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TRIBUNALES

Investigan un chivatazo y pérdida de pruebas en un caso de violación en Pamplona

Un policía nacional irá a juicio próximamente acusado de avisar a su cuñado, investigado

La juez investiga una agresión sexual a dos mujeres, en la que se pudo utilizar burundanga

Sede del Palacio de Justicia de Pamplona.
Sede del Palacio de Justicia de Pamplona.
Actualizada 26/05/2020 a las 10:45

Un agente de Policía Nacional será juzgado próximamente acusado de haber avisado a un cuñado suyo de que había una investigación contra él por una agresión sexual denunciada por dos mujeres. La fiscal pide el archivo del caso al no ver demostrado el aviso, pero la acusación particular, en representación de las víctimas, pide para él 4,5 años de prisión. Además, el Juzgado de Instrucción nº 1 de Pamplona continúa investigando otras dos piezas relacionadas con este caso: la agresión sexual, en la que pudo utilizarse burundanga u otra sustancia, ya que las jóvenes no recuerdan nada, y otra sobre la desaparición del volcado y análisis del teléfono del cuñado.

Los hechos se remontan a la madrugada del 8 de diciembre 2016. Dos mujeres, tras coincidir con tres hombres en un bar de Pamplona, despertaron en la vivienda de uno de ellos sin recordar absolutamente nada. La investigación de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Policía Nacional, a la que pertenecía en esas fechas el agente investigado, (sigue trabajando en el cuerpo) inició la investigación el 19 de diciembre, tras recibir el informe médico que hacía referencia a una posible agresión sexual; y el 24 de diciembre se tomó declaración a las dos víctimas.

Ya el 23 de diciembre, el agente investigado no se presentó a trabajar (alegó que estaba enfermo), y para entonces la policía ya tenía en su poder los datos del taxi que trasladó a las dos denunciantes desde la casa de su cuñado en el barrio de Erripagaña. Asimismo, constaba en el informe que el teléfono desde el que se había pedido el taxi era el suyo.

El policía no volvió a trabajar hasta el 2 de enero, por lo que no participó en la investigación, pero sí formaba parte de un grupo de whatsapp de la unidad de la UFAM (Unidad de Familia y Mujer) de la Policía Nacional, y en ese chat “se informaba sobre el desarrollo de la investigación”. Entre otros datos, en ese grupo se habló de que se iban a practicar los registros y las detenciones. “Consta acreditado que el imputado leyó estos mensajes y, por lo tanto, aunque se encontraba de vacaciones tenía conocimiento de las investigaciones que se estaban llevando a cabo”, destacó en su día la juez instructora.

Tranquilos en el arresto

Además, subrayaba la magistrada, el acusado realizó búsquedas en las aplicaciones policiales con el nombre de su cuñado entre el 13 de diciembre y el 27 de enero. “Se desprenden indicios racionales de que habría anunciado a su cuñado que se iba a llevar a cabo las diligencias de investigación sobre su persona”, resalta la magistrada, quien añade que en el momento de la detención de dos de los investigados ambos “mostraban una tranquilidad inusitada, impropia para los hechos tan graves que se les imputaban”.

Las sospechas se centraron en el agente después de que la instructora se fijara tras la detención en que la foto que tenía un arrestado en el móvil era la de la hija de su compañero. Tras el auto del juzgado de instrucción con el que se finalizó la investigación, la acusación particular reclama 4,5 años de prisión para el policía por los delitos de revelación de secretos y omisión del deber de perseguir delitos, mientras que la Fiscalía pedirá la absolución en el juicio. Para el Ministerio Fiscal, no hay pruebas suficientes, sino solo sospechas, que demuestren que se diera ese aviso, ya que no constan comunicaciones entre el policía y cuñado.

Esta es la única parte del caso con la instrucción finalizada y pendiente de ser juzgada. Sobre la pieza principal, la denuncia interpuesta por las dos mujeres, el caso sigue investigándose en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Pamplona. Fueron detenidos dos varones, uno de ellos el cuñado del policía, y también se investiga a un policía foral que estuvo con ellos en el bar.

Por otro lado, el mismo juzgado también investiga la desaparición del volcado de uno de los dos teléfonos de los investigados. Ambos fueron remitidos a Madrid para investigar si habían borrado pruebas, pero el volcado y análisis de uno de ellos no llegó al juzgado de Pamplona (el del cuñado del agente acusado), por lo que se investiga si la pérdida fue en Madrid, adonde se envió para su volcado y análisis, o en Pamplona tras recibir la información, y si esa pérdida fue accidental o deliberada.



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