Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Empleo

El coronavirus causa estragos en Navarra: 7.400 parados más y 2.750 empleos menos

La Seguridad Social ha concluido el año con 2.752 cotizantes menos que los registrados durante 2019

Dos desempleados consultan las ofertas de trabajo expuestas en una oficina de empleo.
Dos desempleados consultan las ofertas de trabajo expuestas en una oficina de empleo.
NURIA GARCÍA
Actualizada 06/01/2021 a las 08:47

Si quedaban dudas del nefasto efecto de la pandemia sobre la actividad económica, los datos del paro registrado en 2020 las han terminado de despejar. Las oficinas de empleo en Navarra terminaron diciembre con 40.637 personas apuntadas como demandantes de trabajo, un 22,4% más que hace un año. Son nada menos que 7.439 parados más, de los que 1.110 se sumaron durante el pasado mes, para un pésimo balance del empleo en 2020, que también se ha saldado con 2.752 afiliados menos a la Seguridad Social y 8.580 trabajadores en ERTE.

Frente a los leves aumentos de los demandantes de trabajo en enero y febrero del año pasado, que crecieron un 0,9% y un 0,4% respectivamente en comparación interanual, el confinamiento que entró en vigor desde el 15 de marzo, ante el incremento desbocado de los contagios por covid-19, supuso el inicio de una senda ascendente que ha resultado imparable pese a las esperanzas que despertó la malograda contención de la pandemia a las puertas del verano. El fin del primer estado de alarma y el aumento de la actividad económica durante el estío provocó una significativa reducción del desempleo entre junio y septiembre que alcanzó su apogeo en agosto, cuando el paro registrado cayó en 1.143 personas. Sin embargo, la segunda oleada del coronavirus y la imposición de nuevas restricciones supuso un prematuro punto final a la recuperación.

El desempleo terminó 2020 con cifras similares a los de 2016, ejercicio que concluyó con 40.045 parados, aunque la tendencia para el empleo era positiva tras cuatro años consecutivos de mejoría del mercado de trabajo. Por entonces se había dejado atrás el pico de 51.944 desempleados con que terminó 2012, mientras que la actual escalada del paro se asienta sobre un nivel mucho más alto que en la anterior crisis. Habría que remontarse a 2009, que concluyó con 40.653 parados, para encontrar una situación de destrucción de empleo similar a la experimentada en 2020, con la diferencia de que, en aquellas fechas, el aumento de los demandantes de trabajo partía de un nivel mucho más bajo, ya que en 2007 tan solo había 21.575 personas apuntadas en las oficinas de empleo.

Precisamente para conjurar otra depresión económica tan prolongada como la anterior y al contrario de las políticas draconianas impuestas por la Unión Europea durante la crisis financiera iniciada en 2008, Bruselas ha apostado esta vez por poner todos los recursos económicos necesarios para amortiguar el golpe y acortar los plazos de la recuperación. Todas las esperanzas están puestas en que los ingentes fondos del plan Next Generation ayuden este año a revertir el panorama, para lo cual será clave un rápido éxito de la campaña de vacunación. Sin la inmunidad de rebaño antes del próximo verano, objetivo ahora en duda debido al lento ritmo de vacunación, será difícil que el mercado de trabajo remonte el vuelo.

El coronavirus causa estragos en Navarra: 7.400 parados más y 2.750 empleos menos

Agricultura: capeando el temporal

La necesidad de abastecer de alimentos a las zonas urbanas no ha sido estímulo suficiente para evitar que el desempleo también haya azotado a los empleados del campo. Según los datos facilitados ayer por el Servicio Estatal de Empleo Público (SEPE), el año que acaba de terminar registró un aumento de desempleados en la agricultura del 17,8% al pasar de 1.974 parados a finales de 2019 a 2.325. No obstante, este aumento es inferior al registrado por la media, que se situó en el 22,4%, pero demuestra que ningún sector ha quedado al margen de la crisis económica que ha generado la pandemia de la covid-19. Las agencias de empleo en Lodosa y Tudela, las dos con mayor concentración de trabajadores de este sector sin empleo, registraron incrementos desiguales a lo largo de 2020, con aumentos del paro del 13,7% en la primera y del 18,1% en la segunda. No obstante, en lo que se refiere al periodo de la pandemia, estos aumentos fueron del 8,9% y del 7,7% respectivamente, lo que da idea de que la demanda de productos alimenticios durante la crisis sanitaria amortiguó un descenso de actividad que era mucho más intenso al comenzar el año pasado. En cualquier caso, la cifra de demandantes de empleo en este sector se sitúa cerca del pico máximo registrado en la anterior crisis económica, que llegó a los 2.440 parados en 2013.

Industria: el confinamiento pasa factura

El confinamiento de la primera fase de la pandemia, que obligó a clausurar a todas la actividades consideradas no esenciales, llevó a una parte significativa de la industria en Navarra a echar el cierre durante varias semanas, como fue el caso de Volkswagen Navarra, la empresa del sector más importante, que permaneció sin actividad entre el 16 de marzo y el 26 de abril. Esta situación unida al agravamiento de la crisis sanitaria con la segunda ola de la covid, que deprimió la demanda desde octubre, ha llevado a muchas de estas empresas a prescindir de empleados eventuales. Según los datos facilitados ayer por el Servicio Estatal de Empleo Público (SEPE), los trabajadores del sector industrial apuntados a las listas del paro aumentaron en 2020 un 17,1% al crecer de 4.678 desempleados en el cierre de 2019 a 5.478. También quedaron patentes algunos reveses sufridos en el sector industrial, como el cierre de la planta de palas de Siemens-Gamesa en Aoiz que supuso la pérdida de 239 puestos de trabajo. No en vano, la agencia de empleo de esa localidad terminó el año pasado con un incremento del paro registrado de 207 personas, lo que se traducen en un crecimiento porcentual del 27,6%. El contrapunto del sector lo puso la industria agroalimentaria pese al cierre de la hostelería, que se compensó con el aumento de la demanda de las grandes superficies comerciales.

Construcción: contraste respecto a 2008

Si el aumento del paro de la crisis económica causada por la burbuja inmobiliaria en 2008 se cebó con los trabajadores de la construcción, en esta ocasión este sector ha sido el menos damnificado por la pandemia. Así lo demuestran los datos del Servicio Estatal de Empleo Público (SEPE), que reflejaron el menor aumento de demandantes de empleo durante 2020 con una subida del 11,6%, casi la mitad que la media en Navarra situada en el 22,4%. A ello ha contribuido la cura de adelgazamiento que sufrió este sector en los últimos años tras la hipertrofia crediticia que, durante una década, hinchó sus dimensiones hasta niveles insostenibles. Las oficinas de empleo en Navarra terminaron el año pasado con 1.928 trabajadores de este sector en búsqueda activa de una oportunidad laboral frente a los 1.727 que había a finales de 2019. Por dar una referencia, el paro en la construcción en lo peor de la anterior crisis económica alcanzó los 6.504 desempleados en 2012. El mejor comportamiento experimentado hasta la fecha se cimenta en el vigor de la demanda de obra nueva residencial. Las perspectivas para el sector de cara al año que viene no son malas si se tiene en cuenta que una parte importante de los fondos europeos de recuperación se destinará a la mejora de la eficiencia energética de las edificaciones anticuadas mediante la rehabilitación.

Servicios: la hostelería hace aguas

El comportamiento del desempleo en el sector servicios no fue homogéneo durante el año pasado, aunque el cierre obligado de la hostelería durante largos periodos, así como la cancelación de las fiestas patronales, condenó el futuro laboral de buen número de empleados en estos negocios. El paro registrado aumentó en este sector durante 2020 en casi 5.000 desempleados más respecto a 2019, que pasó de los 21.998 inscritos a 26.698 en un año, lo que supuso un incremento del 21,4%. El duro castigo para bares y restaurantes durante buena parte de la pandemia debido a los cierres forzosos, ante el riesgo de contagio inherente a este modelo de ocio más allá de lo que sucede en el controlado interior de lo locales, ha terminado minando el empleo en este sector. Una destrucción de puestos de trabajo que también ha afectado a otros comercios debido al incremento de las compras a través de internet. Por contra, precisamente gracias al auge del comercio electrónico, ha crecido con fuerza la demanda de trabajadores en las áreas de la logística, el transporte y el almacenamiento. La popularización del teletrabajo también ha generado una importante demanda de servicios telemáticos, aunque, por otra parte, ha provocado un menor uso del vehículo privado con consecuencias en la comercialización de carburantes, los mantenimientos y las reparaciones.

Primer empleo: falta de expectativas

El indicador del paro registrado que ha sufrido un peor comportamiento durante 2020 corresponde a aquellas personas inscritas que buscaban por primera vez un empleo. Los datos del Servicio Estatal de Empleo Público (SEPE) apuntan a un incremento del 49,2% a lo largo del año pasado, lo que significa que se pasó de 2.821 personas a 4.208. Esta categoría alcanzó así un nivel sin precedentes al que ni siquiera llegó durante lo peor de la crisis económica. Hasta la fecha, el peor registro correspondía a 2016 con 3.291 demandantes sin empleo anterior en un contexto en el que había unos 260.000 afiliados a la Seguridad Social frente a los 287.099 con los que terminó 2020 pese a perderse a lo largo del año pasado 2.752 cotizantes. Y junto a las personas que buscan su primer empleo, otro colectivo muy vulnerable que ha experimentado un fuerte crecimiento ha sido el de los parados de larga duración. Quienes llevan buscando sin éxito un trabajo entre uno y dos años han aumentado un 122,1% a lo largo de 2020, un porcentaje que se sitúa en el 113,2% entre los que permanecen en paro de seis a doce meses después de apuntarse en las oficinas de empleo. El primer grupo suma 8.937 personas, el 22% de todos los parados, y el segundo llega hasta las 9.352 personas, que representa el 23,1% de los inscritos en las oficinas de empleo.

Te puede interesar

 

 


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE