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Política

El Gobierno cumple un año en plena crisis social y económica por la covid

La presidenta fue elegida con la abstención de Bildu, grupo con el que alcanzó también un acuerdo presupuestario

Aurresku en honor a María Chivite, en el acto en el que tomó posesión como presidenta de Navarra, el 6 de agosto de 2019, en el atrio del Parlamento. Junto a la presidenta, el presidente del Legislativo, Unai Hualde, y el ministro José Luis Ábalos. En primera fila, el ministro Luis Planas, Uxue Barkos y el lehendakari Iñigo Urkullu.
Aurresku en honor a María Chivite, en el acto en el que tomó posesión como presidenta de Navarra, el 6 de agosto de 2019, en el atrio del Parlamento. Junto a la presidenta, el presidente del Legislativo, Unai Hualde, y el ministro José Luis Ábalos. E
Actualizada 02/08/2020 a las 06:00

La líder de los socialistas, María Chivite, fue elegida presidenta de Navarra el 2 de agosto de 2019. Seis días después, los miembros del Ejecutivo que lidera, un gabinete de coalición PSN-Geroa Bai-Podemos, se sentaban en el Palacio de Navarra a celebrar su primera sesión.

En su toma de posesión como presidenta, Chivite auguraba una legislatura “compleja” y “dura”. No podía ni imaginar entonces hasta qué punto. Su Ejecutivo tiene que enfrentarse un año después a los efectos de una crisis sanitaria, social y económica provocada por la covid-19, un virus para el que de momento no hay vacuna y que, como afirma la consejera de Salud, Santos Induráin, se suele comportar peor de lo que se estima. Como se está comprobando este verano.

PROGRAMA CERRADO EN MENOS DE UNA SEMANA

El 1 de agosto de 2019 comenzó en el Parlamento el pleno para la investidura de la líder socialista. El PSN, Geroa Bai, Podemos e I-E habían cerrado en sólo 5 días un acuerdo programático. El principal socio de Chivite pasó a ser Geroa Bai, al que la pasada legislatura los socialistas acusaban de “priorizar lo identitario”. Los otros dos firmantes eran Podemos e I-E, a los que el grupo de la presidenta les atribuyó estar “subordinados al nacionalismo” en la etapa del cuatripartito. El PSN cambió el discurso sobre sus socios para sostener que forman una “mayoría de progreso” que “refleja la pluralidad de Navarra”.

En ese acuerdo suscrito a velocidad de vértigo los socialistas fulminaron algunos de sus compromisos anteriores, como anular el decreto sobre el uso del euskera en las administraciones públicas; derogar la reforma de la administración local que la anterior legislatura lideró Bildu; y devolver todo lo retenido estos años a las prestaciones por maternidad y paternidad y dejarlas exentas (quedó finalmente en una deducción retroactiva).

PRESIDENTA GRACIAS A LA ABSTENCIÓN DE EH-BILDU

El Parlamento tiene 50 escaños. Tras las elecciones de mayo del año pasado está compuesto por 20 miembros de Navarra Suma; 11, del PSN; 9, de Geroa Bai; 7, de EH Bildu; 2, de Podemos; y 1 de I-E. Eso dejó a Chivite y sus socios con 23 votos. En la primera votación del proceso de investidura, la presidenta no obtuvo la mayoría absoluta necesaria (mínimo 26 de 50). Fue al día siguiente, 2 de agosto, cuando fue elegida, ya que le bastaba con una mayoría simple (más síes que noes). Fueron 23 votos a favor, 22 en contra (NA+ y 2 de EH Bildu) y 5 abstenciones del resto de Bildu, justo las que necesitaba la candidata socialista para ser presidenta.

MACROGOBIERNO CON UN COSTE DE 6 MILLONES MÁS

El Ejecutivo de Chivite cuenta con 13 consejeros, 4 más que el gabinete anterior de Uxue Barkos. Eso supuso un incremento de estructura, con un centenar de puestos añadidos y un coste extra de 6 millones de euros cada año.

PRIMEROS 100 DÍAS Y EL RETO DE LA ESTABILIDAD

Los socialistas anunciaron que salvarían la minoría de su gobierno buscando día a día los acuerdos en el Parlamento con unos y otros. Sus socios, sin embargo, reclamaron desde el primer momento contar sólo con EH Bildu y no pactar nada con Navarra Suma. La coalición de UPN, Ciudadanos y PP que lidera Javier Esparza reiteró que los socialistas habían elegido a Bildu como su quinto socio. Cumplidos los 100 días de gobierno, el reto de Chivite seguía siendo el de la estabilidad.

ACUERDO PSN Y NA+ EN LA LEY DE SÍMBOLOS

El 20 de febrero, Navarra Suma y PSN consiguieron llegar a un acuerdo y recuperar una ley de Símbolos propia para la Comunidad, con el rechazo del resto de grupos. Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E, hoy en minoría, fueron los que la pasada legislatura derogaron la norma que tenía Navarra.

Otro de los asuntos en los que el PSN y NA+ han coincidido frente al resto ha sido al exigir que Navarra y todo lo que tenga que ver con la Comunidad foral quede fuera del Estatuto vasco. Así lo exigieron en diciembre tanto la presidenta como Esparza.
Bildu acaba siendo el socio presupuestario

En la ley más importante del año, la de los primeros presupuestos que diseñaban para Navarra, los de 2020, el Gobierno de María Chivite tuvo como socio a EH Bildu. Acordaron además los cambios fiscales que entraron en vigor este año (NA+ se abstuvo). Los presupuestos recogieron un gasto de 4.256 millones con un déficit 0. Ese diseño de ingresos y gasto aprobado el 27 de febrero con el único voto en contra de Navarra Suma, es en buena parte papel mojado tras la covid, con un impacto negativo que puede alcanzar los 1.000 millones. Los presupuestos se aprobaron cuando empezaban a detectarse los primeros contagios.

LLEGA LA PANDEMIA Y EL ESTADO DE ALARMA

El 30 de enero, la OMS declaró la alerta mundial ante el avance del coronavirus. En febrero, en la política navarra se abordaba entre otros asuntos la transferencia pendiente de Tráfico; el campo salió a la calle para reivindicar su futuro; y preocupaban las listas de espera en Salud o los accidentes en la N-121-A. Poco a poco, la crisis sanitaria copó el interés general con el aumento de contagios e ingresos hospitalarios y unos sanitarios desbordados que demandaban trabajar con medidas de protección. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma. La crisis sanitaria, social y económica pasó a ser el centro de la preocupación política.


La sanidad pública y privada sumó recursos ante la pandemia

La covid-19 no ha dado tregua al Gobierno navarro y a la consejera de Salud, Santos Induráin y su equipo en este verano. Navarra ocupa los primeros lugares en incidencia acumulada de casos en los últimos 14 días. La pandemia ha costado la vida ya a 529 personas en Navarra, a las que habría que añadir la desconocida cifra de los fallecidos por esta enfermedad a los que no se les hizo la prueba.

Han pasado cuatro meses y medio desde que el 14 de marzo, el Gobierno central decretó el estado de alarma, con el confinamiento y el cierre de buena parte de la actividad económica.

Hubo un sistema sanitario único, en el que se sumaron los recursos de los centros públicos y privados para tratar la covid, con circuitos separados para los contagios y el resto de patologías. Se produjo la medicalización de 7 hoteles y no fue necesario convertir el Navarra-Arena en un hospital de campaña. “El sistema no se acercó al colapso”, aseguró la consejera Induráin.

Los profesionales sanitarios y sociosanitarios denunciaron la falta de material de protección para trabajar, sobre todo al inicio. El Gobierno sostuvo que fue un problema global, aunque aseguró que no faltó material sanitario en lugares críticos, pero sí en atención primaria y residencias.

Precisamente, la gestión de las residencias, una actuación tardía en la adquisición de material sanitario o la falta de test fueron algunas de las críticas de la oposición al Gobierno esos días. Hasta Geroa Bai, socio de Chivite, llegó a reclamar “liderazgo” a la presidenta. Desde el Ejecutivo insistieron en que había un mando único y en que nadie estaba preparado para una pandemia así.

 

La crisis por la covid-19 lleva al entendimiento político en las medidas

El inicio del estado de alarma por la pandemia y sus consecuencias forzaron al Gobierno navarro a adoptar el 18 de marzo las primeras medidas, creando un fondo de 100 millones de euros para hacer frente a lo más urgente, agilizando las contrataciones de personal para la sanidad o aumentando la cantidad para avales y préstamos a las empresas.

Estas actuaciones las recogió en un primer decreto de ley foral que luego debía pasar por el Parlamento. Sin embargo, el Ejecutivo salió escaldado. Cometió el error de no negociar la norma antes con la oposición, pese a que no tenía mayoría. Navarra Suma y Bildu aprobaron dos de las medidas más relevantes en gasto que se han impulsado para afrontar la pandemia. A propuesta de NA+ se creó un fondo de 20 millones para ayudas a los autónomos, origen de lo que luego serían las ayudas de 700 y 2.500 euros. Y Bildu logró hacer realidad el fondo extraordinario de 25 millones para las entidades locales.

El líder de Navarra Suma, Javier Esparza, criticó que la presidenta no estaba siendo capaz de llegar a acuerdos con ellos, mientras Adolfo Araiz, de EH Bildu, advertía que no iban a asumir un “trágala” de todo lo que decidiera el Ejecutivo.
Plan reactivar Navarra

El Gobierno aprendió la lección, y llevó los siguientes decretos de ley foral de medidas ante la pandemia con el acuerdo previo de todos los grupos, incluyendo también propuestas planteadas por la oposición. De ese modo, han estado saliendo adelante sin ningún voto en contra y sin sorpresas.

Además, el Ejecutivo ha trabajado estas semanas con distintos sectores, entidades y con el Parlamento en el plan que recoge medidas para la reactivación social y económica de Navarra.

 

Navarra afrontará el descenso de ingresos endeudándose más

La presidenta María Chivite relataba este viernes cómo el coronavirus ha dado la vuelta a la economía. Navarra “estaba en una posición de solvencia y bonanza hace tan sólo unos meses”, con un PIB creciendo por encima del 2%, y un Gobierno pensando en amortizar deuda, no en aumentarla. La crisis sanitaria y su impacto social y económico puede dejar tiritando las cuentas públicas. El impacto negativo será de 1.000 millones, casi la cuarta parte de los 4.250 millones de gasto total previsto por la Comunidad para este año, ya que el Ejecutivo estima un recorte de ingresos de 800 millones, y lleva ya gastados en la pandemia 190 millones no contemplados inicialmente.

El Gobierno insiste en que no habrá “recortes” y en que recurrirá al endeudamiento para hacer frente a todo el gasto público. Ya tiene un acuerdo con el Estado para poder endeudarse en unos 490 millones de euros este año, con un déficit presupuestado autorizado del 2,3% del PIB, revisable al alza en septiembre si Navarra lo necesita.

Por otro lado, espera recibir un total de 160 millones del fondo nacional covid de 16.000 millones, no reembolsables, que el Estado repartirá a las autonomías, un dinero que tendrá que destinar a sanidad y educación.

La mayor parte del Parlamento navarro, desde Navarra Suma a EH Bildu o I-E, e incluso el socio de Gobierno, Geroa Bai, reclaman a la presidenta que actúe para conseguir otros recursos, ya que lo previsto hasta el momento no parece suficiente para paliar la situación. Navarra Suma sostiene que la presidenta María Chivite está plegada a lo que marca el Gobierno central de Pedro Sánchez, el líder de su partido.


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