Acompañamientos al otro lado del teléfono para enfermos de cáncer en Navarra
Decenas de voluntarios, de manera periódica, llaman, comparten y escuchan las historias de pacientes oncológicos


Publicado el 26/12/2020 a las 12:39
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Navarra ha organizado voluntariados de acompañamiento telefónico a pacientes con cáncer que se han intensificado y adaptado a las circunstancias actuales.
El acompañamiento no es un servicio nuevo para la AECC, sino que, tras la pandemia, se ha amoldado a los requerimientos sanitarios y de seguridad, por lo que el tradicional servicio presencial se ha trasladado al teléfono.
Con ello, hay decenas de voluntarios que de manera periódica llaman, comparten y escuchan las historias de pacientes oncológicos, como la de Carmen Rondón, una mujer de origen venezolano y que, dice, ya está "viejuca" por lo que debe cuidarse.
Rondón vive sola y reconoce que aunque de salud física está recuperada, "a nivel emocional no estoy bien" y recibir la llamada telefónica de su voluntaria le ayuda. "Para este voluntariado solo tengo palabras de agradecimiento, porque en su momento y aunque solo sea de manera telefónica es mucho el acompañamiento".
En medio de todo "lo que está pasando todavía, estoy contenta", reconoce, aunque tiene algo de "angustia y preocupación por lo que está sucediendo, que no se puede hacer nada". Rondón pasó el coronavirus, se recuperó y hace unas semanas volvió a sentir "los mismos síntomas" que cree que son secuelas, porque su test dio negativo.
Rondón tiene dos nietos, una que vive en Pamplona y el otro que reside en Londres desde hace 5 años. "Son muy cariñosos y es como si fueran mis hijos". Pero cree que "la responsabilidad es clave ahora" y por eso ha pedido a sus familiares que viven fuera que esperen para venir y para disfrutar lo que este año no ha podido celebrarse.
"¡Tú sabes lo que me gustan a mí los sanfermines...!, pero el próximo año vamos a tenerlos, ya verás", dice al otro lado del teléfono. "Y también vamos a darnos los abrazos, que hacen falta, pero para que eso pase hay que poner mucho de nuestra parte", finaliza.
María Jesús Machado también es paciente de cáncer. En 2019 le detectaron dos nuevos tumores pequeños en el trozo de pulmón que su primer cáncer, de 2015, le dejó.
"Me detectaron en una revisión habitual y lloré mucho, pero ya estaba mentalizada de que me lo tenían que quitar". Con su primer cáncer, Machado tenía 55 años. El último tumor llegó cuando María Jesús tenía 60.
Este segundo supuso un punto de inflexión para ella, y su médica del área de oncología vio "lo mal que andaba" y le recomendó acudir a la AECC. Allí comenzó con el psicólogo, también fue a clases de yoga y ahora recibe llamadas del voluntariado de acompañamiento telefónico. "Menos mal que existe", reconoce María Jesús.
Con el confinamiento, a pesar de que vive con su marido y su hija ha estado siempre con ella, pendiente y de acompañamiento a revisiones médicas, "se añadió una preocupación más" a alguien que dice que se ha convertido en alguien "más sensible con el tratamiento, de lágrima fácil".
"Tengo mucho miedo al coronavirus", dice al teléfono, después de haber pasado por una bronquitis justo antes de ser confinada y una neumonía hace apenas un mes. Unos procesos de salud que han pasado mejor gracias a Ana, su voluntaria, "porque llama cada semana y es maravillosa, me levanta el ánimo, me relaja... ha sido maravilloso todo".
Al otro lado del teléfono estaba Ana Velasco, que es voluntaria y comenzó su labor para devolver un poco de lo que la AECC le aportó hace dos años, cuando su madre murió por un tumor.
"Nos dijeron que mi madre tenía un tumor y que su supervivencia era de un mes. Imagínate, ¿qué son 30 días?". Esa noticia llevó a Velasco a hacer uso de la asociación y a partir de ahí "surgió esa motivación de ver el lado positivo y saber que puedo empatizar con otras personas".
Ella señala que no hacen ningún tipo de labor psicológica, "sino que compartimos un rato, como si llamara un amigo", aunque sí que sirven para detectar en esas conversaciones si hay algún problema, "si están algo más tristes, o si tienen problemas económicos". Entonces avisan a la AECC para que ponga en marcha sus recursos.
Como voluntaria, cuenta a EFE, se queda con que "dentro de la tristeza de su situación, las llamadas les producen mucha alegría, en cuanto identifican la voz se ponen súpercontentos y humanamente es muy gratificante".
Una alegría que también siente Beatriz Sampedro, voluntaria de la asociación, al saber que "estás haciendo algo por otra persona, y más en esta situación" cuando, señala, muchos de ellos están "solos, enfermos e incluso algunas de estas personas están pasando por un duelo por haber perdido a un familiar".
Se trata de un "granito de arena" para que "no se sientan solos" y anima a otras personas a que puedan hacerse voluntarias por la facilidad que supone ahora "el hacer voluntariado telefónico, adaptado a horarios".
Por su parte, Ana Velasco lamenta que con la situación de la covid-19 enfermedades como el cáncer "se hayan quedado en segundo plano" y recuerda que "aún hay muchas personas que mueren de cáncer, y otras tantas no han sido diagnosticadas", por lo que incide en la importancia de "investigar para prevenir y aumentar la supervivencia en pacientes con cáncer, que ya es muy alta, pero tiene que ser mayor".
Anima también a aquellas personas que quieran a hacerse voluntarios en este proyecto, a través de la AECC en Navarra en su sede de la calle Río Alzania, en el teléfono 948212697 y en la web navarramasvoluntaria.es.