

Trabajar como un ejército
Actualizado el 26/12/2020 a las 06:00
De la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 hemos aprendido en primera persona que los seres humanos somos vulnerables frente a la fuerza de la naturaleza. Los virus, aun estando en el límite entre la materia inerte y la vida, son un ejército extraordinariamente eficaz. Se multiplican a sí mismos a gran velocidad y se adaptan con éxito a las situaciones adversas. Para vencerlos, necesitamos actuar también como un ejército, de forma rápida y coordinada. Esto implica conocer al enemigo y disponer de armas que puedan detenerlo. Gracias a que en las últimas décadas se había investigado en coronavirus, existía conocimiento previo sobre la biología de esta familia de virus y sobre cómo debían ser las vacunas que nos protegieran eficazmente frente a ellos. Gracias también a la investigación en nuevas tecnologías de vacunas, se disponía de estrategias alternativas a las vacunas tradicionales, que permiten un desarrollo más rápido y racional, utilizando herramientas de biología molecular y biotecnología. Esta combinación de conocimiento, junto con la inversión y el esfuerzo conjunto, sin precedentes en la historia de la medicina, han permitido avanzar a gran velocidad en el desarrollo de vacunas frente a un virus nuevo. Tanto, que menos de un año después de que conociéramos la existencia del SARS-CoV-2, ya se están distribuyendo en la población vacunas que han demostrado ser muy eficaces y seguras.
Si tuviera que subrayar dos lecciones aprendidas de esta pandemia serían la necesidad de estar preparados y la de cooperar. En el campo de la ciencia, estar preparados significa tener un músculo potente de conocimiento y tecnologías, que se desarrolla con personal experto y experimentado y equipos e infraestructuras avanzados. Para conseguirlo se necesita inversión suficiente y sostenida y una nueva mentalidad que reconozca el valor insustituible de la investigación para avanzar y resolver nuevos problemas. Hemos aprendido también que se necesita la acción conjunta de todos y cada uno para contener a un virus pandémico. En el terreno de la ciencia, esto implica establecer colaboraciones multidisciplinares, que son las que permiten solucionar los problemas complejos. Implica también comunicar y compartir el nuevo conocimiento con la comunidad científica para acelerar y promover los avances científicos de otros. La situación de emergencia mundial ha movilizado la investigación de muy diversos campos de la ciencia para luchar contra la pandemia desde todos los frentes posibles, virología, biomedicina, física, química, matemáticas, ingeniería, sociología...
Saber que todo un ejército de científicos, personal sanitario, industrias farmacéuticas, gobiernos, instituciones y ciudadanos en general, trabaja con un mismo propósito de vencer al virus nos ayuda a sentirnos un poco menos vulnerables y más esperanzados.
Isabel Sola Gurpegui es viróloga e investigadora en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC