Imputan a dos jóvenes por lanzar un perro desde un puente en Funes

La Guardia Civil intervino después de que lo tiraran para ver si salía nadando y el animal acaba de ser adoptado en Pamplona

Gabriel González

Actualizado el 14/08/2019 a las 07:12

Ozzi no se llamaba Ozzi el 25 de julio. Ese día, de madrugada, este perro de 4/5 meses fue arrojado desde el puente de Funes, de una altura de ocho metros, al río Arga. No solo sobrevivió, sino que la Policía Municipal de la localidad y la Guardia Civil intervinieron para imputar a dos de los jóvenes por un delito de maltrato animal y para requisar al animal. Dos semanas después, acaba de ser adoptado por una familia de Lezkairu, en Pamplona. Y desde hace dos días se llama Ozzi. “Es un amor de perro”, dice Ainhoa Cerdán Malo, de 44 años, la mujer lo ha adoptado junto a su pareja y a las dos hijas de ésta.

El perro, un mestizo con parte de grifón, fue arrojado al Arga poco antes de las dos de la madrugada. Un grupo de jóvenes se encontraba en el puente, entre ellos su entonces dueño, y uno de sus amigos le pidió que le dejara tirarlo al río. “Ya verás cómo sale nadando”, le dijo. El dueño accedió y su amigo lo lanzó al agua desde una altura superior a los ocho metros. “Desde esa distancia, el impacto con el agua no es ninguna tontería”, explican desde la Guardia Civil. El perro sobrevivió y alguien dio aviso a las autoridades. Una patrulla de la Policía Municipal de Funes recogió al animal y los agentes de la Compañía de la Guardia Civil de Tafalla identificaron a los dos jóvenes, imputándoles por un delito de maltrato animal. El cachorro fue trasladado a un centro veterinario, donde se le realizó una exploración. Y a partir de ahí, se empezó a buscarle una nueva familia.

“Aún se asusta”
Ainhoa Cerdán vive en Lezkairu y perdió a su perro Sauron, un chihuahua, el pasado 30 de junio. “Tenía 14 años y medio y era un perro muy bueno. Cuando lo perdí decía que iba a tardar en adoptar otro, pero la historia de este perro me dio mucha pena...”. Se la contó una prima suya que trabaja en el Ayuntamiento de Funes. Primero le ayudó a buscarle familia y encontraron una en Gorraiz. Pero finalmente no pudo ser posible, porque el padre resultó ser alérgico. “Así que me lo llevé, me daba mucha pena el caso”. El lunes le pusieron la vacuna y el chip, y ayer pasó su primera noche en su nueva casa en Pamplona. “Es un perro majísimo. Es un cachorro y hay que enseñarle muchas cosas, pero es muy simpático, aunque todavía se asusta con los ruidos y gestos bruscos”. Ainhoa Cerdán no concibe que alguien lo lanzara de un puente. “Los perros no tienen conciencia de maldad, son lo más bueno y cariñoso que puede haber. No entenderé nunca a los que les hacen daño”.

 

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