Los merenderos

Calor, piscinas, barbacoas y distancias

La crisis del coronavirus privó a las piscinas de sus merenderos durante el verano de 2020 y este año han vuelto con más ganas que nunca. Las medidas de seguridad se refuerzan, pero así los socios se sienten más seguros y recuperan una tradición

Diego Luis Martínez Parrales, de 28 años de edad, preparando pollo a la brasa para su novia y dos amigos en los merenderos de las piscinas del Valle de Aranguren
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Diego Luis Martínez Parrales, de 28 años de edad, preparando pollo a la brasa para su novia y dos amigos en los merenderos de las piscinas del Valle de Aranguren
Diego Luis Martínez Parrales, de 28 años de edad, preparando pollo a la brasa para su novia y dos amigos en los merenderos de las piscinas del Valle de Aranguren

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Laura Villanueva

Publicado el 16/08/2021 a las 06:00

¿Sale ya del agua? Tengo la carne casi hecha y solo falta aliñar las ensaladas… Una rutina que ha recuperado este verano la familia Caña Ruiz.

La pandemia de la covid-19 obligó a las piscinas de la Comunidad foral a cerrar sus merenderos y barbacoas durante todo el verano de 2020.

La incertidumbre de cómo organizar un espacio abierto en el que se pueden juntar distintas familias o grupos de amigos provocó que se perdiera una tradición de verano.

Había que tener en cuenta muchos aspectos y para evitar posibles contagios decidieron permanecer cerradas. Sin embargo, este verano, han vuelto a abrir sus merenderos tras las lecciones aprendidas durante la crisis del coronavirus y los socios están disfrutando de días de calor, agua y barbacoas, pero protegidos por las medidas que se llevan a cabo.

María Elena Abadía Echavarri y Patricia Puertas Echeverría con sus hijas
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María Elena Abadía Echavarri y Patricia Puertas Echeverría con sus hijas cordovilla
María Elena Abadía Echavarri y Patricia Puertas Echeverría con sus hijas

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SEGURIDAD

La pandemia no ha terminado y, aunque la quinta ola azota Navarra, las piscinas se han blindado de medidas para recuperar una actividad que siempre ha inundado los veranos de los navarros.

Las piscinas del Valle de Aranguren, en Mutilva, atendiendo a la normativa sanitaria frente a la covid-19, han reducido la disponibilidad de asadores y mesas para garantizar las distancias de seguridad. “Es uno de los aspectos más importantes porque en el contacto y cuando no hay distancias es cuando más se producen los contagios”, explica Cati Viedma Feligredas, encargada del complejo municipal.

Para garantizar que haya 1,5 metros de separación entre sus 19 mesas las han fijado al suelo con el objetivo de que no se puedan mover y las han numerado para que cada usuario sepa cuál es la suya. “Queremos garantizar esa distancia para que así los socios puedan quitarse la mascarilla en los merenderos. No es obligatoria en exteriores, pero siempre que se pueda garantizar una separación mínima”, detalla Viedma.

En las piscinas de Aranzadi también han adaptado las mesas y en su merendero, renovado este mismo verano, los usuarios tienen 3 mesas dobles y 3 sencillas. “Hay 5 que no se pueden usar para garantizar que haya distancia de seguridad y hay 8 fregaderos y 6 asadores disponibles, antes había 12” detalla Aingeru Sanz Tirapu, coordinador de las piscinas. Además, el aforo está limitado a 80 personas, ocho por mesa.

En las piscinas del Valle de Aranguren el aforo es de 114 socios y no pueden entrar con sillas al recinto, salvo en casos excepcionales de movilidad reducida o debidamente justificados, y para poder acceder tienen que reservar el día anterior. “Deben pedir su sitio, tanto del asador como de las mesas, y lo pueden hacer en los accesos del Polideportivo o llamando por teléfono. Son reservas distintas porque tener asador no garantiza la disponibilidad de mesa, ni tener mesa garantiza el asador”, detalla la encargada. Además, cada usuario puede reservar únicamente un asador y como máximo dos mesas para un total de 12 comensales y solo para un turno. “Lo hacemos así para que haya más gente que disfrute, aunque si hay mesas o asadores disponibles podrá volver a reservar”, explica Viedma.

En las piscinas de Aranzadi los usuarios también reservan el día anterior entre las 18 y las 19 de la tarde y allí se incluye un asador y una mesa. “Solo 6 familias o grupos pueden usar los merenderos y hasta las seis de la tarde”, dice Sanz.

En Mutilva también tienen distintos turnos. “El de la mañana comienza a las 11 y finaliza a las 17 y el de la tarde es desde las 17.30 hasta las 21.45 ya que la instalación cierra a las 22 horas”, cuenta Nerea García García, de 41 años, vigilante del merendero.

Ylona Chirita, Guillermo Llorente, Leticia Pérez y Diego Luis Martínez comiendo y Nerea García, de naranja, vigilando en Mutilva
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Ylona Chirita, Guillermo Llorente, Leticia Pérez y Diego Luis Martínez comiendo y Nerea García, de naranja, vigilando en Mutilva Cordovilla
Ylona Chirita, Guillermo Llorente, Leticia Pérez y Diego Luis Martínez comiendo y Nerea García, de naranja, vigilando en Mutilva

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RESPONSABILIDAD

En ambas instalaciones se pide responsabilidad a los usuarios y deben desinfectar la mesa que han utilizado. “Estas medidas me facilitan el trabajado. Además, los asadores, las parrillas y los fregaderos deben quedar totalmente recogidos y listos para el siguiente uso”, cuenta García mientras vigila los merenderos en el Valle de Aranguren.

La navarra se encarga de registrar la entrada de cada socio. “Tengo una lista con el nombre de las personas que ha reservado y voy apuntando cuando llegan. Además, tengo que revisar que cumplen con las medidas de seguridad. Lo más importante es que no se junten, que haya seis personas por mesa, que no fumen y que limpien”, explica la vigilante.

En Aranzadi las personas que realizan una reserva no pueden llevar ningún mobiliario particular, ni mini bombonas de butano, camping-gas o cualquier otro recipiente a presión, así como cualquier otro sistema de cocina o barbacoa portátil. “A parte de esto, cada usuario tiene que traer el carbón vegetal que es el que usamos y los utensilios para cocinar”, apunta el coordinador.

Para facilitar a los usuarios estas tareas en ambas instalaciones han habilitado basuras para depositar los restos, cuidando de que cada tipo de residuo vaya al contenedor que le corresponde (plástico, envases, orgánico, resto y ceniza). Además, en Mutilva, los usuarios no pueden fumar en la zona del merendero y, en Aranzadi, no pueden consumir bebidas alcohólicas.

Silvia Beroiz Onrubia dando de comer a sus hijos, Ibai e Irati, un plato de lentejas que ha preparado para disfrutar en los merenderos.
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Silvia Beroiz Onrubia dando de comer a sus hijos, Ibai e Irati, un plato de lentejas que ha preparado para disfrutar en los merenderosCordovilla
Silvia Beroiz Onrubia dando de comer a sus hijos, Ibai e Irati, un plato de lentejas que ha preparado para disfrutar en los merenderos.

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RECUPERANDO

La semana pasada, en plena ola de calor, los merenderos de las piscinas de Mutilva se llenaban de risas y de diferentes platos. “Hoy hemos traído comida rumana y tenemos Sarmale, pollo a la parrilla, cecina, queso rumano, mamaliga, smantana que es nata y algo de beber”, cuentan Guillermo Llorente y su novia, Ylona Chirita. Ambos se sienten seguros, este año, en los merenderos. “Recuperar esto nos ha dado vida y también al barrio. Hemos podido juntarnos con los amigos en un lugar donde nos sentimos tranquilos y da sensación de volver a recuperar un poco la normalidad”, detalla Llorente.

Leticia Pérez García, de 36 años, y su pareja, Diego Luis Martínez Parrales, de 28 años, disfrutan con ellos. “Me encantan los merenderos e intentamos venir siempre que podemos, además me apasiona cocinar y más hacer cosas a la brasa. Es la alternativa a la que estamos recurriendo ya que no tenemos sociedades y creo que muchas de las medidas se tienen que mantener”, dice Martínez. Pérez comparte su opinión. “Aquí me siento más tranquila porque estoy al aire libre, hay medidas y porque puedo juntarme con mis amigos en una piscina en la que mi hijo, de 3 años, puede disfrutar. Nos está dando mucha vida”, apunta.

En la mesa número 3 del merendero del Valle de Aranguren disfruta de un plato de lentejas Ibai, el hijo pequeño de Silvia Beroiz Onrubia. “He venido con mis hijos, Irati e Ibai, y por sus horarios me viene muy bien. Es mi primera vez y voy a repetir porque aquí me siento muy segura y porque entre semana siempre suele haber sitio”, cuenta.

Francisco José Serrano y su hijo, Juan Pedro Serrano, se han sentado en la mesa de al lado y juegan a cartas tras haber comido chuleta a la brasa con ensalada. “Este año estamos usando mucho el merendero porque es fácil reservar, no hay el acumulo de otros años y siempre suele haber sitio. Estoy muy seguro porque las medidas están muy bien y porque la gente respeta mucho, además solemos cocinar cosas muy fáciles”, dice.

Dos mesas, de las 19 disponibles en Mutilva, están reservadas por María Elena Abadía Echavarri y Patricia Puertas Echeverría, ambas han ido al merendero junto a sus maridos y sus dos hijas. “Hemos reservado dos mesicas y un asador y creo que esta es la única alternativa que tenemos para juntarnos ya que ninguno tenemos casas grandes, ni sociedades, y con las medidas aquí estamos más tranquilos”, cuenta Puertas. Abadía, por su parte, explica que antes de la pandemia usaban mucho los merenderos. “Veníamos mucho porque nos gusta juntarnos y nos encanta comer aquí en la piscina. Lo que más hacemos es paella, fideuá o carne a la brasa y echábamos mucho de menos esto, somos unos privilegiados”, detalla.

El verano es corto y para muchos los merenderos se han convertido en una actividad de ocio segura. “Es la única manera que tenemos para juntarnos un ratico con las personas que queremos”, apunta Carlos Llorente, de 42 años , mientras prepara la comida para sus hijos y su mujer.

Antonio Caña, su hijo Guillermo Caña y su mujer Nerea Ruiz Sánchez-Valverde también preparan carne asada. “Este plan es genial”, dice el padre.

Francisco José Serrano preparando chuleta a la brasa y ensalada mixta para comer con sus hijos
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Francisco José Serrano preparando chuleta a la brasa y ensalada mixta para comer con sus hijos Cordovilla
Francisco José Serrano preparando chuleta a la brasa y ensalada mixta para comer con sus hijos

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