El precio de la energía

Incertidumbre de los navarros por la factura de la luz

Los autónomos navarros todavía no han sufrido las consecuencias de la subida de la luz, pero temen que el aumento sea excesivo. Quieren asumir el coste sin que repercuta a sus clientes y sin llevar al negocio contra las cuerdas

José Javier Ibero Pérez, en su carnicería de Noáin
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José Javier Ibero Pérez, en su carnicería de Noáin
José Javier Ibero Pérez, en su carnicería de Noáin

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Laura Villanueva

Publicado el 21/08/2021 a las 06:00

La luz sigue siendo la misma, pero hace un año se pagaba casi tres veces menos. No lo entiendo”, dice José Javier Ibero Pérez, propietario de una carnicería en Noáin.

El precio de la luz alcanzó el pasado viernes día 13 un máximo histórico de 117,29 euros el megavatio/hora de media. La incertidumbre, de muchos autónomos navarros, por saber cuánto van a tener que pagar este mes, está provocando más de un dolor de cabeza.

Los expertos ya han dejado claro que el precio no va a bajar a corto plazo y la subida, que todavía no tiene una explicación concreta, ha hecho que muchos ciudadanos no comprendan una factura que solo engorda mes a mes desde que comenzó el verano.

Desde hace semanas los ciudadanos se informan sobre las tarifas de la luz y las horas donde el consumo se dispara. Hemos cambiado los horarios en los que ponemos la lavadora, el horno o el lavavajillas, pero la mayoría de autónomos no tienen esa opción y, lamentablemente, solo les queda resignarse. A pesar de ello, los empresarios y autónomos, preguntados, no van a modificar sus precios y los consumidores no se verán afectados por la subida de la luz.

AÚN NO HA LLEGADO

Las facturas del mes de julio todavía no han llegado y muchos de los autónomos están inquietos por saber cuánto tendrán que pagar por los dos meses de verano. “Desde que comencé estoy pagando 130 euros por la luz, a veces aumenta hasta los 150, pero normalmente se mantiene. Lo que me ha sorprendido es que en el mes de julio me dividieron la factura en dos, pagué 90 y luego 40. Ahora me da un poco de miedo lo que viene”, cuenta Brigitte Espinosa Chapi, de 23 años, propietaria de la Frutería Sadar.

Hace ocho meses Espinosa abrió su tienda de alimentación en la calle Zolina de Pamplona y desde entonces alimenta a sus clientes con frutas, verduras y conservas. “Yo soy la encargada, aunque a veces me ayudan mis padres, pero yo llevo las facturas y desde el principio he sido muy consciente de cuánto pagaba. Ahora, sin embargo, tengo miedo por lo que va a pasar”, confiesa.

En la frutería Sadar tienen 3 cámaras frigoríficas y dos neveras. “Al principio solo tenía cinco, pero me di cuenta de que no llegaba y tuve que aumentarlo. Cuando hice el cambio sí note una subida en la factura, pero sabía qué iba a pasar. No es como ahora”, apunta.

Es precisamente en sus cámaras donde más se resiente la factura eléctrica de Espinosa. “No puedo quitarlas y lo único que podría hacer es apagar las luces, pero creo que a mis clientes les guste. La fruta tiene que estar fresca y se tiene que ver bien porque es así cuando se aprecia”, explica.

La factura le llegará en los próximos días. “Todavía estoy expectante porque me hicieron la partición y no noté nada, incluso me ilusioné porque pensaba que solo tenía que pagar 90 euros. Ahora a ver qué pasa”, apunta Espinosa detrás del mostrador.

SUBIDAS DESDE EL INICIO

La familia Ibero Pérez lleva 43 años alimentando a sus clientes con productos cárnicos. Su establecimiento está en Noáin y es todo un referente en el lugar. “La carnicería abrió hace 50 años, pero tenía otro dueño. Hace 6 se jubiló y desde entonces yo me encargo de todo. Soy consciente de que todo está subiendo y, sinceramente, no comprendo muy bien el motivo”, apunta José Javier Ibero Pérez, propietario.

La factura del mes de junio asciende a 197,53 euros y ya había subido con respecto a otros meses. “Estoy notando que sube, el mes pasado mucho, y para mi la luz es muy importante porque necesito mantener todos los productos frescos y porque estoy continuamente envasando y cortando”, explica.

La carnicería está abierta de 8.30 de la mañana a 14 y de 17 a 20, con las horas más caras. “No puedo apagar la luz, ni las maquinas, así que solo me queda resignarme. Lo que tengo claro es que no voy a subir el precio de mis productos porque tengo clientes de toda la vida. A mí me sube la luz, pero al resto del mundo también porque en los hogares la gente también está sufriendo esto, explica Ibero Pérez.

Segunda Ortusa Zizango se encarga, junto con otra compañera, de la panadería Hermanas Ollo en Pamplona y todavía no ha hecho cuentas en profundidad, pero calcula que el crecimiento se ha encarecido un 10%. “Abrimos hace un año y medio y desde entonces creo que no ha habido ningún mes en el que no haya subido, aunque sea un poco, la luz”, apunta. La factura ronda los 300 euros y es consecuencia de los hornos, las cámaras frigoríficas, el aire acondicionado y la luz de la panadería. “Tenemos que hacer pan todos los días y eso supone un gasto muy grande. Además, abrimos muy pronto y desde el principio no paramos así que eso también es un hándicap”, explica Ortusa mientras le da una barra de pan a un cliente habitual.

La encargada tampoco va a subir los precios. “En productos elaborados como los garrotes de chocolate o el pan no puedes subir el precio porque hoy no pueden pagar por un bollo 1,20 y mañana 1,50... No es lógico”, detalla.

La factura todavía no ha llegado, pero prevé una subida y espera que no sea muy alta.

La peluquería Anubis abrió hace 30 años y en el mes de julio, estando cerrada, han pagado 130 euros. “Me ha llegado la factura hace poco y no puedo compararla porque no hemos abierto, aunque durante el año creo que doblamos esa cantidad”, cuenta Amaia Maestu García, la encargada del establecimiento junto con otra socia.

Los clientes están preocupados por la subida, pero Maestu no va a cambiar. “No me parece justo, no quiero estar compensando porque las cosas no están bien y creo que hay muchos problemas, como el 21% de IVA”, explica.

En Dinauto, Taller XXI, en Noáin, tampoco notan la subida. “Aquí cuando más consumimos es en invierno. No tenemos calefacción, no pongo el aire acondicionado y en verano la luz del día nos ayuda mucho”, explica Sandra Imízcoz Gambra, encargada de las facturas.

Hace 8 años contrataron una compañía y, a pesar de las ofertas, han mantenido su contrato. “Abrimos hace 17 años y vamos a seguir con ellos. Trabajamos 4 personas y en marzo pagamos 431,74 euros y en junio 292,65. Todo depende de la potencia y nos hacen descuentos, pero aún no sé cuánto subirá en julio”, explica la noaindarra.

La factura es alta por los compresores, los elevadores, los ordenadores, los taladros... “Las luces también afectan porque son las 10 de la mañana y ya tenemos todo a tope. Lo positivo es que nuestro consumo se reduce ahora y creo que no vamos a notar tanto el problema que está habiendo. La factura con todos los picos llegará dentro de un mes”, apunta Imízcoz.

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