El cribado de Andosilla suma siete nuevos positivos de 557 pruebas
La mitad de los vecinos de entre 15 a 29 años y de 50 a 69 años acudieron al cribado


Actualizado el 23/01/2021 a las 06:00
El cribado poblacional que se llevó a cabo en Andosilla sobre un total de 557 andolenses, una quinta parte de los 2.800 habitantes del municipio, finalizó con siete nuevos positivos en la prueba de antígenos. El cribado, organizado por el departamento de Salud, se puso en marcha tras detectar en la última semana un importante incremento de contagios entre la población, con 50 casos activos. Las pruebas se centraron entre los 1.100 vecinos de entre 15 a 29 años y entre 50 a 69 años, de los que acudieron la mitad. Los ciudadanos que dieron positivo en el test de antígenos fueron avisado por SMS para volver y someterse a una PCR.
El cribado se llevó a cabo, entre las 9.30 y las 18 horas, en el polideportivo municipal, con una parada de dos horas, de 14 a 16 h, para comer. Cristina Oronoz Garde, jefa de Atención Primaria y Cuidados Asistenciales, coordinó a un equipo del Área de Salud de Estella formado por cuatro enfermeras, Leire Solchaga, Irene Díaz de Rada, Cristina Gil De La Cuesta y Raquel Royo; tres TCAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería), Charo Erro, Soraya Guillén y Pablo Olorón; y cinco administrativos, Laura Gainza, Mari Carmen Moreno, Bárbara Ramírez, Mamen Navarro y Jesús Mardones.
Los 557 vecinos que se apuntaron al cribado en los teléfonos proporcionados por el Ayuntamiento estaban citados a razón de 6 personas cada 10 minutos por cada una de las cuatro mesas, lo que propició rapidez al cribado. “Está muy bien organizado. Han sido muy puntuales, les he felicitado”, indicó Enrique Mastral López de Heredia, de 55 años que aseguró que había acudido por precaución. “Tengo tres hijos de 24, 20 y 17 años y he estado en contacto con alguno de sus amigos. Es una forma de quedarme tranquilo”.
Sandra Jiménez López, de 21 estudiante de Arqueología en la Universidad de Granada, indicó que no había dudado en someterse a las pruebas. “Creo que es lo que debía hacer, por responsabilidad. Es un poco molesto, pero nada más”.
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TRES FOCOS
El pasado lunes, con 6 nuevos positivo y 30 casos activos, la localidad decidió cerrar todos los edificios públicos, parques y oficinas municipales y se pidió a la población que restringiese todo lo posible la movilidad. Desde entonces, el número de positivos no dejó de incrementarse, lo que aconsejó el cribado poblacional de ayer. El alcalde de Andosilla, Javier Sanz, señaló que todo parece indicar que los positivos detectados parten de tres focos diferentes. Una cuadrilla de jóvenes que a su vez contagiaron a padres y abuelos, un entorno familiar y un tercer foco relacionado con un establecimiento hostelero. “Pero, al final, lo que importa es que hay muchos contagiados. Estamos poniendo todos los medios a nuestro alcance para evitar que se sigan propagando los casos”, comentó.
Montse Altozano Méndez, de 57 años, acudió a hacerse el test de antígenos con su hijo, Abel Esparza Altozano, de 25 años. “Es la primera vez que me lo hago. Estamos viviendo una situación en Andosilla que da un poco de miedo, la verdad. Es triste que, cuando nos dan un poco de libertad, no sepamos usarla y que solo reaccionemos cuando vemos las orejas al lobo”, indicó Montse Altozano, que durante varios años regentó la cafetería Los Porches.
Por su parte, Abel Esparza, indicó que en los piperos (cuartos o chabisques) de Andosilla no se han producido contagios. “En la calle de los piperos está todo cerrado desde hace meses”, indicó el joven que trabaja como cocinero en el bar Ideas. Madre e hijo aseguraron que la hostelería no tiene la culpa de los brotes, pero sí reconocieron que muchos de los clientes se quitan la mascarilla cuando se sientan a las mesas. “Nos relajamos todos, sin ser conscientes del peligro”, añadió Montse Altozano.
Maylis Lafont, de 65 años, acudió con su marido Miguel Ángel Alcalde. “Es una pequeña molestia que se puede aguantar”. Miguel Gurpegui Resano, de 51 años, comentó que había ido por responsabilidad. “Vivo con mi madre que tiene 88 años y, aunque tengo cuidado y evito situaciones de riesgo, he preferido asegurarme “.