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Restricciones

Las casas rurales navarras ven “escaso” el tope de 6 personas para Semana Santa

Están rechazando clientes de otras CC AA y dudan de llenar con los de casa. Temen una reducción de la norma y hablan de que hay reservas “a ciegas”, que pueden caerse según se fijen las restricciones. Hay casas de más de 8 plazas que se ven penalizadas por el tope actual tras un invierno que tildan de “calvario”

Ángel María Huarte Arzoz, delante de su casa rural Sarobetxea, en Larráyoz.
Ángel María Huarte Arzoz, delante de su casa rural Sarobetxea, en Larráyoz.
Actualizada 08/03/2021 a las 06:00

Ni vascos ni catalanes ni madrileños. Las casas rurales de Navarra en Semana Santa serán para los de casa debido al cierre perimetral, aunque en los prolegómenos de lo que era la “ semana de oro” de estos alojamientos, se están recibiendo llamadas de vecinos de otras comunidades autónomas y de personas que no tienen claro las condiciones que regirán en el periodo vacacional. De momento, si no cambia la norma, el límite es de seis personas de dos unidades convivenciales. El sector considera “escaso” ese tope porque penaliza y castiga a las casas rurales de 8 o más plazas, que se ven abocadas a alquilar perdiendo en ocasiones dinero. De hecho, algunas casas grandes rebajan ligeramente el precio, entre un 10 y un 15%, por aquello de que, al menos, entre algo de dinero en unos negocios que llevan más de cuatro meses -desde final de octubre- en mínimos, muchos de ellos cerrados. Además, critican que no esté ya fijada la normativa para la Semana Santa “porque a la gente le gusta planificar con tiempo”.

Así, y temiendo una reducción de 6 a 4 personas por la reciente recomendación del Ministerio de Sanidad, representantes del sector coinciden en que “ya se está moviendo algo” y en que “la gente tiene muchas ganas de salir”, casi las mismas ganas que los propietarios de trabajar y desempolvar unos alojamientos que, en el último año, han perdido gran parte de su facturación, entre el 30 y el 70% según estiman distintas asociaciones.

En este momento, en la zona de Baztan y de Tierras de Iranzu, comentan que las reservas andan entre un 30 y un 50% pero dudan de si, finalmente, recibirán o no un reguero de visitantes navarros que, a diferencia de otros años, no han podido escapar a la playa ni a otros rincones del país.

Por eso, muchas de estas reservas, como apuntan desde la Federación de Turismo Rural de Navarra, son reservas “a ciegas”. “Hasta no saber que límite de personas marcará Navarra no se consolidarán esas reservas, por lo que puede haber muchas cancelaciones”, indica la secretaria de la asociación, Beatriz Huarte.

“Que se adelante el toque de queda de las 11 a las 10 no afecta mucho a las casas rurales. Lo importante es el número de personas y de cuántas unidades convivenciales que pueden estar en una vivienda. Estamos en seis. Nos parece poco, pero esperemos que no lo reduzcan”, agrega.

Angel Huarte Arzoz, propietario de casa rural Sarobetxea: "La gente llama y no sabemos qué decir”

El propietario critica que se exijan impuestos como en un hotel y que las restricciones sean las mismas que en una casa particular

Ángel Huarte Arzoz no entiende que el Gobierno de Navarra equipare una casa rural a una vivienda particular a la hora de establecer el número de personas que pueden habitar bajo un mismo techo. “Las casas rurales somos una actividad económica a efectos de fiscales, de pagar impuestos, igual que un hotel o un bar, pero para turismo, en cambio, somos un alquiler privado”, expone el propietario de Sarobetxea, en Larráyoz. “Por lo tanto, se nos aplican las restricciones del ámbito privado pero pagamos los servicios, basuras, agua, etc, como un hotel. No es justo”, añade.

Asegura que “no se entiende” que en un bar “se puedan reunir, sin control identificativo, varios núcleos familiares mientras que en una casa rural, donde se pide el DNI para hacer el registro de viajeros, como en los hoteles, no puedan ser de más de dos unidades convivenciales”.

El propietario sostiene que las casas rurales llevan un año “sin facturar”, salvo el paréntesis del verano. “Oficialmente según las restricciones sólo hemos estado cerrados el periodo de marzo a mayo de 2020, cuando la realidad es que nos afectan todas las restricciones posteriores de forma muy directa : movilidad, derecho de reunión, cierre perimetral, por lo cual la realidad es que no existe el turismo a día de hoy. A pesar de ello el departamento de Turismo insiste en que estamos trabajando”, apunta.

Este propietario se siente decepcionado con el departamento de Turismo. “Llamas y te dicen que ellos no pueden hacer nada. Pues opino que el presupuesto de este departamento se derive a salud, para poner vacunas”. Considera que se pueden arbitrar medidas como solicitar una PCR de antígenos rápida para entrar o en la cartilla de salud , algo gratuito para todo el mundo y sacar el certificado de vacunación.

“NO HAY VOLUNTAD”

Para Ángel, en la administración “no hay voluntad de hacer nada”. “No es cuestión de pedir ayudas. Es cuestión de que, si después de un año, sabiendo como sabemos todos que este virus va a seguir por desgracia bastante tiempo con nosotros, el departamento de turismo, que para eso está, debería de tener algo ya pensado para poder reactivar el turismo. No digo ya pero sí un plan cara a Semana Santa para después porque la Semana Santa es una semana más. Lo importante es una continuidad. No puede ser que un departamento de Turismo nos lleve un año ‘apedreando’ a correos de cursillos online. Es indignante”.

OPCIÓN A CERRAR DE VERDAD

La casa de Ángel Huarte, con capacidad para dieciséis personas, es una de las perjudicadas por la limitación de seis personas. “Si nos siguen aplicando la normativa de salud, que lo entiendo, y el derecho de reunión es para seis personas , deberían de declarar cerradas las casas de más de 6 personas”, apunta. De esta manera, afirma el propietario, estos alojamientos podrían evitar que los “servicios públicos” les cobren tasas. “La mancomunidad nos está cobrando por unos residuos que no estamos generando. Eso es hacer leña del árbol caído y, además, sin un mínimo de empatía ni humanidad”.

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Patxiku Irisarri, Turismo Baztan: “Mucha gente hará excursiones de un día”

El presidente de la Baztan-Bidasoa Turismoa Elkartea (Asociación Turística de Baztan-Bidasoa), Patxiku Irisarri, se muestra pesimista en cuanto al escenario de una Semana Santa para los de casa. “Navarra es una comunidad pequeña. Mucha gente puede optar por hacer excursiones de un día. En una hora o poco más te plantas en muchos sitios y regresas a casa a dormir. No sé si llegaremos. Si conseguimos una ocupación de entre el 50 y el 70% será un éxito”, afirma.

Sobre las restricciones en las casas rurales, Irisarri detallaba que con 6 personas no se pueden reunir dos parejas con dos hijos cada uno. “Es muy poco. El límite perjudica a la casas de 8 o más plazas. Al final, lo que hacen es que unos están en una casa, otros en otra, pero luego se van a juntar en el bar del pueblo, en el parque o a la hora de hacer una excursión”, apunta.

Sobre las reservas que hay en este momento señala que no andarán entre un 30 y un 50%. “La gente está llamando y reservando, pero son reservas que se pueden caer según se establezcan las medidas definitivas en los próximos días. Hay incertidumbre”.

Para este portavoz de una asociación con 80 socios es de agradecer que los navarros decidan conocer mejor su comunidad. “ Lo que está claro es que la gente que va a venir es de Navarra pero, de no haber cierre perimetral, estaría en otro sitio, porque la Semana Santa son 4 o 5 días y la gente se suele ir lejos. Los navarros, para pasar un fin de semana en Navarra, lo suelen hacen cualquier fin de semana. ¡Ojalá se animen muchos a ir a las casas rurales!”.

Txaro Apesteguía, Tierras de Iranzu: “Hay demanda para casas de pocas plazas”

La gerente de la Asociación Turística Tierras de Iranzu, Txaro Apesteguía, reconoce que las casas rurales están recibiendo llamadas de personas del País Vasco y de comunidades limítrofes como La Rioja. “Hemos avisado para que las rechacen porque son reservas huecas. El cierre perimetral no se va a levantar”, detalla la portavoz de una asociación con unas 40 casas rurales, entre otros alojamientos.

Al igual que otros representantes considera que el tope de seis personas limita y desincentiva que los navarros decidan pasar unos días de Semana Santa en casas rurales de la zona. “Aún es pronto, pero parece que hay demanda para las casas de pocas plazas, 8 o menos. Hay quien se apunta y espera a ver si el Gobierno de Navarra hace cambios, por lo que todo está en el aire”, añade.

Para la representante de las casas rurales hubiera sido deseable que las normas de cara a Semana Santa se hubieran fijado con mayor antelación. “Nos podemos ver que, según sea el tiempo que vaya a hacer esos días y las normas que finalmente primen, haya mucha llamada de última hora. Es una situación nueva para todos”.

Lo que sí detectan las casas rurales es que la gente “tiene muchas ganas de salir, de cambiar de escenario y viajar”. “En cuanto a los propietarios, Apesteguía detalla que “hay mucha tristeza”, que el invierno ha sido “un calvario” para la mayoría de negocios y que encaran la Semana Santa con “la ilusión de empezar a trabajar”. “La facturación en el último año ha caído entre un 30 y un 50% en muchos alojamientos. La pandemia ha dejado mucha huella. Hay que ponerse en la piel de quienes viven del turismo”.

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Xabier Larráyoz, propietario de casa Petra: “Cuesta mucho calentar una casa vacía hace meses”

Xabier Larráyoz todavía no ha alquilado su casa rural, en Aizoáin, con capacidad para 10 o 12 personas si se añaden camas supletorias. Cuenta que no sabe si lo hará, que depende del perfil de quienes muestren interés, porque no quiere problemas. Busca personas concienciadas con la problemática sanitaria y, aún así, si el Gobierno de Navarra mantiene el límite de seis personas quizá tampoco se decida a alquilarla.

Explica que la casa es grande, de piedra y que lleva todo el invierno cerrada. “Son muchos meses vacía. Ahora está fría, a cinco grados, y levantar eso hasta los veinte grados o más para un grupo pequeño y que sólo vaya a estar tres o cuatro días casi no merece casi la pena. Es un coste tremendo. No es lo mismo que calentarla cuando tienes los fines de semana ocupados. Si la voy a alquilar un viernes, tengo que poner la calefacción desde el martes. Si el grupo viene para una semana o más, quizá la alquile”, apunta.

Asegura que tiene llamadas estos días, aunque ni de lejos es el “bombardeo” de otros años cuando, asegura, “podía llenar un hotel con todas las personas interesadas”. “Quizá no hay tanta llamada porque nuestro cliente es en un 98% guipuzcoano y vizcaíno, gente que viene para conocer Pamplona, pasear por la Estafeta. Si no van a poder venir de otras comunidades no va a ser una buena Semana Santa. No creo que el sector llene solo con la gente de Navarra”, sentencia.

Hace ya seis años que Xabier y su mujer reformaron “a capricho” la casa familiar. “El último año está siendo catastrófico. El año pasado nos quedamos sin Semana Santa y lo único que funcionó fue el verano, pero nada más. En un año, de marzo a marzo, he perdido el 70% de lo que hubiéramos facturado en condiciones normales. Es muchísimo y así no se puede aguantar porque los gastos siguen siendo los mismos”.

Considera que el Gobierno de Navarra debería ampliar el número de personas que pueden reunirse en las casas rurales para apoyar al sector.

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