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Coronavirus Navarra

Unos 400 mayores con síntomas están aislados en residencias a la espera de test

Los centros piden un ‘plan de choque’ de test específico para este colectivo

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Unos 400 mayores con síntomas están aislados en residencias a la espera de test
Actualizado el 01/04/2020 a las 06:00
Las residencias de Navarra son un clamor en los últimos días: piden que se realicen de manera inmediata una prueba diagnóstica a todos los mayores que presenten síntomas compatibles con los de coronavirus. La cifra de mayores en el llamado ‘aislamiento preventivo’ ronda los 400, según estimaciones del propio sector. Más de un centenar de ellos se localizan en la Casa de la Misericordia de Pamplona. El martes por la tarde técnicos de Salud comenzaron a realizar “análisis” a un grupo de ese centenar que, según la propia institución, se seleccionaron “por criterio médico” y cuyo resultado se conocerá “próximamente”. Por la mañana, el vicepresidente Javier Remírez afirmó que ya se habían comenzado a realizar PCR “ a 80 mayores”.
El resto de enfermos de la Meca y del resto de Navarra tendrán que esperar. Los casos se ubican en centros de casi todo la geografía aunque la concentración más alta de casos, tras la citada residencia de la capital, se registra en centros de Zona Media y Sangüesa. El Pirineo se erige como la zona más limpia en este colectivo.
Los centros geriátricos califican de “tensa” la situación a la que están sometidas aunque, aseguran y ruegan, no debe confundirse con “alarmismo” porque nada más lejos de su interés que crear desasosiego a los familiares de los más de 6.100 ingresados en 83 residencias.
DEL 4 AL 8% DE LOS RESIDENTES
Su gran preocupación estriba en que están gestionando una enfermedad sin conocer el alcance real entre sus residentes. Subrayan el estrés y responsabilidad que les supone tomar decisiones rápidas sobre una realidad difusa, engañosa, porque sin test carecen de la certeza necesaria de la eficacia de sus acciones en aras de cuidar lo mejor posible a todos los mayores.
Critican el protocolo marcado por el departamento de Salud, según el cual cuando en una residencia hay un solo positivo confirmado (con test) si otras personas presentan a continuación síntomas similares, directamente, se consideran positivos. Sin realizar test . Esto genera que muchos mayores se encuentren en esa categoría de aislados preventivos porque, según dicen, puede ocurrir que los síntomas obedezcan a otras patologías.
El último dato oficial ofrecido por el Gobierno de Navarra es que hay 84 mayores en dieciséis residencias con un positivo confirmado. En cinco días el número de positivos, sin duda, habrá aumentado, pero el sector estima que entre dudosos y positivos hay unos 500 mayores en residencias.
ALTAS VOLUNTARIAS EN LA MECA
Aunque las residencias comunican cada día al departamento de Derechos Sociales el número de casos positivos y el de ‘aislados preventivos’, tanto de los residentes como de los trabajadores, el Gobierno de Navarra no facilita esta información en sus comunicaciones diarias. Fuentes del propio sector de las residencias estiman que allí donde se ha dado un positivo confirmado, existe entre un 4 y un 8% de los residentes en aislamiento preventivo, con síntomas.
La excepción es la Casa de la Misericordia de Pamplona, donde el centenar de positivos supone el 20% de sus 550 residentes. El martes, la entidad explicaba que necesita “descongestionar algunas plantas de la residencia” para facilitar las labores de reubicación de los positivos. “Estamos considerando la salida temporal voluntaria de residentes con buena autonomía y sin síntomas para facilitar todos los cambios de habitaciones que este duro desafío nos va a exigir”, agregaba.
Los representantes de los distintos grupos y entidades que operan en el sector de las residencias de Navarra se reunieron el pasado jueves con la presidenta María Chivite. Le expusieron las dificultades del escenario que manejan y reclamaron que se realice de forma prioritaria un “plan de choque” específico para las residencias con el fin de despejar la incógnita y facilitar la labor de un sector de asistencial.
La incertidumbre, cuentan, obstaculiza su gestión. Los mayores sospechosos se aíslan en habitaciones individuales, algo que no siempre es fácil porque hay residencias con un elevado porcentaje de habitaciones dobles. Pero la duda también afecta a la gestión de equipos de protección individual (EPIs), un material que les llega a cuentagotas, aunque en la gran mayoría de las residencias aseguran que disponen de material “suficiente” para corto plazo, aunque no el deseable para tener tranquilidad al respecto.
Reclaman que Salud revise el protocolo que considera positivo a residentes con síntomas sin hacer la prueba, algo que puede ser una realidad en breve, ya que el departamento ha pedido al sector que realice sus aportaciones.
Desde el sector se destaca el “buen funcionamiento” de los test en caso de los trabajadores de las residencias (unos 4.000) que se practican en Refena y en Tudela. El sector estima que más de 250 trabajadores son positivo o tienen síntomas en estos momentos.
Recuerdan que, en el estado de alarma, las residencias están intervenidas, de manera que la responsabilidad de la salud de los mayores recae en el Gobierno de Navarra. Recalcan que no hay que olvidar que las residencias “no son hospitales” y que, en estos momentos, necesitan el apoyo directo de Salud. También solicitan que el comité ético creado por el Gobierno foral debe tener en cuenta, de cara al ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), además de la edad, otros criterios como la calidad de vida.
SENTIMIENTO DE OLVIDO
Algunas residencias navarras se sienten, en mayor o menor medida, dolidas. Su ímprobo esfuerzo por atender a los mayores, muchos de ellos con algún grado de dependencia, no lo ven reconocido con suficiente contundencia ni desde la Administración ni por el conjunto de la sociedad. “Los aplausos de las ocho de la tarde son para sanitarios. Sé que muchas personas nos meten en el mismo saco, pero te queda la sensación de que no se tiene en cuenta nuestra ingente labor en este duro momento. Y cuando digo nuestra hablo de nuestro personal, tanto de cuidadores como de personal de la limpieza”, agrega algún responsable de residencias. Con todo, en una recorrido por residencias, es común que destaquen con especial emoción los mensajes de apoyo de las propias familias de los mayores y de los propios residentes. “Nuestra misión es cuidarles al máximo. En eso estamos, pero no son tiempos para esperar soluciones a medio plazo. Nuestras necesidades son imperiosas”.
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