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Educación

Primera evaluación superada en Navarra

Contra todo pronóstico, los colegios e institutos navarros han completado el primer trimestre del curso de forma presencial. Familas, centros, docentes y administración coinciden en señalar como clave la implicación de toda la comunidad escolar

Alumnos de Primaria del Colegio Público Griseras de Tudela en su primer día de clase. Mascarillas, distancia y lavado de manos han llevado a completar el trimestre presencialmente.
Alumnos de Primaria del Colegio Público Griseras de Tudela en su primer día de clase. Mascarillas, distancia y lavado de manos han llevado a completar el trimestre presencialmente.
Actualizada 02/01/2021 a las 06:00

El 4 de septiembre decenas de miles de navarros retomaron la rutina con el corazón en un puño. Tras seis meses conteniendo a sus hijos en casa por imperativo del coronavirus, el nuevo curso escolar trajo ese día la promesa de la vuelta a una nueva normalidad. Volvían las clases presenciales y las aulas abiertas en un nuevo contexto plagado de protocolos, normas y mil incertidumbres. Todo aquel que tenga descendencia en edad académica, y también muchos de los que no, reconocerá que aquellos días expresó una frase similar a esta: “A ver cuanto duran en clase hasta que nos vuelvan a confinar”. Y sí, el primer día del curso trajo la noticia de la primera aula confinada al registrar un caso positivo de coronavirus. Fue en el colegio público de Azagra. Al segundo día de clase ya eran dos aulas. Diez días después 93. Con cerca de 2.000 estudiantes aislados en sus casas por positivos en sus aulas el 3% registrado de alumnos en cuarentena sólo parecía confirmar los peores temores. Pero no. Los positivos registrados en las aulas eligieron ese suelo, y lo han mantenido durante todo el primer trimestre. Ahora, con todos los alumnos de vacaciones, profesores, padres, sindicatos y autoridades reflexionan sobre el inesperado logro de completar todo el trimestre de forma presencial.

Teresa Mòdol Betriu ha constatado este fenómeno desde una triple vertiente educativa: como madre, profesora de Secundaria en un centro público y presidenta además de CONCAPA Navarra, la federación de Apymas mayoritaria en la red concertada de la Comunidad foral que representa a más de 40.000 alumnos. “¡Por fin llegó la Navidad!. Creo que la mayoría de las familias estamos gratamente sorprendidas por como se han ido desarrollando los acontecimientos. Los Whatsapp de padres echaban humo antes de empezar y algunos ya apostaban el día en que se cerrarían las escuelas. Los más negativos, calculaban que duraríamos unas pocas semanas, otros decían que antes de noviembre. Pues no, hemos llegado a Navidad y los colegios han funcionado con normalidad”, reflexiona.

Desde CONCAPA creen que los centros educativos han funcionado como espacios de “control del virus” y opinan que las medidas higiénico-sanitarias establecidas, el gran trabajo de los docentes, equipos directivos y la implicación de las familias, han sido claves en este control. “La limpieza de manos, el uso de mascarillas y el distanciamiento social son hábitos ya arraigados en nuestros hijos. Gracias a estas medidas, no solo se ha ‘controlado la propagación del virus’, sino también enfermedades infecciosas habituales en niños con edad escolar. Sin embargo, esta situación también deja en evidencia las ‘carencias’ de nuestro sistema educativo. Podríamos hablar de la brecha digital existente en nuestra sociedad. Hay muchas familias que en el periodo de confinamiento no tenían acceso a internet. El proceso de digitalización, tan necesario en la actualidad, aún no se ha realizado en todas las etapas educativas. Son muchos los estudiantes, sobre todo de Primaria, que aún no tienen dispositivos digitales”, indica.

Para Teresa Mòdol esta digitalización también tiene que llegar para los alumnos de necesidades educativas especiales, mediante adaptación de la metodología a sus necesidades, pues cree que, en estos momentos, necesitan más atención que nunca. “La brecha científica también es un tema clave a tratar. Según el resultado del informe TIMSS, los estudiantes españoles de primaria: bajan en Ciencias, se estancan en Matemáticas y aumentan la diferencia con la media de la OCDE. La educación presencial es esencial, por eso es importante que los centros educativos sigan abiertos. El mayor problema viene ahora.

La llegada del frío hará que se extremen las precauciones y con ello, la necesidad de revisar los protocolos. Hasta ahora la clave para evitar contagios ha sido la ventilación de los espacios cerrados. Ahora que viene el frío, se tendrán que plantear otras medidas, ya que corrientes prolongadas pueden perjudicar al alumnado y personal docente. No hay que olvidar que en nuestras alumnas existen alumnos con patologías respiratorias que esta situación podría agravar dichas patologías. Los centros educativos necesitarán más medios para afrontar el invierno”, termina la presidenta de CONCAPA Navarra.

Otra compañera docente, Yolanda Erro García, concuerda en que los protocolos sanitarios en los centros escolares han funcionado gracias al esfuerzo de todos los agentes implicados de la comunidad educativa. Para la vicepresidenta del sindicato AFAPNA, “la generosidad de los docentes en su tiempo y dedicación, así como el liderazgo de los equipos directivos, la comprensión de las familias (entradas escalonadas, jornada covid…)” han hecho que los centros escolares sean espacios seguros. “En AFAPNA hemos insistido y seguimos en ello, exigiendo medidas de protección necesarias en los centros escolares. El primer trimestre del curso parece que ha ido bien; pero no tenemos que bajar la guardia en cuanto a la aplicación de las medidas preventivas. Ahora que las temperaturas ya han bajado sería bueno que los centros pudieran contar con medidores de CO2 para medir la correcta calidad del aire dentro del aula, y así dar pautas a los docentes cuando abrir las ventanas y durante cuánto tiempo, en estos días de invierno.

Nosotros estamos esperanzados con las vacunas y somos conscientes de que tenemos que esperar el turno del grupo por orden de prioridad o urgencia en la vacunación. Los docentes que voluntariamente quieran se nos va a vacunar pero tenemos que tomar conciencia que no vamos a conseguir la inmunidad de grupo en los centros escolares ya que todavía no está claro la vacunación al alumnado menor de 16 años. Por tanto tendremos que seguir extremando las medidas sanitarias y nosotros AFAPNA como sindicato exigiendo: PCR para profesorado que haya atendido a alumnado positivo por covid, mascarillas FFP2 para profesorado de Educación Infantil, personal sanitario en los centros y sustitución inmediata del personal. No cabe duda que entre todos lo conseguiremos”, aporta.
Implicación docente y familiar

El balance positivo de estos primeros cuatro meses del curso también se ha hecho extensible a los centros. Desde uno de los mayores en tamaño, Miravalles-El Redín, Mikel Rodríguez Aguirreche, su director, lo confirma. Asegura que partían de un escenario “algo incierto puesto que al final del mes de agosto la situación sanitaria mostraba algunos signos preocupantes”. El colegio se preparó a lo largo del verano para la esperada vuelta de los alumnos a las aulas, diseñando un plan de contingencia que recogía las pautas del Protocolo de prevención y organización para el curso 2020-21 del departamento de Educación del Gobierno foral.

“Hubo que reinventar el colegio en un tiempo récord para proteger la salud de alumnos y profesores. El plan de contingencia recoge entre otros muchos aspectos, la sectorización del colegio, el establecimiento de un plan de limpieza y desinfección, la gestión escalonada de entradas y salidas, la implantación de la jornada continua y la adecuación del uso del comedor, la gestión del patio y de los tiempos de recreo, organizar el seguimiento de clases online en caso de confinamiento de aulas o alumnos, establecimiento de un plan de refuerzo de la competencia digital, etc. Un sinfín de detalles que gracias a la gran implicación del profesorado y a la colaboración de los alumnos y las familias están dando unos resultados satisfactorios”, comienza.

Desde el centro, que supera los 2.400 alumnos y cuenta con más de 200 profesores, aseveran que son precisamente los docentes los que han dado, “una vez más”, muestras de su implicación, profesionalidad y capacidad de adaptación. Recuerdan que al final del curso pasado, terminaron el trimestre en modalidad online, y al inicio de este otro curso se han formado en competencia digital y docencia online a la vez que han adaptado la metodología de sus clases a las exigencias del plan de contingencia. “También es de agradecer el comportamiento general de los alumnos. Hay que destacar que los centros escolares no son focos de transmisión del virus y esto se debe en gran parte a su compromiso en el cumplimiento de las normas”, añaden.

Mikel Rodríguez también valora el papel que han jugado en estos meses las familias, un carácter “comprensivo y constructivo” que ha sido determinante. “Esta pandemia está suponiendo un reto familiar en toda regla puesto que ha implicado la compatibilización del trabajo con la atención a los hijos. En ocasiones a eso se han añadido tristemente la enfermedad y las dificultades económicas. Confiamos en que manteniendo las medidas de protección que se han adoptado hasta la fecha y con la implicación de alumnos, profesores y familias podamos mantener la actividad educativa presencial con unos resultados similares, y si cabe mejores, que los conocidos hasta la fecha. Ese será nuestro empeño durante el tiempo que dure esta situación de pandemia”, culmina el director.

El caso de Ignacio de Lorenzo Rodríguez es singular. Profesional de la comunicación y responsable de la Unidad de Rankings de la Universidad de Navarra se ha especializado durante los últimos meses en la recogida y mapeo de datos de las aulas confinadas en Navarra. A través de su cuenta en la red social Twitter (@idelore), ha recogido todos los datos públicos disponibles en sucesivos gráficos interactivos que recogen la evolución de la pandemia en los colegios navarros. “Mi interés por los confinamientos escolares surgió de ser padre de tres hijos y estar preocupado por la vuelta a las clases. No soy experto en educación o sanidad, así que me centré en los datos de los resultados de las medidas tomadas, más que en su pertinencia. Por eso comencé a reunir información diariamente hasta recoger más de 6.500 datos de colegios y clases confinadas, número de alumnos, incidencia por localidades, etc. A diario actualicé un panel interactivo (bit.ly/escuelaconfinav) y, varias veces por semana, intenté resumir la situación en mi Twitter”, expone.

Gracias a esta labor el periodista ha podido alcanzar tres conclusiones. La primera, que a los gobiernos les cuesta ofrecer la información sobre el confinamiento escolar de forma frecuente (datos diarios) y consolidada (mostrando la evolución con las mismas variables): “Ojeando a nuestro alrededor, ni el Gobierno vasco, ni el riojano ni el aragonés, cumplen con estas dos condiciones. El Gobierno navarro ha ofrecido información diaria, pero, de las siete variables empleadas para mostrar los confinamientos, sólo en el 23% de los días las ha ofrecido de forma completa. Y tampoco ha recogido en su web todos los datos recopilados para mostrar la evolución”.

La segunda conclusión a la que llega de Lorenzo es que, aunque depende de la expectativa que uno tenga, el sistema “ha funcionado bastante bien”. En todo este tiempo, el porcentaje de confinados diarios no ha superado el 5’5%, siendo un sistema muy sensible: que una clase sea confinada (todos los alumnos se van a casa) no significa que todos los escolares estén infectados. Los números de confinados escolares siguen, en grandes líneas, los grandes movimientos de casos de infecciones detectadas y sirven para confirmar un repunte o una bajada, así como los efectos de un puente o un festivo.

“Tercero, y a pesar de lo anterior, las cifras no reflejan el problema que supone para la familia que confinen a su clase. Además del miedo al contagio, se genera un enorme problema para la gestión familiar y la conciliación profesional. Me parece razonable concluir que una forma sencilla de ayudar a todas esas familias es ofrecer información actualizada, comparada y descargable de la situación del confinamiento escolar”, acaba.

LA CLAVE, EVITAR INCERTIDUMBRES

La perspectiva de las instituciones permite completar la radiografía que valora el primer trimestre escolar y su culminación presencial. Manuel Martín Iglesias, presidente del Consejo Escolar y exdirector del colegio público Paderborn-Víctor Pradera, reconoce que “la pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la modalidad educativa presencial”. Y no duda en afirmar que es plausible evitar que se produzcan incertidumbres con decisiones consecuentes por la presencialidad: “Calendario escolar, ser la primera comunidad que lo comienza, promover la formación institucional en competencia digital para todo el profesorado con medidas de prevención e higiene, así como un Plan de Atención no Presencial para el alumnado confinado con revisión continua a través de un Grupo de Trabajo Mixto, Comité técnico de coordinación COVID-19 por la educación bajo el amparo del CEN”, enumera.

Eso no quita para que el docente crea que en el ámbito de las competencias digitales se va a un escenario de Aula Bimodal: “Es absolutamente ya real. Y de ahí, la necesaria dotación individualizada de medios (está prevista, y es una gran noticia, la dotación desde 4º de Primaria a 2º de Bachillerato para todo el alumnado). Pero de igual forma se debe plantear ese tratamiento pedagógico digital, que refuerce y asegure la programación del profesorado. Poner en marcha metodologías que aumenten la motivación del alumnado, logren un aprendizaje significativo, fomenten la autonomía del alumno y promuevan la experimentación e investigación. La inversión con criterios públicos y transparentes para la ampliación y obra nueva ya son reales. De igual forma, pero hay una necesidad imperiosa de equilibrar el alumnado desfavorecido entre todos los centros sostenidos con fondos públicos”.

¿Y qué ocurrirá a la vuelta de la Navidad? ¿Qué puede esperar la comunidad educativa en su conjunto cuando de nuevo más de 100.000 estudiantes regresen a sus aulas, a sus grupos estables de convivencia, tras semanas alejados del centro? La misiva que el consejero de Educación, Carlos Gimeno Gurpegui, ha enviado a los centros da una pista. Apuesta por no bajar la guardia y mantener como están, al menos de momento, los protocolos de prevención.

NO BAJAR LA GUARDIA TRAS NAVIDAD

El consejero comienza agradeciendo a las direcciones de los centros escolares el “extraordinario trabajo que habéis realizado en este difícil periodo”. “Vuestra dedicación y esfuerzo, una vez más, han permitido que el sistema educativo navarro haya podido mantener su compromiso de ofrecer una atención presencial, considerada imprescindible para el logro de los objetivos pedagógicos que demanda y merece nuestro alumnado. A pesar de las dificultades, en estos meses se ha evidenciado la voluntad de la comunidad educativa de cada centro de actuar con rigor en la aplicación de las medidas sanitarias recomendadas y supervisadas por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, permitiendo la conciliación de los objetivos esenciales pretendidos: la atención educativa presencial y el mantenimiento de las garantías de seguridad y salud del personal y el alumnado”, escribe.

Gimeno recuerda que el escenario epidemiológico ha ido evolucionado desde el inicio del curso, observándose como los centros educativos son, en este sentido, un claro reflejo de la situación existente en la sociedad y en el contexto social más inmediato. “Afortunadamente, las evidencias disponibles hasta el momento nos demuestran que los centros educativos no están siendo factores de riesgo para la evolución epidemiológica, más bien al contrario, se presentan como contextos razonablemente seguros entre otras causas por el excelente trabajo que estáis desarrollando en la definición y desarrollo de las medidas de prevención específicas de cada centro. En estas circunstancias, y ante las incertidumbres que desde el ámbito sanitario se notifican en relación al comportamiento del virus durante las próximas semanas, especialmente coincidiendo con el retorno de las vacaciones escolares de Navidad, el departamento de Educación con el asesoramiento técnico de Salud, ha decidido no introducir, en este contexto tan incierto, modificaciones en el actual Protocolo de prevención y organización para el desarrollo de la actividad educativa presencial para el curso académico 2020-21. Asimismo, queremos trasladaros la necesidad de mantener el rigor con el que se está aplicando el actual Protocolo para seguir trabajando en unas condiciones de atención presencial lo más seguras posibles”, finaliza el consejero.


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