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Profesionales de servicios técnicos

“Somos un peligro público, estamos entrando a domicilios de toda Navarra”

Profesionales de servicios técnicos de telecomunicaciones y gas aseguran estar trabajando con miedo. Su actividad es una de las permitidas durante el estado de alarma pero se quejan de tener que hacerlo sin medidas de protección adecuadas

Francisco Ibarra Jaca, electricista y uno de los socios de Contac Montajes Eléctricos, en el taller que la empresa tiene en la Txantrea.
Francisco Ibarra Jaca, electricista y uno de los socios de Contac Montajes Eléctricos, en el taller que la empresa tiene en la Txantrea.
30/03/2020

Tras declararse el estado de alarma, la empresa para la que trabajan, una subcontrata de telecomunicaciones con implantación nacional, les dijo que tenían que comprarse equipos de protección individual (EPIS) para trabajar y que los que no los tuvieran también tenían que ir. La compañía remitió escritos personales a cada uno de los técnicos para que pudieran salir a la calle a trabajar. Su actividad profesional, la instalación y mantenimiento de servicios de telecomunicaciones, es una de las permitidas estos días por lo que cualquier negativa a trabajar está considerada legalmente como una ausencia al puesto de trabajo.

Desde el lunes 16 de marzo estos técnicos, que trabajan como autónomos para Icono, del Grupo MásMóvil lo hacen con miedo. No son los únicos. Un temor similar aseguran sentir los empleados de uno de los servicios técnicos de calderas, aire acondicionado, calentadores y bombas de calor de un importante grupo con presencia en Navarra. Coinciden en sentir “enfado”, “indignación” y “miedo”. “Somos un peligro público; estamos entrando a domicilios de toda Navarra”, denuncia uno de los técnicos de camino a un domicilio en Los Arcos.

Su actividad profesional no sólo no les permite el teletrabajo sino que les obliga a desplazarse de domicilio a domicilio con medidas de protección que consideran “insuficientes” y, en muchos casos, para atender “urgencias” que, entienden, podrían esperar. “¿Que una persona tenga la fibra óptica con Movistar y quiera pasarse a Pepe Phone es una urgencia?”, se pregunta. “Pues el servicio lo estamos atendiendo como tal”, completa asegurando que estos días están atendiendo muy pocas avería que pueda considerarse urgente. “Esas averías las gestionan empresas más importantes como puede ser Telefónica”, dice. Este técnico de telecomunicaciones, que pide mantener su nombre en el anonimato, relata las hasta cuatro horas que tienen que pasar en domicilios, con unas seis viviendas al día.

De media, el grupo para el que trabajan atiende 40 órdenes diarias en todo el territorio foral. “Son 40 viviendas al día con posibilidad de contagio”, apostilla asegurando que la salud debería ser lo primero. Tras la entrada en vigor del decreto de alarma, MasMóvil comunicó a sus trabajadores una serie de modificaciones en el protocolo de actuación por el que hasta ahora venían atendiendo las averías.

El objetivo, señala la empresa, “garantizar en la medida de lo posible la seguridad y salud de los técnicos”. La consigna es tratar de resolver las averías, primero, de forma remota o por teléfono y, enviar técnicos sólo en los casos en los que está claro que se necesitan. Algo que, aseguran los profesionales consultados, hoy por hoy no se estaría cumpliendo. “¡Han llegado a mandar a técnicos a domicilios que estaban en cuarentena!”, exclama.

En el caso de los trabajadores del servicio técnico de calderas, que pueden llegar a visitar hasta diez domicilios al día, dicen que aunque se han tomado medidas en la oficina donde únicamente les dejan acceder de uno en uno y hasta el hall, primero para recibir las piezas y luego para entregar los partes, y les han modificado el horario -de turno partido a sólo de mañana-, “no se desinfecta ni la furgoneta ni las herramientas”. “Gracias a internet he aprendido cómo tengo que quitarme los guantes y como no hay más mascarillas dicen que las limpiemos con alcohol. Si no tenemos medios para trabajar, ¿por qué me obligan a poner en riesgo mi salud y la de mi familia?”, se pregunta uno de los trabajadores.

 

CANCELACIONES

En gremios como el de las fontanerías, la electricidad, la instalación de parqués o la venta e instalación de mobiliario de cocinas la situación que se está viviendo es bien distinta. En caso de avería de los servicios básicos, entre ellos agua, luz y electricidad, los ciudadanos tienen derecho a su reparación, pero los profesionales consultados o han paralizado ya su actividad o lo harán en pocos días. Algo que en actividades con abundante carga de trabajo evidencia la excepcionalidad del momento que estamos viviendo. “Es la primera vez que paramos desde 1975. Los clientes han cancelado servicios y a los trabajadores les da pavor ir a una urgencia. Hace semanas intentamos conseguir mascarillas pero ya no había”, cuenta Ana Sánchez Loizu, de la empresa familiar Fontanería Uztarroz en la que trabajan diez personas. Tiene el teléfono fijo de la empresa desviado a su móvil “por si acaso, pero ya casi nadie llama”. Francisco Ibarra Jaca, uno de los socios de Contac Montajes Eléctricos, en la Txantrea, también se ha quedado sólo. De momento, está aprovechando para poner a punto el taller. “Nunca ha estado tan limpio como ahora”, asegura.

 

“Hemos decidido parar; no podemos ir ni a viviendas ni a obras”



En Contac Montajes Eléctricos, con seis años de trayectoria, han decidido parar. “Es mejor que estar a medias”, asevera Francisco Ibarra Jaca, uno de los socios. Asume que en esta situación “no podemos ir ni a viviendas ni a obras. Te vas a juntar con un montón de gente”. Asume que tendrán que pagar todo lo que pierdan de su propio bolsillo. En Iruña Parquets, durante la primera semana de confinamiento se cancelaron el 50% de los servicios que tenían previstos para esta semana, pero siguieron trabajando. “Hay clientes que no quieren que vayas a su casa y otros que nos piden acabar cuanto antes. Estamos atados de pies y manos; no podemos cerrar por nuestro propio pie porque lo que hagamos esta semana nos vendrá bien para cubrir gastos”, asegura Koldo Gutiérrez González, uno de los dos socios de la empresa con más de 30 años de trayectoria, once de ellos como sociedad laboral. Asume que “acabaremos cerrando todos; si esto dura mucho será catastrófico”. Sería la primera vez que lo hacen. “Con la crisis nos tuvimos que reinventar porque hacíamos mucha obra nueva, pero conseguimos salvarnos enfocándonos hacía el cliente particular”. Empiezan a tener problemas de suministro. Algunos almacenes están cerrados y teme que si la situación se alarga tenga que presentar un ERTE. “Nunca lo he hecho y no sé cómo se hace, pero me voy a tener que informar”, dice aunque primero tratará de dar vacaciones para superar el bache.


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