de 80 años, el sector femenino es también el que presentan una mayor tasa de pobreza para todos los grados de dependencia. El conjunto del colectivo soporta un mayor riesgo (entre 24,3 y 28,9%, según sean grandes dependientes (grado III), dependientes severos (II) o moderados (I) que los no dependientes en Navarra (21,2%).
Sin embargo, cuando se trata de pobreza severa los habitantes necesitados de asistencia salen mejor parados. Los no dependientes tienen un 11,3% de riesgo, mientras que los dependientes se sitúan entre 6,4 y 7,1%. Es también en este índice en el que la brecha entre hombres y mujeres dependientes se reduce, aunque ellas siguen siendo más vulnerables en los grados más elevados de dependencia. En el grado severo, las dependientes cuentan con un riesgo de 7,6% y ellos de un 5,9%.
A la mayoría de estas personas se les ha reconocido una dependencia moderada; a finales de 2020, este grupo representaba el 42,9% del colectivo. El envejecimiento de la sociedad navarra, señala el Observatorio de la Realidad Social en el IV Informe sobre la Dependencia, da a entender que el número de dependientes aumentará con los años. Para evaluar las necesidades de cada persona y ser reconocido como dependiente, es preciso pasar por el baremo de la valoración de la dependencia.
Desde 2017, las valoraciones en la Comunidad foral -llevadas a cabo tanto en los domicilios como en las residencias- han disminuido, aunque el año pasado la reducción fue más notable. Este descenso, se indica en el estudio, puede tener entre sus causas la declaración del primer estado de alarma.
En cambio, el plazo medio de espera para lograr esta evaluación es más bajo y continúa dentro del plazo legal de 3 meses. En 2020 hubo que aguardar de media 2,86 meses, 0,11 puntos menos que el año anterior. En 2016 se produjo el máximo, con una media de 4,86 meses acrecentada por la incorporación de los moderados al Sistema de Dependencia en julio de 2015.
Evolución de los principales servicios y prestaciones en Navarra
Evolución de los principales servicios y prestaciones en Navarra
MENOS SERVICIOS PRESENCIALES
La población dependiente puede disponer de servicios como la atención residencial, los centros de día o de noche, el servicio de promoción de la autonomía personal, la atención domiciliaria o el teléfono de emergencias. Cuando no el acceso a un servicio público o concertado no es posible, pueden percibir unas prestaciones económicas que se dirigen a contratarlo o a sufragar los gastos derivados de los cuidados proporcionados en el entorno familiar.
En Navarra se ha mantenido una proporción similar entre ambos recursos. Salvo en 2017 y 2018, los servicios han sido ligeramente superiores (51%) a las prestaciones económicas. En 2019 incluso fue un punto porcentual mayor (52%). La variación en el último año “puede achacarse a la nueva coyuntura dada por la pandemia, con un descenso de personas dependientes y la mayor dificultad que se ha dado para prestar ciertos servicios presenciales frente a las ayudas económicas”, según señala el Observatorio de la Realidad Social.
La Comunidad foral también presentó un menor porcentaje de personas pendientes de prestación que la media nacional, un 6% frente al 17% estatal. Por este mismo motivo, relaciona el informe, los dependientes en Navarra tienen una menor tasa de riesgo de pobreza severa, no así de pobreza en general.
Riesgo de pobreza y dependencia
Riesgo de pobreza y dependencia
LAS PRESTACIONES EN NAVARRA
La pandemia de la covid-19 revirtió algunas de las tendencias en torno a la prestación de servicios. El transporte adaptado y asistido descendió un 10,8% en un año y la atención diurna, un 10,2%; a partir del primer estado de alarma se produjo un parón en los ingresos en residencias y muchos centros cerraron. Solo hubo dos aumentos: el de asistentes personales, de un 4,5% -pasaron de 22 a 23-, y el de la ayuda para la contratación de cuidadores profesionales con un 35,8%, que se había implantado en 2019.
En total, los servicios se redujeron en un 3,6% y las prestaciones económicas, en un 2%. A pesar de los cambios, la media de prestaciones por persona se mantuvo similar. En total, 13.437 personas percibieron al menos una de las dos. Con la división del total entre sus beneficiarios, la media es de 1,31 prestaciones por persona dependiente, un número idéntico al del año anterior. Entre conjunto de la población dependiente, la media es de 1,13.
Los dependientes moderados fueron beneficiarios de mayor porcentaje de prestaciones. En concreto, en las ayudas a la prevención de la Dependencia y Promoción de la Autonomía Personal coparon el 65,6% de las mismas.
Los subsidios destinados a contratar cuidadores profesionales, representaron el 9,1% de los percibidos por los grandes dependientes (grado III), el 6,3 de los dependientes severos (grado II) y el 3% de los moderados.
Por otro lado, la atención residencial se redujo de manera notable entre el grupo de menor grado. Para el Observatorio de la Realidad Social, este descenso es resultado “directo” de la pandemia, pues estos dependientes son quienes más han podido prescindir de este servicio.
El coste de la dependencia para Navarra se ha incrementado en los últimos años; en 2020 fue de 139.121.124,56 euros. El año anterior fue de casi 129 millones. Del Gobierno español recibe en torno al 11% de la cantidad,casi 15,30 millones de euros en 2020.
Personas dependientes, ya atendidas, según el recurso solicitado
Personas dependientes, ya atendidas, según el recurso solicitado
DEPENDIENTES A LA ESPERA DE SER VALORADOS COMO TALES
Una vez se valora la dependencia, si se superan los seis meses sin que la persona empiece a recibir sus prestaciones se considera que el solicitante está ‘fuera de plazo’. En junio de 2020 se alcanzó el máximo número de personas en esta situación, con 815. A finales de año se redujo a 598 personas, cuando en diciembre de 2019 hubo 505. Otro tipo de espera se produce cuando se ha pedido un cambio en el tipo de recurso utilizado o a quienes se les ha certificado la dependencia pero todavía no se les ha asignado una prestación. Se dice que la persona está pendiente de plaza idónea. En 2020, los solicitantes a los que ya se atendía dejaron de aumentar, sobre todo porque bajó el número de personas a la espera de la atención diurna para y la atención residencial para mayores, con 36 y 160 personas pendientes de plaza idónea menos, respectivamente.
EL EMPLEO EN LA DEPENDENCIA
La pandemia arrastró consigo un descenso en la afiliación a la Seguridad Social. La vinculada a los empleos relacionados con la atención a las personas dependientes hanaumentado, aunque de forma inferior a los años anteriores. Los contratos relacionados con la asistencia en establecimientos residenciales se elevaron a los 10.621 y los vinculados a las actividades de servicios sociales sin alojamiento, a 6.414. La contratación en estas ramas decayó respecto al año anterior, pero en menor medida que en el conjunto de contrataciones, con una bajada del 9,5% frente al total del 23,5%.
Sin embargo, estos empleos se caracterizan por su temporalidad y su índice de rotación, el número de contratos por año; el 13% de los nuevos trabajadores firmaron más de cinco durante 2020, para el conjunto de la población esta cifra es dos puntos porcentuales menor. Además, las profesiones en torno a la dependencia las ejercen sobre todo mujeres, ellas representan 8 de cada 10 nuevos contratados, y asumen un mayor número de contratos: 3 al año frente a los 2,3 de media de los hombres.

Navarra permite más compatibilidad

En Navarra, las personas dependientes tienen acceso a más ayudas porque la Comunidad foral permite un mayor número de compatibilidades. Así, los dependientes moderados con situaciones sociofamiliares que impidan que se queden en su entorno pueden recurrir a la atención residencial. También hay personas sin un reconocimiento formal de la dependencia, como los casos denominados de ‘dependencia social”, porque cada comunidad autónoma tiene competencias en servicios sociales.
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