Periodismo
Minuto de silencio este mediodía en la Universidad de Navarra en memoria de David Beriáin
David Beriáin, natural de Artajona, se licenció en Periodismo en la Universidad de Navarra en 1999, una facultad con la que mantuvo el contacto y que lamenta el fallecimiento de este periodista "de los pies a la cabeza", como lo definen quienes fueron sus profesores


Actualizado el 28/04/2021 a las 14:53
Este miércoles a las doce del mediodía en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra no se escuchaba nada más que a las campanas dando la hora. Estudiantes y profesores se reunían en la explanada del edificio para rendir homenaje al reportero navarro David Beriain, asesinado el martes en Burkina Faso durante el rodaje de un documental sobre la caza furtiva.
Entre los alumnos estaba Javier Ojembarrena Alba, que ahora trabaja en Radio UNAV. Conoció a David Beriain durante un viaje con la facultad a Madrid en el que conocían tanto a medios como a periodistas. “Su periodismo es el periodismo por el que yo empecé a estudiar”, apunta Ojembarrena y su objetivo era trabajar junto a él en su productora 93metros.
“Daba voz a los problemas importantes y sobre lo que realmente trata esta profesión. Es un referente que ha abierto caminos a muchos jóvenes que creemos en irnos lejos, en hablar con los que tienen problemas y de los temas que la sociedad oculta e ignora”, dice Javier Ojembarrena. Desde que entró en primero de carrera en el año 2016 lo tenía muy claro, quería dedicarse al Periodismo de guerra como su referente, David Beriain.
A pesar de lo que ha ocurrido el año que viene tiene planeado marcharse a buscar trabajo a Latinoamérica porque para él sería “una pérdida en vano” si a la gente que quiere dedicarse a este tipo de periodismo no les “incita a seguir trabajando en el periodismo que ellos hacían”.
Los que enseñan en la Facultad de Comunicación comentaban que tienen la suerte de que un alumno como David Beriain acabase siendo “un amigo”. Entre ellos estaba Ramón Salaverría, profesor allí, que recuerda cómo conoció a David Beriain como alumno interno mientras él era “joven profesor”. Lo define como una persona con la que era “muy fácil entablar una conexión”.
Cuando acabó la carrera Beriain y marchó a Argentina comenzó a tener contacto directo con él y también fue la época en la que se adentró en el periodismo de conflictos, fronterizo y “un poco complicado donde empezó a recibir las primeras amenazas”.
“Uno veía el espíritu indómito que tenía, pero también se preocupaba porque al fin y al cabo no dejaba de ser un chaval de veintipocos años en un país extrajero y con personas que le estaban amenazando”, aclara Salaverría. Pero también destaca que él “no se arrugaba y quería hacer ese tipo de periodismo, comenzó así hasta el último de sus días, que es exactamente lo que ha hecho”.
Salaverría lamenta su pérdida y confiesa que “es muy duro perder a un periodista, pero más duro todavía es perder a un amigo”. Tiene claro que David Beriain es un “modelo de integridad profesional”. “En la facultad estamos orgullosos de que una persona como David haya pasado por aquí. El tipo de mirada que ha desarrollado al mundo, el respeto o la humanidad son los valores que nosotros entendemos como los principales del periodismo”, y añade: “Podemos decir que aquí, en Artajona, teníamos a uno de los mejores periodistas de los últimos 25 años a escala mundial”.
Otro de sus más allegados en la Facultad es Miguel Ángel Jimeno (MAJ), que no recuerda la primera conversación que tuvo con Beriain pero sí el primer acercamiento. Jimeno era director de la revista de la facultad, ‘Nuestro Tiempo’, y David Beriain se acercó hasta allí con unos compañeros para hablar de una doble página que tenían que entregar como práctica de Géneros periodísticos.
“Leía muchísimo, era muy culto y tenía claro que un periodista debía tener una cultura muy amplia y saberes de todo tipo”, dice Miguel Ángel Jimeno. Ayer pasó la noche en vela recopilando escritos, recuerdos y publicaciones que hicieran referencia a David Beriain y entre ellos encontró su poesía. “Le gustaba escribir mucho. Le encantaba escribir poesía, lo cual tenía locas a algunas alumnas”, recuerda entre risas su profesor y amigo.
Describe el periodismo que hacía Beriain como “el de alguien que ama el oficio, el periodismo que siempre buscaba la verdad, costara lo que costara”. Miguel Ángel Jimeno detalla que ese “costara habla de perseverancia, una persona que no publica las cosas si no tiene todo bien atado”.
“Amaba la verdad como amaba este oficio. Era feliz a pesar de las horas que metía, porque era un animal periodístico. Y era de las personas más libres que he conocido ejerciendo el oficio, siempre hacía lo que él creía que debía hacer”, explica Jimeno. Y continúa añadiendo que esa libertad “tiene mucho coste personal, humano, estar separado de su familia, de su mujer Rosaura durante muchos meses e incluso la muerte. Antes la muerte de sus amigos y ahora la suya propia. Hacía lo que quería, por eso era feliz”, termina Miguel Ángel Jimeno.
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