Coronavirus
Un carril infantil para las PCR
Navarra refuerza su estrategia de detección contra la covid -19 a partir del inicio de curso: Refena contará con un carril exclusivo para menores de 10 años y la prueba será menos desagradable


Actualizado el 01/09/2020 a las 06:00
Se escucha el llanto de un bebé de siete meses en la sala de espera de Refena, centro neurálgico de Urgencias de Navarra para contener al covid-19. La niña, en brazos de su madre, lo observa todo. “Olaia lleva tres días con catarro, fiebre, tos y mocos. El pediatra les ha derivado hasta aquí por protocolo”, explica Sara, su madre, que reconoce sentirse algo nerviosa. A su alrededor hay quince sillas vacías organizadas a la distancia recomendada. En ese momento también llega un carrito con un niño de dos años. Se llama Adan, dice Alfonso, su abuelo, reconociendo su miedo a que se haya contagiado. “Soy autónomo y propietario de un supermercado, si da positivo me van a mandar aislarme… ¿qué haré entonces con el negocio?”. A su lado, Nicol, madre del niño, tampoco oculta el nerviosismo. “Al niño le ha subido mucho la fiebre, tiene tos y le duele la garganta”, describe los síntomas. Más allá, un joven tose compulsivamente después de realizarse la prueba y sale del edificio cabizbajo. Por detrás, caminan Joel, de 15 años, y su hermana, de 18. “Llevaba con tos desde hace un mes y he venido a comprobar cómo me encuentro”, aclara el menor. Los dos hermanos admiten que en su entorno de amigos no se han colocado las mascarillas hasta que no comenzaron a multar y que las redes sociales están provocando en los jóvenes “mucha confusión”, cuentan, “porque nos hacen creer que todo es un engaño”. Les ha impactado especialmente entrar en Refena. “Imaginábamos una tienda de campaña militar. Y nos ha entrado un poco de psicosis, porque pensábamos que estaba todo infectado”. Lo único que le ha relajado, dice Joel riendo, es ver el mural de la Fundación Osasuna. “Pero, en general, todo esto es un golpe de realidad. No te das cuenta de lo que realmente sucede hasta que entras aquí”, asienten.
Precisamente, para evitar este choque emocional, desde el departamento de Salud del Gobierno de Navarra ultiman para el inicio del curso una especie de “atajo” para llegar hasta las PCR ante el previsible aumento de pruebas a niños. En realidad, consiste en un carril exclusivo diseñado dentro del recinto ferial para conseguir que la espera de los más pequeños se produzca en un ambiente relajado. Para ello, un cartel de la Fundación Osasuna tratará de aliviar la espera atrayendo la atención de los ‘peques’, que incluso recibirán una sorpresa final.
NO POR LA NARIZ
“Hay que preservar la escolarización. Es imprescindible. Ahora sabemos que los niños superan la covid asintomáticos en un 99,9 por ciento”, deja claro Kiko Betelu, subdirector de Urgencias Extrahospitalarias de Navarra. “Hasta ahora se han hecho muy poquitas PCR a niños y normalmente acuden aquí con sintomatología, siempre derivados de sus pediatras. Vienen con sus padres y se les atiende en los carriles normales”. Por ello, para evitar esta situación al inicio escolar, “estamos diseñando un nuevo plan para menores de 8 ó 10 años, a los que no se les hará la muestra de la nariz. Solo la de la boca”, precisa el médico. “Pensamos que la muestra de la nariz es más desagradable, puede provocar hemorragia y no cambia demasiado en la sensibilidad del resultado. Además, estamos hablando de contactos, no de niños enfermos. Y los niños están acostumbrados al pediatra”. Aunque el protocolo definitivo está aún por determinar, sí que tienen claro que “vamos a tener casos, no sabemos si muchos o pocos, y se van a generar pruebas a contactos estrechos. Por eso, si hay un contagio en un aula, posiblemente sea el aula entera la que tenga que pasar por este carril. Y lo harán juntos, con padres o sus profesores, en un ambiente amable”.