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Arqueología

Estudian en Irulegi restos de uno de los principales poblados vascones

El Ayuntamiento de Aranguren promueve esta intervención arqueológica y la realiza la sociedad Aranzadi

Imagen de la excavación de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Imagen de la excavación de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Yacimiento arqueológico de Irulegi 14 Fotos
Yacimiento arqueológico de Irulegi
El Ayuntamiento de Aranguren promueve esta intervención arqueológica y la realiza la sociedad Aranzadi.
Jesús Caso
  • C.A.M.
Actualizada 10/07/2020 a las 08:23

El castro prehistórico de Irulegi, que aguardaba a los arqueólogos tras terminar la consolidación y musealización del castillo medieval en este mismo enclave estratégico de la peña de Lakidain, en el valle de Aranguren, ha sacado a la luz uno de los principales poblados fortificados de época prerromana de la cuenca de Pamplona, en lo que denominan el “corazón del territorio vascón”. Asimismo, los primeros trabajos sobre el terreno, por encargo del Ayuntamiento de Aranguren a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, han permitido localizar restos humanos de un bebé perinatal de la Edad del Hierro. Los especialistas confían en que sirva para estudiar a las sociedades que habitaban estas zonas “concentradas y fortificadas” y compararlas con otros restos de poblados más habituales al sur del Valle del Ebro.


Casi nadie que pasara por Irulegi junto a los voluntarios y estudiosos que desde 2007 trabajaban en la consolidación del castillo de Irulegi, en la cima del monte del mismo nombre, en término de Lakidain, dejó de escuchar lo que se encerraba en la ladera de esa peña, en la que todavía se pueden ver a las ovejas de un pastor de Aranguren. Los arqueólogos tenían constancia del poblado vascón, de la Edad de Hierro, que a buen seguro quedó en parte sepultado por la fortaleza que funcionó entre los siglos XI y XV d.C., y las construcciones aledañas.


Durante los dos últimos años en la zona se han aplicado técnicas geofísicas para conocer las estructuras de las construcciones ocultas bajo la tierra. Se estima, por eso, que el castro podría tener una extensión máxima cercana a las diez hectáreas y estar rodeado de murallas de seis metros de anchura. Y a principios de julio, un equipo de arqueología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi empezó a trabajar sobre el terreno e inició la excavación. Estudiantes de arqueología en prácticas y voluntarios de la sociedad que ya trabajó en el castillo han sacado a luz y han documentado los restos de una casa (estructura habitacional, la denominan) de la Edad de Hierro. Presenta paredes de piedra y adobe y guardaba vasijas de cerámica, molinos e piedra o incluso restos de los animales que se consumían en la época, entre el siglo VIII y I A.C.


Ayer se dieron a conocer en público lo que los expertos y cercanos ya conocían. En la cima, mientras los estudiantes se afanaban en los últimos días confirmados de la campaña. Acudieron representantes del Ayuntamiento de Aranguren y de Aranzadi, así como Jesús Sesma, arqueólogo técnico del Gobierno de Navarra. Y todos los arqueólogos ponían énfasis en que “la excelente conservación de los restos hallados en el interior”, abre la posibilidad de investigar a fondo estas sociedades prerromanas. Hablaban de un incendio que a buen seguro obligó a abandonar el poblado, en una guerra en época romana, hizo que todo quedara en la posición en la que ellos la utilizaban.


Restos humanos


El reclamo para la presentación en Irulegi fueron los restos de un bebé, “un individuo perinatal” que debió fallecer poco antes de nacer, con alrededor de 36 semanas de gestación. Lo encontraron enterrado en el suelo del interior de una casa, un “lugar de protección y sagrado, a la vez que privado”, al no tener ”edad suficiente para ser incinerado en una necrópolis”, estiman los especialistas. Los restos óseos los analizan ahora el doctor Francisco Etxeberria y Lourdes Herrasti, investigadores ambos de Aranzadi. Ayer una gran parte se mostraban en bolsas en las que estaba escrito en euskera y castellano a que parte del cuerpo pertenecían.

Mattin Aiestaran, de Irurita, dirige la excavación y trabaja en una tesis sobre este asentamiento estratégico: “Es un yacimiento fundamental que dará luz sobre cómo vivían”

 

La ubicación geográfica del castro lo sitúa en la peña de Lakidain o cima de Irulegi, a más de 850 metros de altitud (el castillo está a 893), en un emplazamiento claramente estratégico en el límite oriental de la Cuenca de Pamplona, con vistas y control de la capital navarra y de los caminos que conducen a los Pirineos a través de Izagaondoa y con mucha historia posterior. Y los restos de fuego posiblemente intencionado en el interior de la casa ya excavada dan cuenta de los “procesos conflictivos” y de la inestabilidad que trajo consigo la llegada de la romanización a la zona.


Los datos ponen de manifiesto que Irulegi es un yacimiento que engloba “amplias fases cronológicas” y que puede ser “referencial” para conocer la evolución histórica de la cuenca de Pamplona. Además, se han recogido muestras, para laboratorio, que darán idea del “medio ambiente cercano a este poblado de hace 2.700 años” y los cambios en el entorno y la ”huella” que dejaron sus habitantes. Así lo manifestaban desde Aranzadi para dar cuenta de la importancia del yacimiento y de la excavación. Su director, Mattin Aiestara n, de Irurita, al frente en los últimos tres años de trabajo en el castillo, lo estudia en una tesis doctoral sobre la Edad de Hierro que financia la UPV/EHU, en colaboración con la Universidad de Burgos y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Bajo el título “un asentamiento estratégico y su paisaje en la cordillera prepirenaica. El estudio del oppidum de Irulegi y su entorno” ahonda en lo que esconde un terreno que conoce bien por los trabajos de Amparo Castiella y Javier Armendáriz y por las labores previas de Aranzadi. Ayer ahondaba en que mostrará los “patrones de asentamiento de la navarra de las cuencas prepirenaicas”, que eran aparente nexo entre el valle del Ebro y la zona de Montaña. Apuntaba, además, el desarrollo de los poblados vascones, similar al del Valle del Ebro, camino al Mediterráneo de romanos y griegos.

La importancia del respeto al patrimonio y el empeño de Aranguren


La presentación ayer de los primeros pasos dados entorno al castro de Irulegi dejaron claras dos ideas. La importancia de preservar el patrimonio excavado para su estudio. Y el empeño que ha puesto el Ayuntamiento de Aranguren para seguir estudiando la historia y prehistoria del territorio. “Es un yacimiento único porque está en un valle que apuesta por el patrimonio. Nadie lo hace así y es ejemplar”, dijo Mattin Aiestaran. A su cargo están estudiantes de Aranguren, Pamplona, Juslapeña o Vizcaya. “Sabemos que es complicado, pero pedimos respeto porque es importante. Es de todos los navarros, no tiene gran valor material, pero es información valiosa porque están en su espacio original”, decía.


Jesús Sesma, arqueólogo del Gobierno de Navarra, lo diferenciaba del castillo medieval, posterior, que ha dado fama a Irulegi. Y Manolo Romero, alcalde de Aranguren, recordaba la trayectoria que iniciaron en 2007 para recuperar lo. “Irulegi se ha convertido en modelo de cómo investigar nuestro pasado. Hoy en día cientos de personas lo visitan Y seguiremos apostando en un momento más complicado económicamente, para recuperar nuestro patrimonio”.


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